El Che y sus cuatro cartas de despedida
Tal vez con la misma pluma fueron escritas las cuatro cartas que Ernesto Guevara debió destinar a sus personas especiales, no sé, prefiero especular al respecto.
Tal vez con la misma pluma fueron escritas las cuatro cartas que Ernesto Guevara debió destinar a sus personas especiales, no sé, prefiero especular al respecto.
El verano de 1976 se mostraba muy prometedor para los contrarrevolucionarios de origen cubano que se aprestaban a iniciar una ofensiva terrorista, bajo los auspicios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
José Francisco Martí Zayas Bazán visitó varias veces la región avileña, en actividades políticas o militares. Por primera vez llegó a la ciudad de Ciego de Ávila el 30 de octubre de 1905.
Nadie duda que fue brillante como jefe militar. Participó en las tres guerras contra el colonialismo español. Mantuvo en jaque a las columnas enemigas en Sancti Spíritus, sobre todo durante la Campaña de La Reforma, bajo las órdenes de Máximo Gómez.
En 1960 la ONU se aprestaba a realizar el XV Periodo de Sesiones de la Asamblea General, correspondiente a sus 15 años de existencia, etapa caracterizada por el predominio de los intereses imperialistas de Estados Unidos y sus aliados.
En las primeras horas del 5 de septiembre de 1957, el capitán de aviación Enrique Carreras, junto a un reducido grupo de pilotos conspiradores de la base de Columbia, se enfrentaban a la más difícil alternativa de sus vidas.
Fidel Castro denunció que ese encuentro era una maniobra yanqui contra Cuba y destacó que la OEA no había hecho nada en su defensa.
Entre todas las historias de Morón que recuerda Arquímedes Romo Pérez, trabajador de la radio moronera desde sus inicios, y apasionado del deporte, la del estadio Paquito Espinosa apasiona como pocas.
Del ciclón del 32 en Ciego de Ávila: un huracán que entró por la costa sur de Camagüey con una velocidad de 140 millas por hora.
El médico del alma y del cuerpo que siempre fue, estuvo presente en aquellas palabras medulares, en medio de las ingentes tareas que encabezaba, en otros frentes.
El pueblo cubano, acostumbrado a la permanencia del máximo líder al frente del país en los momentos trascendentales de la nación, reaccionó con gran respeto a la “Proclama del Comandante en Jefe al pueblo de Cuba”.
El asesinato del joven revolucionario Frank País García y su compañero de lucha Raúl Pujol Arencibia, el 30 de julio de 1957, en Santiago de Cuba, es uno de los sucesos más terribles y luctuosos grabados en la historia nacional.