Una exposición colectiva de escultura avileña, Tras la historia tridimensional, quedó inaugurada para celebrar la cuarta década del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental (CODEMA), en la Galería de Arte Raúl Martínez, y con ella se honró, además, la voluntad del Dr. C. Armando Hart Dávalos y de la renombrada escultora Rita Longa, quienes fueron sus fundadores, secundados por personalidades de la Cultura. Artistas y demás gestores culturales, intercambiaron memorias con promotores de esta entidad cultural, así como cuestiones relativas a la organización inicial.
Esta aproximación histórica destacó el desempeño del CODEMA que, desde sus orígenes, promueve tanto la profusión escultórica como el rigor en aspectos vinculados con el oficio y nivel de expresividad; se enfatizó sobre el trabajo en equipo multidisciplinario: arquitectos, ingenieros, entre ellos, escultores, especialistas de arte, o sea, desde entonces intenciona y despliega la concreción de proyectos escultóricos.
Durante el momento inaugural se rememoraron fechas, datos, historias, así como episodios correspondientes a diferentes momentos del quehacer del Consejo Asesor, a partir de su fundación (1983), cuya primera presidencia estuvo a cargo de la licenciada María Aurora Bosque Pérez, quien compartió su experiencia con los asistentes.
Dana María Gómez Sánchez“Milagrosa”, de Humberto Mena TorresPor ello, CODEMA, junto al Consejo Provincial de las Artes Plásticas, convocó esta exposición colectiva. El espacio expositivo propone obras creadas por miembros de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA), lo cual demuestra el crecimiento profesional de estos, porque la constante búsqueda y capacitación han posibilitado el enriquecimiento de sus posibilidades creativas. A pesar de la reducida muestra escultórica, la mayoría de los artistas exhibió más de una obra.
Aproximaciones al trabajo en metales revelan hallazgos en los lenguajes artísticos empleados, en los que destaca el abstraccionismo. Edel Antonio González Sosa, legendario artífice de múltiples soportes, entregó tres piezas: Ascenso necesario, donde la simplicidad de la línea constituye el eje vertical de la estructuración para el regodeo de cierta sinuosidad —compuesta por atípicos peldaños—, en cuya alternancia al límite superior (término de la escultura) surge lo inédito. Otro título del mismo artista, La guerra no necesaria, canta a la paz, frustra la injusta, gélida, e inhumana escena de vocación guerrerista y, de ese modo, descontextualiza símbolos emblemáticos de la épica militar. Por último, Pájaro preso gravita sobre la sugerencia de la elección del ave como pretexto para desarrollar un discurso clamando libertad. En los tres casos, resulta común la apelación al simbolismo, tratados con esmeradas definiciones dibujísticas y volumétricas.
Siguen impresionando los excepcionales artesanos artistas —aun sin “registro oficial” del creador— e, incluso, desde hace buen tiempo, consistentes escultores; sus creaciones dignifican cualquier evento o espacio expositivo en los cuales se exhiban sus respectivas realizaciones.
El primero, Darién Morejón Baños —alguien muy laborioso—, confirma el valor artístico de sus conformaciones escultóricas en el material que se proponga transformar con intenciones de belleza. Vigía sintetiza algo de sus indagaciones conceptuales, así como sistematizaciones y alternancias, profundos giros en lo que refiere a experimentación. Con las partes —o componentes— de lo que fueron objetos con usos específicos en el pasado (chatarra), una vez reciclados, se inventa relaciones geométricas en las cuales predomina la circular; estas formas también contienen varias terminaciones y calidades de texturas, devienen atractiva proposición escultórica.
El segundo, Félix Zayas Sarabia —con amplísimas posibilidades creativas—, mostró, a través de la técnica mixta, Canasto fecundo e Invitro, que son una suerte de compendio del estudio de la volumetría y su inherente vínculo con lo lineal, texturas táctiles, así también la alternancia de elementos volumétricos.
Otra inspiración provoca añadiduras de exploraciones en metal, es decir, aparece la conformación de figuraciones interpretando la existencia animal —estudios de la fisonomía, movimientos—; de entre ellos, Caballo, de Víctor Rafael Blanco (Grupo Pauyet), reproduce la imagen a través de la combinación de cucharas, concediéndole elegancia y distinción a la pieza; también Montero, de Félix Javier García, en la cual se inserta la apariencia humana, escultura que se caracteriza por el elevado nivel de detalle, así como la superposición de procedimientos y fuerza expresiva.
La cerámica, a cargo de Roberto Ávila Hernández, exhibió sus potencialidades, pues en sus quehaceres afloran el uso de barro chamoteado policromado, pasta cerámica, óxido y pigmentos. Una tríada de obras —Ofrendas, Familias y Homenaje a Lam, confirman la inagotable espiritualidad del artista.
La aproximación a los títulos antes enunciados demuestra cuán ilimitada es la perspectiva conceptual y técnica del autor.
Dana María Gómez SánchezEsculturas de Darién Morejón Baños y Edel Antonio GonzálezDestacan trabajos que han formado parte de exposiciones durante este año, por ejemplo, Caballo de Troya y Geometría y pez —tallas en madera y ensamble— del talentoso Yoel Pérez Díaz, premiado además en el Salón Nacional de la ACAA.
El papel maché apareció con El camino de los monjes y Los secretos del monje, de la autoría de Florencio Tornos Reyes, cuyo dominio técnico y estilo propio se manifiestan tanto en contenido como en formas.
Única en el recinto del arte, Milagrosa, piedra tallada por Humberto Mena Torres, no solo reinterpreta un ícono religioso (católico), sino, también, ofrece su versión en altorrelieve de retablo de tendencia naif (arte ingenuo).
A grandes rasgos, los expositores se han convertido en creadores de piezas portadoras de importantes conceptos, los cuales son transmitidos a través de los presupuestos y códigos de la manifestación artística tridimensional.
La apreciación de cada una de las creaciones advierte cómo el autor con tendencia a lo experimental —en busca de lo genuino—, revisita temas e imágenes procedentes de la naturaleza, reinventadas a través de diferentes escuelas y estilos.
Respecto al lenguaje artístico y los recursos tecnoformales utilizados para la obtención de la obra, atrae la concentración de algunos exponentes en reconocidísimas soluciones artísticas, aunque con intentos de impregnarlas de originalidad.
La curaduría lo resume así: “Evidencias de la voluntariedad del gremio escultórico son exhibidas en este marco donde se muestran obras realizadas en distintos soportes materiales: presencias noveles, legendarias, y añosas, demuestran las experimentaciones de sus autores, concediéndole notoriedad a aquellas cuyas líneas y formas, reciben, públicamente, la mirada del espectador”.