El legado de Dany Miranda a los Huracanes

trofeoRicardo López HeviaSamón, Cepeda y Laza fueron piezas clave en el título avileñoCuando finalizó la selección de refuerzos para la IV Liga Élite que, contra viento y marea, iniciará el próximo sábado, dosTigres pasaron a ser Leones y otro se convirtió en Leñador. Al mismo tiempo, los Huracanes sumaron aun par de felinos por adopción, cuya grandeza estuvo presente en el triunfo avileño en la pasada edición del torneo.

Frederich Cepeda y Yordanis Samón llegaron para completar una unión junto a Dennys Laza, la misma que, en Ciego de Ávila, solo duró cuatro juegos, porque no fueron necesarios más para derrotar a un equipo tunero, ya adaptado a la grandeza doméstica.

“Dany Miranda fue quien forjó este trío”, le dijo Laza al periodista Guillermo Rodríguez Hidalgo Gato en una entrevista reciente. A pocos días del triste fallecimiento de nuestro campeón olímpico, esas palabras, con visible gratitud del pelotero mayabequense, no pasan por alto en la tierra de la piña.

Quizás, si el deporte de las bolas y los strikes fuera siempre justo, habría sido mucho más usual ver juntos a estos tres grandes de la pelota cubana actual. El acierto y legado de Dany fue demostrar que un equipo, siempre que se gestione de forma inteligente, sí puede ser una constelación de estrellas.

Pensar lo contrario es una de las razones por la que nuestro beisbol, a veces, parece prescindirde sus mejores figuras, como cuando Samón no fue incluido en el Clásico Mundial de Beisbol del 2017, a pesar de que era uno de los bateadores más temiblesde la Serie Nacional, o con la exclusión de él y Cepeda en la preselección del siguiente, después de un innegable rendimiento en Cuba, por citar dos ejemplos cercanos.

Miranda fue diferente. En la III Liga Élite, pidió a Yordanis para las semifinales, mientras muchos abogaban por un cerrador, e hizo lo mismo con Laza para la final, en lugar de traer a uno de los potentes abridores de Industriales. Él sabía que su equipo era sólido y, también, que podía serlo aún más.

Hoy, ese núcleo está nuevamente reunido en un conjunto cuya nómina genera buenas impresiones y que, en otras ocasiones, ya ha aportado jugadores a la causa de los Tigres.

En Mayabeque, por el momento, no jugará ningún pelotero de Ciego de Ávila, perohabrá más de un hijo de esta tierra que sentirá apego a los Huracanes. En ellos habrá una mano avileña.


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