El bulevar sin barreras que merecemos
Un bulevar accesible no es un privilegio para unos pocos. Es la medida más justa de una ciudad que se respeta a sí misma.
Un bulevar accesible no es un privilegio para unos pocos. Es la medida más justa de una ciudad que se respeta a sí misma.
El tanquero ruso Anatoly Kolodkin todavía no llegaba a puerto cubano y ya muchos celebraban, con mayor o menor desenfreno, el alivio que este traería a la notable crisis energética que reinaba y sigue reinando en el país. Claro está que otros no se dejaron animar tan fácilmente.
Nuevas bolas y strikes. Medidas extremas por déficit de combustible. Otro estadio medio vacío. El viaje imposible. Un intento fallido por elevar el béisbol cubano. Pacientes sin poder regresar a casa. Deseos y urgencias.
Un domingo de abril, con el santo y seña del día 13, la vieja Ámsterdam engulle un pedazo de la dignidad con la que el planeta sobrevive y, espléndida, se lo ofrenda al mundo.
No es que el sistema de salud cubano no quiera operar: es que no siempre tiene con qué. Esa es la violencia silenciosa del bloqueo.
El pueblo recibe piñazos en los bolsillos cada vez que visita a lo que suele llamársele lo del Boris, a un costado del hotel Rueda, en la capital avileña.
Ser universitario no solo es importante, sino que es una experiencia enriquecedora que, bien aprovechada, puede llegar a hacer crecer a una persona.
Preocuparse, analizar y compartir hasta ciertos miedos con nuestros coterráneos ante un panorama internacional plagado de sorpresas bélicas y tensiones geopolíticas resulta típico (hasta coherente) en cualquier barrio avileño.
Cuando el jardinero izquierdo Owen Caissie capturó el fly de Omar Hernández, Cuba no solo perdió un juego de béisbol contra Canadá. Cuba, no como equipo de pelota, sino como nación, perdió una de sus ilusiones.
Aun cuando se adoptan múltiples alternativas, las carencias en el campo avileño sugieren “sazonar” con realismo y objetividad las predicciones y los mensajes del día a día.
Sobreponerse, tras padecer los estragos de la “opción cero”, supone un reto de extraordinaria valía para los cubanos.
En el ámbito municipal, debe asumirse un mayor protagonismo, de acuerdo con el programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.