Orlando Castellanos: Hombre de radio total
Creo que otro no podía ser el título de esta entrevista. Cuánto me hubiera gustado coincidir en el tiempo con este hombre, hecho, indiscutiblemente, para vivir entre consolas de audio y micrófonos.
Creo que otro no podía ser el título de esta entrevista. Cuánto me hubiera gustado coincidir en el tiempo con este hombre, hecho, indiscutiblemente, para vivir entre consolas de audio y micrófonos.
Cerrado a cal y canto, como si una peste impidiera atravesar su umbral, el Teatro Principal duerme el sueño opresivo de ciertas batallas perdidas contra la herrumbrosa y pesada mano del tiempo.
Hay consenso en que tan importante como los recursos, es el funcionamiento orgánico de las instituciones rectoras, la disciplina y la sensibilidad artística.
Contamos historias de pueblos pequeños y cultura comunitaria de la mano de un promotor que no “ocupa una plaza”, sino que ejerce.
Cada vez que se anunciaba la actuación del Trío Matamoros en la plaza de Ciego de Ávila, la noticia volaba como pólvora y la presentación se convertía en acontecimiento cultural a teatro lleno. No podía ser de otra manera.
Si la danza en Ciego de Ávila fuera un cuerpo que bailara su propio ritmo, podría ser ella la contradanza silenciosa donde los bailarines mezclan compases y coreografías, e intentan sincronizar un espectáculo al que no le faltan tropiezos, caídas y disonancias.
Creación, espacio, vitalidad, superación…las oscilaciones de la danza como expresión artística profesional sobre los escenarios avileños pueden medirse desde cualquier extremo y ninguno nos dejará del todo satisfechos.
Tras casi ocho décadas de vida, Ángel Morán sigue llevando consigo una pasión que le enseñaron y a la que se aferró como si tratara de hacer crecer raíces.
Un día después de que la literatura cerrara la tapa de su Feria, como si ella misma hubiese sido un libro abierto que muchos hojearon al pasar, podía adquirirse Herejes, de Leonardo Padura; Vampiros en La Habana, de Juan Padrón; o La noche, de Excilia Saldaña.