Mary Shelley y la primera obra de ciencia ficción
De la mente de la casi adolescente Mary Shelley salió una de las criaturas más fascinantes de todos los tiempos.
De la mente de la casi adolescente Mary Shelley salió una de las criaturas más fascinantes de todos los tiempos.
“Si tengo la sensación física de que me levantan la tapa de los sesos, sé que eso es poesía”, afirmó Emily Dickinson (1830-1886) poetisa estadounidense celebrada como una de las más grandes de habla inglesa de todos los tiempos, por la especial sensibilidad, misterio y profundidad de su obra.
Si no hubiera sido por Raimunda Paula Peña Álvarez, más conocida por Paulina Álvarez (1912-1965), cienfueguera de nacimiento, el legado musical del danzonete no hubiera sido imperecedero.
Filósofos, poetas, escritores, matemáticos, humoristas y, por supuesto, biólogos y médicos veterinarios, han expresado a lo largo de la historia su respeto hacia estos seres que pueblan, junto a nosotros, el mismo planeta.
Bastó una sola obra para que este autor norteamericano, viajero y explorador, se ganara un sitio en el altar de los inolvidables: Moby Dick. Sin embargo, para Herman Melville (1819-1891), escritor, novelista, poeta y ensayista estadounidense del período del renacimiento en ese país, no siempre fue así.
El eminente paleontólogo cubano, estudioso de los vertebrados fósiles cubanos del pliocuaternario, y miembro de la Sociedad Espeleológica de Cuba desde 1945, Oscar Paulino Arredondo de la Mata (1918-2001), llamó siempre pintoresco al Barrio del Pilar, en La Habana, lugar que lo viera nacer.
Conocido como Cascarita, Orlando Guerra Soa, (1920-1973) fue un cantante cubano que, según Bebo Valdés, fue “el mejor cantante de mambos que dio Cuba”. El Guarachero de Cuba impuso un original estilo de interpretación que influyó decisivamente en cantantes que le sucedieron.
La luz y el humo la envuelven. La gardenia sobre su pelo, dice que ahí está ella, lista para el rito, dicen, es para ocultar un mechón quemado. Pero otros dicen que es para esfumar una vieja cicatriz. En verdad, no es raro que un golpe o una navaja hayan dejado su marca en Eleonora Fagan Gough (1915-1959).
Phoebe Ann Moses era el verdadero nombre de Annie Oakley (1860-1926), quien, al unirse al espectáculo del Salvaje Oeste, en 1885, adoptó ese nombre artístico.
El amigo Cundo, luego de uno de sus periplos por el occidente de la Isla, llegó temprano a la casa el pasado domingo, conversamos sobre nuestro querido HEPA —convaleciente aún de su enfermedad—, y, claro, el incansable amigo traía una petición: “¿Cuándo vas a escribir sobre las siete maravillas de la ingeniería civil cubana?”.
Viendo a los infantes en el barrio donde resido disfrutar del juego de indios y cowboys, busqué en varias fuentes sobre personajes característicos y encontré uno que me llamó la atención, se trata de Gerónimo o Goyathlay.
La científica china Tu Youyou descubrió la artemisinina —un compuesto esencial—, utilizada para crear drogas extremadamente efectivas para combatir la malaria.