Cuando llegue el día cero
El hombre no podría sobrevivir más que unos pocos días sin agua.
El hombre no podría sobrevivir más que unos pocos días sin agua.
En tiempos donde las carencias abruman, está comprobado que donde recibamos un buen trato debemos, metafóricamente hablando, hacer reverencias.
El verano está casi aquí. Tarde no es para hacer planes, para pasarla bien junto a seres queridos, amigos y compañeros de trabajo, especialmente en la temporada vacacional.
Siempre será difícil. Detrás de cada acto rutinario, se agazapan incontables modos de pensar y actuar que, de algún modo, imponen costumbres y reacciones, aparentemente inviolables.
La falta de sueño regular, debilita el sistema inmunitario del cuerpo, lo que te hace enfermar más frecuentemente, multiplica el riesgo de padecer enfermedades como cáncer, diabetes y Alzheimer.
Con voluntad para obrar bien pueden aminorarse estos siniestros que hacen de las suyas preferentemente en el primer trimestre del año.
Abusar del pueblo, del consumidor de a pie, no es tan solo un acto a todas luces inmoral, sino que es, también, autodestructivo desde un punto de vista económico.
La vieja fábula de Mahoma y la montaña ha logrado hacerse realidad. Finalmente, la montaña ha llegado ante nosotros, ha tocado nuestra puerta y nos ha hecho creer que necesitamos cosas que nunca creímos necesitar.
¿Cuándo cesará, o al menos se reducirá a números verdaderamente significativos, la incidencia negativa de los contribuyentes que al final gastan más al prolongar lo que debieron asumir con inmediatez?
Hoy en día es evidente que un peligroso enemigo acecha a nuestra sociedad: se trata del estrés crónico.
La Agricultura Urbana no es una moda pasajera: es una revolución que convierte el gris en verde, los consumidores en productores y las ciudades en ecosistemas vivos.
Preservar la identidad de los pueblos bien puede materializarse a través del cuidado del patrimonio local.