La Doctora Yeinelys Machado Palacio, asesora del PAMI en la provincia, informó que el indicador no cumplió las expectativas, en un año donde también disminuyó la natalidad. Señaló estrategias para revertir la situación desde la Atención Primaria de Salud
La provincia de Ciego de Ávila registró una tasa de mortalidad infantil de 10.7 por cada mil nacidos vivos al cierre del año 2025, un resultado que no alcanzó las metas del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y que se produjo en un contexto de notable descenso en la natalidad, con 2556 nacimientos, 143 menos que en el período anterior.
La Doctora Yeinelys Machado Palacio, asesora del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en la Dirección General de Salud del territorio, explicó que este indicador, si bien es resultado de un año de intenso trabajo, refleja problemáticas de salud complejas que afectaron a la provincia.
Entre las causas fundamentales que atentaron contra el indicador, la especialista destacó dos interrelacionadas: una alta incidencia del embarazo en la adolescencia y una elevada tasa de bajo peso al nacer. “El embarazo en la adolescencia es un factor de riesgo que conlleva múltiples complicaciones, y en muchos casos está asociado a los recién nacidos bajo peso”, señaló Machado Palacio.
A estas causas se sumaron, según la asesora, las comorbilidades asociadas durante la gestación en mujeres de todas las edades, condiciones de salud preexistentes que sin un manejo preconcepcional y prenatal adecuado pueden comprometer el desarrollo del embarazo y la salud del neonato.
La disminución en el número de nacimientos (2556 en 2025 frente a 2699 en 2024) es un dato que también preocupa a las autoridades sanitarias, ya que configura un escenario demográfico desafiante donde cada embarazo y cada recién nacido adquieren una importancia aún mayor para la sostenibilidad de la población y exigen una atención de máxima calidad.
“Fue un año bien difícil, con muchas situaciones que nos pusieron en riesgo. Independientemente de todo, trabajamos con las estrategias del MINSAP y del PAMI provincial para mejorar estos indicadores. No fueron los que deseamos, pero tenemos propuestas para el 2026”, afirmó la doctora.
Estrategias centradas en la prevención
Para enfrentar estas causas, el PAMI avileño enfocará sus esfuerzos en el 2026 hacia la Atención Primaria de Salud (APS). El trabajo central será la aplicación rigurosa del pregestograma, un instrumento para identificar y dar seguimiento a toda la población femenina en edad reproductiva, con énfasis en aquellas con morbilidades crónicas, incluso antes de que conciban.
“El objetivo es lograr un embarazo más saludable desde su concepción, lo que aporta un mejor resultado para la madre y el recién nacido”, recalcó Machado Palacio.
Asimismo, se priorizará la capacitación continua de médicos y enfermeras de la familia, buscando un mayor compromiso de estos profesionales y de todos los sectores de la sociedad.
“Los resultados del PAMI inciden en un recién nacido que llevamos a los hogares, y lo necesitamos con la mejor calidad de vida posible”, concluyó la asesora, subrayando el carácter multisectorial que requiere la mejora de estos sensibles indicadores de salud.
Texto generado por IA, con información aportada por Doctora Yeinelys Machado Palacio, asesora del Programa de Atención Materno Infantil en la Dirección General de Salud del territorio; y revisado por Invasor.