Un taller de dos días reunió a científicos, productores y autoridades para demostrar que la investigación puede ser la clave de la soberanía alimentaria
En el Hotel Ciego de Ávila, donde se desarrolló el Taller Provincial de Socialización de la Ciencia y la Innovación, una frase resonó con especial fuerza: “que los resultados de nuestras investigaciones no queden en gavetas”.
Miguel Salazar Rodríguez, subdelegado de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Delegación Provincial del Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medioambiente (Citma), resumió así el espíritu de un encuentro que busca convertir la ciencia en soluciones concretas para los desafíos del desarrollo local.
Coauspiciado por el Centro de Información y Gestión Tecnológica (Ciget) y la Delegación Territorial del Citma, el taller presentó durante dos jornadas los avances de programas territoriales científicos tecnológicos, con especial énfasis en seguridad alimentaria y ciencias sociales aplicadas al contexto socioeconómico avileño.
Microorganismos del humedal: la fertilización del futuro
Entre los resultados más prometedores destaca el proyecto del Centro de Ingeniería Ambiental y Biodiversidad (Ciba), presentado por Javier González, subdirector de Investigaciones de la institución.
Tras varios años de estudio, el equipo ha desarrollado una tecnología de biofertilización mediante microorganismos autóctonos benéficos para el cultivo de girasol, una línea de investigación que podría revolucionar la producción provincial de aceite y de alimento animal.
En el Laboratorio de Ensayos Ambientales del @CibaCuba realizan experimento para obtener microorganismos eficientes que serán empleados como biofertilizantes en cultivos de girasol. @ArmandoRguezB @AsambleaCuba @citmacuba pic.twitter.com/1FFELfEb3S
— Centro de Ingeniería Ambiental y Biodiversidad (@CibaCuba) September 8, 2025
“Ciego de Ávila tiene un potencial en microorganismos autóctonos que no está estudiado”, explicó González, refiriéndose particularmente al gran humedal del norte de la provincia. “Estamos hablando de que tenemos muchas áreas protegidas con una riqueza que no hemos sido capaces de estudiar ni de explotar, y esto es muy importante para la ganadería y para la agricultura”.
El proyecto evaluó durante 2025 el tiempo óptimo de inversión, tratamientos pregerminativos con tecnologías existentes como el ME50, IH Plus y RH Vigía, además de optimizar las dosis de microorganismos y su combinación con materia orgánica.
Los resultados preliminares son alentadores: la combinación de microorganismos con humus alcanzó 4.68 toneladas por hectárea.
Para 2026, el equipo del Ciba planea trabajar con microorganismos propios del humedal, aprovechando la abundancia territorial de estiércol y el potencial de producción de biofertilizantes. “Ya tenemos la base para montar la línea de producción en el Ciba”, adelantó González, quien reveló que el primer microorganismo ya está siendo evaluado en bioplanta.
La caña que no desaparece: riego inteligente para mayor productividad
“Muchos me han preguntado si la caña va a desaparecer. No, la caña no va a desaparecer”, afirmó con determinación Eulalia Ojeda Hernández al presentar los resultados de tres años de investigación sobre riego y agroproductividad en el cultivo cañero.
Su equipo ha evaluado diferentes tecnologías de riego, desde el tradicional aniego hasta los sistemas de goteo subterráneo, demostrando una verdad que muchos desconocían: el riego no aumenta el contenido de azúcar de la caña, pero sí incrementa significativamente el rendimiento agrícola.
“Esto es muy mal comunicado”, señaló Ojeda. “La gente piensa que si aplico riego, aumento el contenido azucarero. No, lo que modifica es el rendimiento agrícola, las toneladas de caña por hectárea”.
La investigación, realizada en cuatro unidades culturales seleccionadas, reveló que el riego por goteo es el sistema más eficiente, aunque requiere mayor inversión inicial y mantenimiento riguroso.
Las cepas de ciclo largo mostraron la mayor eficiencia con riego aplicado, y se identificaron variedades específicas con mejor respuesta: la Cuba 8612 y la Cuba 86156 superan a la tradicional Cuba 8751 aplicando la misma cantidad de agua.
El equipo también descubrió que las variedades con mayor densidad estomática son más económicas en el uso del agua, y exploran estrategias para aplicar el riego en momentos óptimos de apertura estomática para maximizar la absorción.
Ciego de Ávila ha liberado cuatro variedades comerciales a nivel nacional, demostrando que la provincia es protagonista en el mejoramiento genético cañero. La investigación apuesta además por la diversificación: no solo azúcar, sino todos los productos derivados de esta planta C4 tan eficiente.
