Por la soberanía alimentaria en Ciego de Ávila
El camino transitado de 2016 a la fecha en materia de soberanía alimentaria a través del Programa de Autoabastecimiento Municipal (PAM) aún no satisface los per cápita por habitante cada mes.
El camino transitado de 2016 a la fecha en materia de soberanía alimentaria a través del Programa de Autoabastecimiento Municipal (PAM) aún no satisface los per cápita por habitante cada mes.
El valor actual de la leche fresca fue el pretexto para arrancar un interesante diálogo con un vecino productor, el cual pensó que serían mejores los precios del producto con la Tarea Ordenamiento.
La casa había quedado reluciente con la limpieza del sábado, día clave para las maniobras hogareñas, cuando, en ocasiones, suele trabajarse más que en el propio centro de labor.
De las orientaciones a la realidad, los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas están llamados a un mayor protagonismo en el enfrentamiento a la COVID-19.
Muchas empresas estatales nunca supieron el costo real de sus productos y, por tanto, la eficiencia lleva comillas.
La norma viene a ser “la voz de los sin voz”, con decomisos, multas y hasta prisión, si bien el verdadero logro es vivir en armonía.
Ante la complejidad epidemiológica de territorios avileños como el de Morón, aún no se articulan el teletrabajo y el trabajo a distancia como las medidas oportunas que son.
Dentro del debate en torno a la Tarea Ordenamiento, los ganaderos avileños han tenido que gritar alto y claro desde cada guardarraya que la leche no cae del cielo.
Dos ejemplos para ilustrar qué pasa cuando nuestras decisiones o actos no responden a ningún principio lógico.
Un entorno complicado afronta la sociedad cubana por razones ampliamente conocidas. Sortear los problemas en la mayoría de nuestras ramas se ha vuelto cotidiano, pero, ¿lo hacemos bien?
Se trata de garantizar el empuje de este sector en la economía y está claro que faltan ajustes, así como poner oído a cada uno reclamos que todavía no están satisfechos.
Obviamente, no aprendimos. Pareciera que nos adaptamos —tan, pero tan bien— a ¿convivir? con la pandemia, que nos creemos inmunes e ignoramos fatalidades y secuelas.