El tanquero ruso Anatoly Kolodkin todavía no llegaba a puerto cubano y ya muchos celebraban, con mayor o menor desenfreno, el alivio que este traería a la notable crisis energética que reinaba y sigue reinando en el país. Claro está que otros no se dejaron animar tan fácilmente.
Desde hace varias semanas, el Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Plásticos Florencia, cuya principal misión es fabricar tuberías de polietileno de alta densidad que tributen a programas constructivos y agrícolas de su municipio y otros destinos en la provincia, se vio obligado a pausar su actividad a causa del insuficiente suministro de electricidad.
Invasor había dedicado un reportaje a ese PDL, publicado en noviembre del año pasado, donde se aterrizaba en varias limitaciones que frenaban un mayor aporte de este a la realidad socioeconómica avileña. Una de ellas era la gran inestabilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
En aquel entonces la vara de medir era diferente. A modo de resumen, lo que se denominaba como “crisis” en esos días es lo que hoy conocemos como “alivio”.
Al leer ese trabajo periodístico, es fácil entender que la pausa del PDL fue cualquier cosa menos un capricho. La máquina extrusora, vital en la producción, demora alrededor de dos horas para alcanzar la temperatura requerida y, luego, producir 50 metros de tubería tarda entre 35 y 40 minutos, explicaba Julio Valentín Santana Cruz, uno de sus coordinadores.
Más que por la insuficiente cobertura eléctrica, Plásticos Florencia tomó la medida debido a la incertidumbre de una futura mejoría que tarda en llegar. Internamente, según explicaron a este medio, saben que retomarán su trabajo en cuanto sea más favorable el panorama.
Este PDL no es el único actor económico que se ha visto afectado en Ciego de Ávila. A los embates de desabastecimientos y escaseces que derivan en poca disponibilidad energética, no escapan los establecimientos estatales, privados e instituciones que han debido transformar su rutina para adaptarse a las condiciones que imperan hoy en día.
Dicha adaptación puede ser difícil de lograr. Eso explica que se haya hecho muy común oír sobre circuitos priorizados y los centros y servicios que en ellos se protegen, aunque su existencia no sea una novedad.
Un avileño, sin embargo, no siempre podrá palpar el resultado de esas protecciones, por más que, objetivamente, sean necesarias en el presente contexto. Por eso, como se ha dicho con casi la misma reiteración con la que se ha pasado por alto, la comunicación en estos tiempos es crucial.
Contrario a esa necesidad, por ejemplo, en el canal de Telegram de la Empresa Eléctrica de Ciego de Ávila, principal fuente de información sobre la actualidad electroenergética en nuestra provincia, se ha hecho menos útil la información compartida, pues conocer el monto del déficit y leer que el mismo es muy variable, no es suficiente.
Reconociendo que traer de vuelta una planificación para los circuitos es hoy muy difícil, sí es posible, una mejor explicación de lo que ocurre en cada instante, donde se incluyan los circuitos que se encuentren afectados o con servicio, como sucedía cuando el canal cumplía su papel de buena manera.
Por su parte, la comparecencia del Ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, en la Mesa Redonda de días recientes, ayudó a responder varias dudas sobre aspectos que no se explican con tanta sistematicidad.
Una de las temáticas trató una inquietud que ha golpeado directamente al territorio avileño. Invasor publicó el 20 de abril pasado que los parques solares fotovoltaicos de Ciego de Ávila, cuyas capacidades de generación suman 107 MW, operaban de forma limitada, con la finalidad de mantener la estabilidad de la red.
El Ministro pormenorizó, que ese tope se debía, a que la regulación de la frecuencia del SEN, corría a cargo de emplazamientos que salieron de línea, como los ubicados en Moa y las centrales flotantes, pues las centrales termoeléctricas, por su estado técnico, no eran capaces de cumplir ese rol.
También habló sobre el impacto de la crisis energética en la economía nacional y la retroalimentación con resultados negativos que supone, pues sin crecimiento económico se dificulta efectuar la estrategia integral para la recuperación del SEN, aprobada a finales del 2024, que consiste en aprovechar al máximo las capacidades propias del archipiélago cubano.
Dentro de ella, la prioridad de las fuentes renovables de energía en el esquema nacional está clara como un objetivo, que cada vez se afianzará más en el futuro, a pesar de que esté lejos de ser una solución inmediata.
Los cubanos tenemos la desdicha de conocer el resultado de sanciones impuestas sobre nuestro país y que golpean, indudablemente, sobre la población.
Tampoco escapa a nuestra vista las medidas que se toman para hacer frente a esa realidad, como la colocación de paneles solares en centros vitales a lo largo de la geografía avileña o los beneficios fiscales que reciben los actores económicos que apuesten por fuentes renovables de energía.
Pero la realidad es que el déficit sigue siendo muy alto y su disminución no está a la vuelta de la esquina. La solución mágica no existe, así que la opción que queda es saber, con inteligencia, en qué dirección se caminará.