Yeisel, un fruto más de la tierra que labra
En Majagua, un joven se empeña en aprovechar cada espacio cultivable y confiesa: “Ahora sé que me gusta más que cualquier cosa.”
En Majagua, un joven se empeña en aprovechar cada espacio cultivable y confiesa: “Ahora sé que me gusta más que cualquier cosa.”
¿Qué estrategias con soluciones propias pueden adoptarse para garantizar el alimento porcino? ¿Cuáles trabas internas aún persisten en el incentivo a la obtención de carne de cerdo en Ciego de Ávila?
Mayo cerró con la siembra de unas 2 700 hectáreas de caña, 1 600 menos que las planificadas, situación que deviene todo un reto a la vez que compromiso de honor para la familia azucarera de esta provincia de Ciego de Ávila.
La pandemia de la COVID-19 nos ha dejado más claro que el agua de manantial que la dependencia externa en la adquisición de alimentos para un país genera, cuando menos, incertidumbres.
Luego de dos meses sin lograr ajustarse a las cifras de consumo de electricidad, la provincia de Ciego de Ávila (tradicional cumplidora) logró revertir la situación durante el finalizado mayo.
Los datos que brinda Iyolexis Correa Lorenzo, Delegada del Ministerio de Turismo en la provincia, ilustran que en ese sector se ha aprovechado bien el tiempo.
El abastecimiento de los mercados agropecuarios estatales (MAE) del municipio de Ciro Redondo contribuye a la aceptación de los clientes en aras de satisfacer sus necesidades alimentarias.
La demanda no se satisface del todo, eso queda claro. Pero, ciertamente, la producción de alimentos no se detiene y sigue siendo prioridad en Ciego de Ávila, como en el resto de Cuba.
Con una producción de algo más de 88 000 toneladas métricas de azúcar, para el 72 por ciento del plan técnico–económico, concluyó la zafra 2019–2020 en esta provincia.
El camino transitado por varias escuelas de Chambas en pos del autoabastecimiento alimentario les ha permitido tributar sus producciones a instituciones de salud y centros de aislamiento de ese municipio de Ciego de Ávila.
“Ellos son de los productores con mayores rendimientos en sus cosechas y, también, sobresalen por la responsabilidad con que realizan las entregas, y su participación en las asambleas que realizamos”.
Muchas son las historias, ambientadas en los campos majagüenses, que merecen ser contadas. Ir al surco, allí donde entierra su grano el labrador y, como la gente antigua, cultiva con sus propios bueyes.