Con acciones de adaptación y mitigación, ejecutadas fundamentalmente por los sectores electroenergético y científico, la provincia de Ciego de Ávila reafirmó durante 2025 el compromiso de cumplimentar el Plan del Estado Cubano para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida).
María del Carmen Olivera Isern, subdelegada de Medio Ambiente en la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (DT-Citma), destacó el rol protagónico de la Empresa Eléctrica y los centros de Ingeniería Ambiental y Biodiversidad (Ciba), y de Investigaciones de Ecosistemas Costeros (Ciec), en el cumplimiento de labores de adaptación y mitigación del cambio climático.
La sincronización al Sistema Eléctrico Nacional de tres parques solares fotovoltaicos (PSFV), con potencia de 21,87 megawatts (MW) y localizados en los municipios de Ciego de Ávila, Baraguá y Venezuela, posibilitó ampliar hasta siete esos emplazamientos de generación de electricidad.
En la localidad de Morón, el montaje de otro PSFV, con similares características, acrecentará las oportunidades de suministro de electricidad, a partir del aprovechamiento de una fuente renovable de energía que mitiga el cambio climático al reemplazar la generación eléctrica basada en combustibles fósiles.
Durante las operaciones por esa vía no se emiten gases de efecto invernadero ni contaminantes locales, lo que reduce las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, valoró Olivera Isern.
Mediante los PSFV se entregaron más de 253 700 megawatts hora, representativos de un ahorro superior a las 659 680 toneladas de combustibles; además de evitarse el desprendimiento de más de 215 400 toneladas de gases de efecto invernadero.

De esta manera se utiliza una fuente renovable e inagotable como es la radiación solar, logrando disminuir la dependencia de recursos finitos y las emisiones de sustancias perjudiciales para el medioambiente, por tanto, el despliegue de estas granjas solares es clave para descarbonizar el sistema eléctrico.
Los empeños para aumentar la eficiencia energética encontraron respaldo en el Proyecto Internacional Turismo Sostenible, con uno de sus sitios de intervención directa en Jardines del Rey.
En ese destino turístico del norte avileño intervienen seis instalaciones hoteleras (Meliá Costa Rey, Meliá Cayo Coco, Sol Cayo Coco, Tryp Cayo Coco, Mojito e Iberostar Origin Daiquirí), las cuales se beneficiaron con equipamientos que facilitan el control y la toma decisiones para el uso responsable de la electricidad.
La ubicación de dos estaciones meteorológicas automáticas (EMA) permitirá evaluar el comportamiento de las variables meteorológicas y su influencia en el consumo eléctrico de hoteles.
A ello se suman sistemas de monitoreo en tiempo real (sensores) que facilitan el control del gasto en los espacios de mayor demanda; y se presentan propuestas de sistemas solares términos más eficientes para el calentamiento de agua, además de recomendaciones para mejorar el funcionamiento de los existentes.
Con estas herramientas será posible confeccionar una línea base e instaurar modelos de eficiencia energética que consideren, incluso, las características y los hábitos de consumo de los clientes según los países de origen, de manera que los servicios de alojamiento y las operaciones hoteleras en general se orienten hacia el uso racional.
Como parte del Proyecto Internacional Mi Costa, que promueve la adaptación basada en ecosistemas en un segmento del litoral sur avileño, se procedió al montaje de tecnologías que posibilitan calcular el gasto y volumen de agua que se aporta a las cuencas hidrográficas.
Alejandro González Díaz, coordinador provincial de esa iniciativa global, refirió que el monitoreo hidrológico experimentó avances con la instalación de cuatro estaciones hidrométricas automáticas y el seguimiento a la red de la calidad del agua en la cuenca sur, lo que facilita la comprensión de los procesos hidrológicos y la intrusión salina.
Estos dispositivos están equipados con sensores, cámaras y paneles solares para la autonomía energética, con el objetivo de medir niveles, caudales y calidad de los recursos hídricos.
González Díaz amplió que transmiten datos en tiempo real y conforman una red integral de vigilancia hidrológica diseñada para generar información vital que permite la toma de decisiones ante fenómenos extremos como sequías, inundaciones y la degradación de la calidad del agua por motivos como la intrusión salina.
Mi Costa también fomentó la plantación de mangle, específicamente en el litoral sur del municipio de Venezuela, donde estas labores abarcaron 114,2 hectáreas.
Otra acción con impacto en la protección de las costas fue el establecimiento de un sistema de monitoreo integrado ante las amenazas del cambio climático y la actividad humana en los cayos del norte de la provincia de Ciego de Ávila.
Con beneficios directos para el desarrollo del turismo de sol y playa en la cayería norte avileña, un proyecto de investigación del Ciba dedicó esfuerzos a la rehabilitación de dunas costeras.
Marisleys Castro Carrillo, investigadora agregada y jefa del Departamento de Bioingeniería Ambiental, subrayó la producción de 1523 plántulas de especies nativas, mediante la tecnología de tubetes con protocolos estandarizados, lo que permitió rehabilitar 637 metros cuadrados de dunas y el control de especies invasoras.
Agregó que en el Laboratorio de Ensayos Ambientales del Ciba-CA desarrollaron y caracterizaron biofertilizantes obtenidos a partir de pastos marinos (sargazo); y actualizaron el mapa de perturbaciones para identificar los problemas críticos en los sectores de las playas Larga y Pilar.
El CIBA también avanzó en la caracterización del peligro por intensas lluvias, sequía y fuertes vientos en los municipios de Chambas, de Morón, de Bolivia, de Primero de Enero, de Ciro Redondo, de Florencia, de Ciego de Ávila y de Baraguá.
En este proceso se aplicaron metodologías científicas actualizadas y validadas a nivel nacional, con respaldo en normativas como la Directiva No.1/2022 del Consejo de Defensa Nacional, la Tarea Vida y el enfoque del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos.
Javier González García, subdirector de Investigaciones del Ciba, enfatizó que estos estudios proporcionan una base científica robusta para la toma de decisiones, la planificación territorial y la formulación de políticas públicas diferenciadas.
Las actividades propuestas para el programa anual contemplaron, además, otros sectores estratégicos como el agroalimentario, donde el desarrollo de cultivos más resistentes a altas temperaturas y prolongadas sequías, así como el fomento de prácticas agroecológicas para el manejo de plagas y aumento de rendimientos.
Tales acciones constituyen tareas permanentes dentro de ese vital sector de la economía para afrontar el cambio climático y avanzar hacia la soberanía alimentaria.
La estrategia de la provincia avileña integra innovación tecnológica y soluciones basadas en la naturaleza para enfrentar un desafío global. La articulación entre instituciones, proyectos internacionales, sectoriales y territoriales, y la ciencia local, han sido clave para materializar la Tarea Vida.