Ya se dieron a conocer los premios de la popularidad en el evento de las artes visuales más esperado de Morón
Pedro Quiñones Triana/Facebook El post de Facebook del amigo y artista visual moronense Pedro Quiñones Triana nos daba la nueva buena que muchos estábamos esperando: “La galería de arte Hugo Cortijo, en la actividad dedicada a la demarcación del Hato de Morón, en el museo Caonabo, dio a conocer el Premio de la Popularidad de la XXIV Edición Salón Mi Gallo, 2026.
Premio otorgado, según obras enumeradas, por el gusto de los visitantes a la Institución cultural, en ésta, la ciudad del gallo”.
Nos detalla Pedro que la obra premiada por el voto popular en artes plásticas resultó ser de Yandy Pineda Gonzalez, llamada Caballo en el campo, una muestra de técnica noble al óleo sobre lienzo.
En Artesanía, el pueblo decidió laurear a Liony Castillo Brito por su escultura en chatarra titulada Benz Velo 1894.
Para muchos el premio popular significa mucho más que el de un jurado, porque la votación viene más del lado emotivo que del intelectual. Y lo cierto es que en esencia no es un criterio menor, sino que revela, qué obras encontraron eco inmediato en el público general. Pero en ese mismo salón, un poco más callada, hay una pieza que merece toda mi atención y recelo: la escultura en chatarra de Brito. Le dedico una mirada más azuzada.
Lo primero que golpea es el color. Ese rojo carmesí, profundo y lacado, no es el rojo de la urgencia ni del peligro. Es el rojo de algo que alguna vez fue funcional y hoy sobrevive en otra dimensión. Brito lo aplicó sobre la carrocería de lo que reconocemos como un automóvil de principios del siglo XX, esas formas voluminosas del período de transición entre el carruaje y el vehículo automotor. La elección cromática no es decorativa. Es una toma de posición sobre el tiempo.
La escultura trabaja con chatarra, que siempre es un material con historia anterior. Aquí esa historia importa. Los engranajes visibles, el chasis expuesto, las ruedas de disco negro que no pertenecen del todo al período que la carrocería evoca: nada de eso es descuido. Brito construye un anacronismo deliberado. El vehículo que presenta es, y no es un automóvil de época. Es una suma de objetos desechados que adoptan forma de recuerdo, y la tensión entre los componentes reciclados y la silueta nostálgica que producen es el verdadero asunto de la obra.
Formalmente, la pieza tiene resolución. La distribución de masas funciona: el peso visual de las ruedas traseras más grandes equilibra la concentración mecánica del área del motor y la dirección. El volante pequeño con su empuñadura de madera es un detalle que humaniza la escala y ancla la lectura narrativa. El bastidor metálico visible bajo la carrocería no rompe la ilusión, la complica de manera productiva. Se ve la arquitectura interna del objeto, como si la escultura se ofreciera a ser estudiada además de contemplada.
Donde la obra gana en complejidad es en su condición de objeto sin función. Un automóvil que no puede moverse, construido de piezas que ya cumplieron otro propósito y fueron abandonadas, expuesto en un salón: hay ahí una cadena de inutilidades que el artista organiza con intención. La chatarra no es basura resignificada en el sentido naíf del reciclaje. Es memoria material, la acumulación de lo que las personas descartaron. Brito lo sabe y trabaja desde esa conciencia. La mirada feliz y siempre sabía del pueblo confirma que se entendió también.
Una sola reserva y no quiero ser puntilloso, pero es algo que considero valido resaltar. La fotografía que circula en redes, con su viñeteado marcado y su tratamiento de contraste, estetiza la obra de un modo que puede no ser neutral. Las esculturas en chatarra suelen ganar cuando se las fotografía con luz plana, que permite leer los materiales sin interferencia. Aquí el tratamiento añade una melancolía que quizás la pieza ya tiene por sí sola, y se corre el riesgo de duplicar un efecto que el propio objeto produce mejor. Pero eso es ya una cuestión de mediación, no de la escultura en sí. La obra de Brito se sostiene sola.