Carlos de la Torre y de la Huerta, eminente malacólogo
Carlos de la Torre y de la Huerta, una de las personalidades que contribuyó a forjar la tradición científica de Cuba.
Carlos de la Torre y de la Huerta, una de las personalidades que contribuyó a forjar la tradición científica de Cuba.
El médico y científico Santiago Ramón y Cajal (1852–1934), es considerado por los neurocientíficos un personaje tan importante como lo fue Einstein para la física.
Las mujeres hemos sido y, por supuesto, continuaremos siendo capaces de hacer o realizar las más singulares acciones que nos propongamos
Viendo un espectáculo de baile flamenco, pensé que a las amigas y amigos de la Gran Red de Redes les interesaría que dedicara esta breve reseña a Antonio Esteve Ródenas (Elda, 1936-Madrid, 2004).
Cuando tocaron a mi puerta —algo temprano en la mañana—, la persona a quien le abrí la puerta me trató como si me conociera desde siempre: “Un gran amigo que tenemos en común, y está muy enfermo, me envió a verla”.
Asevera un veterano refrán que “de casta le viene al galgo”, y esto le debe haber sucedido a la protagonista de esta sugerente viñeta que, en la edición de este lunes, les ofrezco a ustedes, amigas y amigos de la gran Red de redes.
En la rica etapa en la que florecía el Renacimiento en diferentes variantes del arte en varias partes del orbe, en Italia descollaba, para luego brillar, Filippo Brunelleschi (1377-1447), quien, gracias a su talento, hizo historia como arquitecto, orfebre, escultor e inventor florenciano.
Su llegada a mi casa no me extrañó mucho. Sucede que él, mi amigo Cundo, tiene el privilegio —se lo otorgó sin contar conmigo— de “aquí puedo llegar cuando quiera”.
Esta que hoy les quiero narrar, es una de esas historias en las que el amor llega sin proponérselo y que, como muchas otras, tiene un final inesperado. No obstante, en esta ese sentimiento universal triunfó, y de qué manera. Los invito a seguir leyendo.
Donde quiera que estés, Cuate, fue un gustazo complacerte
Una singular cubana, por más señas villaclareña, mujer cuyas acciones nobles, solidarias y desinteresadas le merecieron que su pueblo la identificara —vox populi— como La Benefactora.
“Billetes, señores, billeticos, que mi condición no me permite aceptar monedas”.