El concepto preciso
“Ser tratado y tratar a los demás como seres humanos”: convocatoria ineludible que recuerda que nos necesitamos mutuamente.
“Ser tratado y tratar a los demás como seres humanos”: convocatoria ineludible que recuerda que nos necesitamos mutuamente.
Si yo le digo que, según una reciente publicación de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, en Ciego de Ávila se transportaron 5,6 millones de pasajeros en 2023, usted va a arquear las cejas, poner cara de incredulidad y, como mínimo, me va a decir: “¡¿Cuántos?!”.
Abrazar el campo, abrazar el barrio y cambiar de labor no pueden ser sinónimos de hacerle el trabajo a los demás. Tienen que partir de un cambio, sí, pero de actitud.
A los 14, 15 o qué sé yo con cuántos años fue la primera vez que escuché hablar a mis padres sobre quién sería una novia ideal. Entonces, sus patrones eran diferentes a los míos. O más complejos.
En esa batalla entre vocación y necesidad de mejor remuneración, casi siempre sale victoriosa la segunda, atizada por el alza galopante de los precios de bienes y servicios.
Los trabajadores industriales asumen la zafra en dos centrales de Ciego de Ávila en un contexto en el que pululan los obstáculos, pero la decisión de encontrar soluciones y producir no escasea en los colectivos.
Sin forzar la imaginación se percibe la similitud del contexto ajedrecístico con la vida; y la dirección empresarial, con sus desafíos, nos muestra de manera especial este paralelo.
Parecería prudente que todos los esfuerzos de la empresa se concentraran en dar el mejor servicio.
¿Cuántas veces hemos buscado, sin encontrar, uno de esos reparadores que alargue la vida útil de una prenda o un equipo que nos agrada o que, por su alto valor, no estamos en condiciones de reponer?
La dignidad plena, única vía para la emancipación humana, debe garantizarse a costa de todo.
¿De qué control podríamos blasonar si el mercadeo de medicamentos en las calles y las redes sociales “con domicilio incluido” no remite?
Dos infartos cerebrales habrían sido su sentencia de muerte o, cuando menos, lo enviarían a una cama, postrado, hasta el final de sus días.