Novelista, intelectual y feminista

El feminismo ha transformado sociedades y ha cuestionado desigualdades profundamente arraigadas, y en la actualidad, a pesar de los avances, sigue siendo tan necesario como siempre.

Conquistas fundamentales como el derecho de las mujeres al voto o a la educación, han sido impulsadas a lo largo de la historia; también, ha plantado bandera combatiendo la violencia de género, la desigualdad salarial y la discriminación estructural, constituyendo una herramienta de resistencia y denuncia.

Gracias a Cundo, mi colaborador de siempre en eso de desapolillar veteranos infolios, quien por estos días me hizo una visita —y no de cumplido—, les traigo a las amigas y amigos de la Gran Red de Redes la semblanza de una feminista, incansable luchadora por los derechos humanos.

Se trata de Simone de Beauvoir (1908-1986), destacada novelista e intelectual francesa, figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer y representante del movimiento existencialista ateo.

Originaria de una familia burguesa, nació en la Ciudad Luz y, desde temprana edad, se destacó como una alumna brillante. Estudió nada más y nada menos que en la Sorbona, donde conoció al filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político y crítico literario francés, Jean-Paul Charles Aymard Sartre, conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, quien se convirtió en su compañero durante el resto de su vida.

Entre los estudios realizados por la joven Simone, estaba la Filosofía, de cuya especialidad se graduó, para dedicarse, hasta 1943, a la docencia, en los liceos de Marsella, Ruan y París. Sería en ese propio año cuando escribió su primera novela La invitada. Luego le siguió La sangre de los otros y el ensayo Pyrrhus y Cineas.

Fue partícipe, de manera intensa, de los debates ideológicos que se producían en su época, en los cuales atacaba con dureza a la derecha francesa, asumiendo el papel de intelectual comprometida.

Las fuentes consultadas corren el velo de que, en sus textos literarios, revisó los conceptos de “historia” y “personaje”, incorporando a su vez, desde la óptica existencialista, los temas de “libertad”, “situación” y “compromiso”.

Junto a otros escritores fundó la revista Tiempos Modernos y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del pasado siglo.

Sobre su trayectoria como escritora, otra fuente revela que publicó la novela Todos los hombres son mortales, y los ensayos Para una moral de la ambigüedad y América al día.

Sin embargo, fue su libro El segundo sexo el que significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en un clásico del pensamiento contemporáneo.

En esta obra Simone elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina.

Afirmó, además, que al ser excluida de los procesos de producción y confinada al hogar y a las funciones reproductivas, la mujer pierde todos los vínculos sociales y con ellos la posibilidad de ser libre. “El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”, sentenciaba.

Analizó la situación de género desde la visión del psicoanálisis, la biología y el marxismo, con muy avanzados pensamientos para la época y la sociedad en que le tocó vivir.

Con sus criterios, fue capaz de destruir los mitos femeninos, e incitó a buscar una auténtica liberación. Sustentó que la lucha para la emancipación de la mujer era distinta y paralela a la lucha de clases, y que el principal problema que debía afrontar el mal llamado “sexo débil” no era ideológico sino económico.

Sostenía la máxima de que “mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa”.

Ganó celebridad con la fundación —junto a algunas feministas— de la Liga de los Derechos de la Mujer, que se propuso reaccionar con firmeza ante cualquier discriminación sexista, y preparó, además, un número especial de Tiempos Modernos destinado a la discusión del tema.

Con la publicación de Los mandarines, ganó el Premio Goncourt. En esta obra abordó las dificultades de los intelectuales de la posguerra para asumir su responsabilidad social.

Participó en el Tribunal Russell, se solidarizó con los estudiantes liderados por el político europeo de nacionalidad alemana, que se dio a conocer por su participación en Mayo del 68 y su tendencia anarquista, que luego cambió por la de ecologista reformista Daniel Cohn-Bendit.

Presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta su muerte, acaecida a la edad de 78 años, en París, fue una incansable luchadora por los derechos humanos.

Entre sus abundantes títulos testimoniales y autobiográficos se incluyen Memorias de una joven formal, La plenitud de la vida, Una muerte muy dulce, Final de cuentas y La ceremonia del adiós, entre otras.

Curiosidades

• Dormir en un colchón muy blando es poco adecuado para el cuidado de la columna vertebral y la salud de la espalda.

• El cáncer de páncreas se presenta en todas las edades. Ocupa el cuarto lugar en frecuencia en el hombre y el quinto en la mujer. El hombre es, como promedio,¡un 30 porciento! más propenso a este padecimiento que la mujer.

• “Una mujer sin un hombre, es como un pez sin bicicleta”, sentencia que habla de que para una mujer un hombre es prescindible, y es rubricada por Gloria Marie Steinem, periodista y escritora estadounidense de origen judío, considerada icono del periodismo en su país.

• Sepan los amables lectores que, si te expones al sol dentro de los límites tolerables, aprovechas todos sus benéficos efectos, pero si hay descuido o exceso, los resultados van desde enrojecimiento y quemaduras hasta otras secuelas perjudiciales a largo plazo.


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