Pendiente la reducción de ciclos de abasto de agua en Ciego de Ávila

Durante los meses recientes, acortar los ciclos de abasto de agua ha sido una de las mayores demandas de la población en la ciudad de Ciego de Ávila. La Empresa de Acueducto y Alcantarillado provincial realizó inversiones con ese propósito, pero la rotación por consejos populares sigue siendo cada ocho días o más.

La realidad es tensa en los hogares avileños a partir de las consecuencias de esta situación y las escasas soluciones por parte del organismo implicado.

Por su parte, la agudización de la crisis petrolera impide la ejecución de nuevas obras para reducir los períodos de suministro del líquido. “Nos mantenemos trabajando en la rehabilitación de alcantarillados en la calle Carlos Rodríguez”, explica Miroslava Reyes González, directora general de la entidad.

Con el combustible asignado actualmente, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Ciego de Ávila prioriza la desobstrucción de fosas, sobre todo en Rivas Fragas, uno de los consejos populares más afectados por esta situación.

Sin embargo, en agosto de 2025, la propia directora informó que, en aras de mejorar las condiciones, se habían instalado siete equipos de bombeo y que estaba previsto el montaje de tres más ese mismo mes en el tanque apoyado del sur.

“Todavía falta uno”, señala ahora Reyes González, como evidencia de la falta de proactividad y organización frente a uno de los tantos escollos que debe sortear el pueblo avileño.

Desde entonces, la sequía hidrológica se convirtió en un factor perjudicial, pues hubo que detener de forma radical el bombeo de agua de la cuenca norte de la capital avileña. Por esa razón era obligatorio reforzar las fuentes primarias del sur: San Fernando, Silveira y Vivero Café. Seis meses después, las condiciones son idénticas.

“Hace falta tener más bombas en esos pozos para un envío mayor de agua hacia el tanque apoyado del sur. Hoy es de 450 litros por segundo, y lo ideal serían 600. Si el combustible nos lo permite, debemos instalar próximamente dos bombas”, explica Reyes González.

Roturas y apagones prolongados generan alargamiento en el abasto de agua. Recientemente, una avería en el tanque apoyado paralizó la rotación y, por ende, los inconvenientes para la población son mayores.

Asimismo, a partir de la necesidad de los pobladores de utilizar motores eléctricos en sus casas para proveerse de agua, las afectaciones por cortes del fluido eléctrico causan demoras significativas en el avance de los ciclos.

Que regresen los tiempos en que el agua “tocaba” cada tres o cuatro días parece imposible en el actual contexto de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Ciego de Ávila, la cual asume, a su vez, problemas económicos.

“No tenemos liquidez financiera para poder operar, para comprar insumos que nos hacen falta, para mantener funcionando los carros cisterna, por ejemplo. Hoy todo se ha encarecido y nosotros estamos igual”, explica el director adjunto, Yorgi Luis Gómez Solano.

A unos 70 millones de pesos ascienden las cuentas por cobrar, solo en el sector residencial. Hace tres años, Invasor publicó un reportaje que daba cuenta de deudas de entidades estatales con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.

El panorama continúa invariable, cuando urge que el organismo rector sea más proactivo en pos de tener sus finanzas en estado positivo y brindar un servicio de calidad.


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