Gómez, el Napoleón de las guerrillas
“Nuestro Máximo Gómez supo convertir en victoria sus hechos de armas, desde la primera carga al machete dada en Cuba hasta la de la Demajagua, cumplida el 14 de marzo de 1887”.
“Nuestro Máximo Gómez supo convertir en victoria sus hechos de armas, desde la primera carga al machete dada en Cuba hasta la de la Demajagua, cumplida el 14 de marzo de 1887”.
Por aquello de que “Cuba y Puerto Rico son, de un pájaro, las dos alas”, hoy quiero poner a consideración de las amigas y amigos de la Gran Red de redes una breve reseña de quien mereció, a fuerza de tesón, voluntad, sacrificio y excepcional calidad, el calificativo de La voz romántica de la canción puertorriqueña: Carmen Delia Dipiní.
Una breve reseña nos revela la fuerte personalidad de una de las más notables personalidades de la literatura cubana y, por qué no, universal. Se trata del escritor y dramaturgo Antón Arrufat Mirot (1935-2023).
A los 70 años decidió despedirse del pueblo que lo había ayudado varias veces. Agonizaba 1940. El estadio del Cerro —hoy Latinoamericano— fue el escenario escogido para dar un adiós sui generis. El público se asombró al ver a aquel negrito viejo escenificar una corta pero simbólica carrera.
“No soy un compositor culto, sino uno experimentado”, escribió quien, si solo hubiera compuesto LaTraviata, Rigoletto y Aida, sería uno de los compositores de ópera más felices y orgullosos, ya que esas tres famosísimas óperas figuran entre las más representadas del mundo.
“Y a veces me he guardado mis sentimientos, porque no pude encontrar un lenguaje para describirlos”, aguda frase rubricada por la escritora inglesa Jane Austen (1775-1817), catalogada por los especialistas como “un modelo de escritor con una vida aparentemente acomodada que, sin embargo, supo reflejar de forma fiel el drama en sus novelas”.
En la tierra que lo vio nacer casi se ha hecho norma escuchar la siguiente sentencia: Viena sin Strauss es como Austria sin el Danubio. Así de arraigada en la memoria de ese culto país está la música compuesta por Johann Strauss (1804-1844).
Hoy quiero reseñarles, a mis pacientes lectores de la Red de redes, acerca de uno de esos filósofos griegos cuya sólida formación le posibilitó realizar importantes aportes no solo a la filosofía como ciencia, sino a otras ramas del saber humano.
Rita Aurelia Fulceda Montaner Facenda (1900-1958), más conocida dentro y fuera del Caimán Antillano por su nombre artístico Rita Montaner y, también por La Única.
A un patriota, escritor y poeta cubano, el bayamés Juan Clemente Zenea y Fornaris (1832-1871), se le atribuye, por los especialistas en la materia, el haber ejercido gran influencia en la literatura cubana.
Ella tiene en la actualidad 76 almanaques vencidos. Pero, desde mucho antes, ostenta el Premio Nobel de Medicina, preciado galardón que lleva consigo con una buena dosis de modestia por el valioso aporte —entre otros— al bienestar de la humanidad.
“Una ecuación no tiene para mí ningún significado, a menos que exprese un pensamiento de Dios”, sentenció el matemático indio Srinivasa Ramanujan, catalogado, dados sus conocimientos y aportes realizados a esa ciencia “como uno de los matemáticos más grandes de todos los tiempos”.