Acá, en la tierra donde nacieron y se educaron, el condenable hecho y la identidad de los 32 compatriotas estremece el dolor.
¿Quién puede ofrecer todos los detalles? Basta imaginarlos. La mayoría duerme. Menos los insomnes del deber, impuestos del mandato que ordena la conciencia: reaccionar cuanto antes, en fracciones de segundo, frente a un ataque tan artero como meticuloso, pensado y repensado por mentes en las cuales solo encuentra espacio lo más vil y condenable.
¿Qué puede esperarse cuando el odio y el desenfreno están en manos del que amasa en cetro de fuhrer el poder militar, financiero y económico? ¿Cuánto más le aceptará la humanidad al que ofende a diario, profiere sin recato amenazas a pueblos y líderes y, con insolentes declaraciones de colonizador, descarga bombas y misiles sobre naciones que no se le doblegan?
Entre el instante de la reacción y el desenlace media un tiempo nimio para la respuesta digna, un instante glorioso que culmina y empieza con los estertores de la muerte.
Acá, en la tierra donde nacieron y se educaron, conmocionan el condenable hecho y la identidad de los 32 compatriotas, a cuyas vidas puso término un crimen de similar factura al de muchos otros a lo largo de la despreciable historia de los imperios.
Truncas las vidas en flor, se despiden como héroes. Es más sangre de los buenos, prolongación de una cadena de crímenes sin fecha visible de vencimiento.
Dicen adiós sin que jamás se apague el fuego eterno de sus miradas e ideas, fijas en el horizonte, a la espera de mucho más que el clamor de los justos y los buenos.
Se despiden con los puños en alto, en un planeta llamado a obviar el llanto, para responder a la infamia con la reciedumbre a la que obligan los paladines del fascismo en esta época de crisis; parturienta a la vez de un mundo nuevo que ningún fuhrer, enfermo de ambición y prepotencia, logrará abortar desde su búnker.
Compatriotas, compañeros, hermanos, amigos. Todo lo noble y útil que junta a los hombres que comparten Patria, ideales, batallas, sentimientos, nos une a los 32 héroes cubanos que cayeron combatiendo fieramente en defensa de la soberanía de la hermana #Venezuela. #HonorYGloria pic.twitter.com/T1euuqiASX
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 6, 2026