Acueducto de Albear: maravilla de la ingeniería cubana
Los entendidos en la materia lo identifican —con toda razón— como “la más antigua de las maravillas de la ingeniería cubana”.
Los entendidos en la materia lo identifican —con toda razón— como “la más antigua de las maravillas de la ingeniería cubana”.
“Un libro; casa sólida que está ahí; perfectamente definida; sin riesgo, en comparación con la experiencia vivida; siempre huidiza; discontinua y controvertida”. Sin duda, un bello juicio expresado con gracia estilística por el laureado escritor italo-cubano (1923-1985) Ítalo Calvino.
José Ramón Chacón Vélez. Un personaje real, poseedor de una biografía muy humilde.
El protagonista del tema, destacadísimo en el mundo literario, también practicó con clase extra la docencia.
Conozca sobre la vida de del culto hombre de letras y patriota santiaguero Emilio Bacardí Moreau.
¿Le gustan los tamales?, entonces no se pierda esta breve reseña de Olga, la tamalera.
A lo largo de la historia Cuba, ha parido, para bien propio y de la Humanidad, a hombres y mujeres que la han prestigiado, sobre todo en el mundo de la literatura. Antonio Bachiller y Morales, es sin dudas, uno de ellos.
El 14 de febrero es un día en el cual se eleva a insospechadas temperaturas ese sentimiento universal al que todos, sin distinción de razas, credos e ideologías llamamos AMOR.
De artistas del pincel y la paleta —hombres y mujeres— está poblada nuestra pequeña isla caribeña. Mariano, Lam, Portocarrero, Amelia, Flora…También pululan los artífices del lápiz, entre estos Juan David, Ares, Wilson…
Hoy, amables lectoras y lectores, he preparado —es mi opinión muy personal— un tema que, además de sugerente y atractivo, es también una pincelada histórica de la cual es el protagonista uno de esos cubanos que se hicieron notar —por supuesto, de manera positiva en extremo— en el exterior de su amada ínsula caribeña: la bella Cuba.
Matancero de cuna, el doctor Ángel Arturo Aballí (1880-1952) está considerado como uno de los pediatras más destacados y sobresalientes de esa especialidad médica en Cuba.
Durante varias decenas de años su figura enjuta y elegante entró sin pedir permiso a cientos de miles de hogares cubanos, a través del popular programa televisivo Palmas y Cañas. La radio y luego la pequeña pantalla fueron sus tribunas preferidas para defender y ennoblecer a la décima guajira.