Khalil Gibrán, polifacético y renovador
“No progresas mejorando lo que ya está hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer”, sentenció Khalil Gibrán (1883-1931), destacado poeta, pintor novelista y ensayista libanés.
“No progresas mejorando lo que ya está hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer”, sentenció Khalil Gibrán (1883-1931), destacado poeta, pintor novelista y ensayista libanés.
Soy de los convencidos —por experiencia propia— de que muchas generaciones de niñas y niños, y, ¿por qué no?, jóvenes, disfrutaron de la lectura de cuentos como “Pulgarcito”, “El soldadito de plomo”, “El patito feo” o “El sastrecillo valiente”, entre otros muchos.
La migración de personas procedentes de China hacia Cuba devino un puerto seguro para quienes venían en busca de trabajo y así, mejorar su economía. Aquí, en la Mayor de las Antillas brillaron tanto su parsimonia como su laboriosidad.
Se afirma a vox populi que un buen consejo, bien intencionado, resulta favorable. El protagonista de esta crónica lo comprobó, y con saldos fabulosos.
Gracias a la calidad de sus obras, entre estas el laureado tango-congo ¡Ay, Mamá Inés!, junto a otras muchas relevantes, mereció el favor del público no solo en su Cuba natal, sino en América del Sur y otros puntos de la geografía mundial.
“La existencia y la obra de Navarro Luna constituyen el más cumplido ejemplo de escritor militante. Para él verso y prosa eran armas eficaces en la lucha revolucionaria, y sus libros testimonian la entrega total del hombre y del poeta a la empresa redentora”.
Su bien timbrada voz, cálida y afinada; el sentimiento que le ponía a las interpretaciones, junto a una personalidad artística impresionante, le ganaron a La Mora el favor del público.
“La exactitud es para el periodista, como la virtud para la mujer”, sentenció el editor, periodista y magnate de la prensa Joseph Pulitzer (1847-1911), emigrado de origen húngaro que adquirió la nacionalidad estadounidense.
“Yo no he sido músico nunca, no toco ningún instrumento, no conozco una nota musical. Yo no soy poeta; lo que tengo es obra de Dios”, sentenció el destacadísimo compositor puertoriqueño Pedro Flores (1894-1979).
Que no le quepan dudas: las mujeres, esas compañeras naturales de los hombres, siempre han sorprendido a la humanidad.
En entrevistas y encuentros con la prensa especializada, ella lo afirma y reafirma una y otra vez: “Mi vida es actuar”. Su nombre: Paula Andrea Alí Rivera (26 de enero de 1938). Pero en el mundo artístico y para el público que no cesa de admirarla es, simplemente Paula Alí.
Especialistas en la obra del inspirado cantautor santiaguero coinciden al opinar que sus canciones son “las más graciosas crónicas costumbristas de la isla grande del archipiélago cubano”.