En el proyecto de conservación para el Museo del Azúcar, Jorge Sarduy Zamora expresó las potencialidades del artista y su creación para, desde el desarrollo profesional, transmitir valores humanos e identidad cultural a las generaciones venideras, comunicando con el buen hacer.
El dato, lanzado a bocajarro, impresiona y entristece. Ya luego vendrán los matices, las explicaciones, pero difícilmente se borre la sorpresa inicial. De los 13 museos que tiene la provincia de Ciego de Ávila, hoy casi la mitad de ellos están parcial o totalmente clausurados.
27 años dedicados a la museología es un mérito y una manera especial de ver la vida.
Si la historia es el profeta que vislumbra y anuncia el futuro, si es capaz de pronunciar alertas y encender la esperanza cuando otea el horizonte, es porque sabe guardar las memorias a buen recaudo.
La próxima vez que pasemos junto a una escultura, detengamos el paso y pensemos qué mensaje, qué palabras mudas, qué confidencia, intenta decirnos.
Las esculturas son la voz de una comunidad que no quiere olvidar
Si bien cada período histórico, de una manera u otra, aporta a la historia del arte avileño; es importante seguir convocando al escultor y su obra.
Nuestro objetivo es crear obras que sean símbolos del patrimonio y el orgullo de nuestra gente.
Fue Vicente Espinel (1550-1624) quien propuso la “fórmula” para una estrofa sui géneris.