Los retos de la integración: cuando la ciencia y el territorio deben conectarse
Sin embargo, el taller también expuso vacíos preocupantes. Aurora Pérez Martínez, jefa del Programa de Seguridad Alimentaria, y Janet Quiñones Gálvez, delegada territorial del Citma, fueron contundentes al señalar que el programa carece de proyectos enfocados en alimento humano de origen animal y en alimentación animal, con excepción de algunas tareas en el proyecto de González.
“Desde 2023, cuando cerró el proyecto de plantas forrajeras coordinado por la Dra. Dayamí Font, no hay nada en alimentación animal”, reconoció Pérez. El programa concentra sus esfuerzos en cultivos, frutales, caña de azúcar y girasol, dejando líneas de investigación sin atender.
Quiñones fue más allá al denunciar problemas de coordinación institucional: “Llevo más de dos años en el programa y jamás he ido a un Consejo Técnico Asesor de la Agricultura (CTA). Jamás me han invitado. El programa no ha rendido nada en el CTA de la Agricultura”.
La delegada territorial hizo un llamado urgente a integrar todos los proyectos relevantes al proyecto estratégico provincial y al CTA Provincial. “Nosotros no nos enteramos de a qué municipio van, de qué es lo que están viendo, de cuáles son las necesidades que hay. Si la ciencia no conoce la situación que tiene la provincia, si nos excluyen, no podemos asesorar a los productores ni insertar sus iniciativas en programas con financiamiento”.
Otro problema crítico identificado fue la debilidad en la semilla agrícola. “No solo es problema de la provincia, es del país”, señaló Quiñones. “No tenemos semillas de calidad, no se hace buena selección, no se almacena bien. Son infinidad de problemas que tenemos”.
El ciclo incompleto: cuando la investigación no cierra con la producción
Yuslayvis Borges González, miembro del Buró Provincial del Partido Comunista de Cuba, compartió una preocupación que resume uno de los principales desafíos: “Esta es una semilla que no es para tenerla mucho tiempo guardada. Y hoy tenemos en algunos lugares girasol guardado y ya no saben qué hacer porque no tenemos el ciclo cerrado, porque lo que se importó —las máquinas— no responde a las necesidades de lo que la ciencia estudió”.

Borges visitó La Rosa, en Maragua, donde un proyecto está produciendo aceite de forma artesanal con resultados excepcionales, pero aún no pueden comercializarlo por falta de regulaciones y recursos. “Eso queda que es un dulce, como decimos en buen cubano”, comentó la dirigente, quien también mencionó su visita a proyectos similares donde productores apostaron por el girasol cuando pocos creían en él.
“Los asuntos transitan por el dinero y el subsidio”, reconoció con franqueza. “Pero yo creo que hoy en un taller como este tenemos que sentirnos primero orgullosos de lo que han logrado los muchachos y segundo, seguirnos alineando para que este año sea mejor”.
Borges hizo además un llamado a la integración intersectorial: “Si vamos a escribir para la asignatura Historia de Cuba, ¿dónde están los historiadores? ¿Dónde está la educación, dónde está la educación superior? Si vamos a hacer un proyecto de resiliencia costera, todos los que están explotando ese lugar tienen que venir y asistir”.
La dirigente compartió que el secretario del Partido regresó recientemente de visitas a Rusia y China impactado por los campos de girasol que recorrió. “Si ustedes ven lo que vi allá”, transmitió, subrayando el potencial que tiene Cuba para desarrollar estos cultivos con tecnología y organización adecuadas.
Gobernanza, ciencia e innovación: el camino hacia el desarrollo local
El taller contó también, con la presencia de Mauri Pereira Vega, miembro del Buró Provincial que atiende la esfera agrícola; Esniel, delegado provincial de la Agricultura; y coordinadores de objetivos y programas del gobierno como Edián García Mursulí y Yadiel Pérez Téllez, cuya participación simboliza la voluntad de integrar los resultados científicos a las políticas de desarrollo territorial.
“Una de nuestras pretensiones es que estos resultados sean tomados por el gobierno para que sean seguidos”, explicó Salazar. “Eso es hablar de gobernanza, ciencia e innovación: cuando utilizamos estos resultados para dar respuesta a los problemas que hoy enfrentamos en el desarrollo socioeconómico de la provincia”.
El subdelegado destacó además la organización de ferias municipales por la innovación en todos los municipios avileños, “potenciando la innovación en los territorios que apoyen la solución de problemas del desarrollo local”.
El Taller Provincial de Socialización de la Ciencia y la Innovación demostró que Ciego de Ávila cuenta con capacidades científicas sólidas y resultados concretos en áreas estratégicas. Sin embargo, también evidenció que el principal desafío no es generar conocimiento, sino cerrar el ciclo entre investigación, producción, comercialización y consumo.
Como dijo Yuslayvis Borges González: “Hay que seguir buscando opciones y seguir escuchando al sector del conocimiento”.
La ciencia está lista para transformar realidades. Ahora falta que el territorio esté organizado para aprovecharla.