La música no cura, pero alegra
Adolfo Tartabull y Julio César Morales cambiaron la grandilocuencia de las presentaciones en vivo por el empeño de estar donde fueran más útiles. Y como las promesas se cumplen, el alegrón llegará.
Adolfo Tartabull y Julio César Morales cambiaron la grandilocuencia de las presentaciones en vivo por el empeño de estar donde fueran más útiles. Y como las promesas se cumplen, el alegrón llegará.
Mailín, quién está en la plantilla del frente infantil Pelusín del monte, fue encargada de que cada día, con el aplauso a nuestros médicos, comenzara la jornada teatral nocturna.
Si esta entrevista se acerca a un solo hombre, a pesar de que los 39 años que celebraron este 20 de mayo se deben a mucha gente, es porque en Morón el circo infantil Rayitos de Sol es, ante todo, la vida misma de Juan Alberto Iglesias.
Así, como el titular de esta nota, define el músico avileño Héctor Luis de Posada una canción grabada recientemente en esta ciudad con la participación de artistas del territorio que defienden el género trovadoresco.
Él es maestro panadero y director general del Conjunto Artístico XX Aniversario, de Majagua.
Que la literatura haya llegado por estos días al espacio virtual como alternativa ante el encierro y el distanciamiento social ha sido una alegría compartida.
La joven escritora moronense Claudette Betancourt Cruz fue recientemente ganadora de una mención de la revista española MiNatura, en la categoría de poesía fantástica.
Vidal García hace un recorrido narrando la génesis de lo que es el incesto y cómo ha permanecido en medio de culturas, tradiciones y, por supuesto, la literatura.
Que en esta oportunidad las expectativas también queden satisfechas es el deseo de quienes apuestan a la internet la permanencia del jazz.
Más de 25 años de trabajo en la Emisora Provincial Radio Surco de Ciego de Ávila con el reconocimiento del público fiel que aplaude su labor es, sin dudas, premio cotidiano para Gertrudis Ramírez Mustell.
De cómo los Juegos Florales han sabido mantener y ensanchar horizontes en las carteleras culturales de la provincia pudiera decirse mucho, pero quizás lo más exigente ha sido reinventarse hoy.
La invitación a la lectura de esta novela infantil, no tan infantil por el trasfondo que tiene, queda abierta. Más bien, en la última página nos ofrece un sorbo de felicidad y lo arrebata de nuestra vista.