Eminente jurista, de saber profundo en el ejercicio de su profesión

francisco varona duque de estradaTomada de www.tsp.gob.cu. Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que el 8 de junio de 1865, uno de los más queridos próceres de la independencia de la Mayor de las Antillas, Ignacio Agramonte y Loynaz, presentó y desarrolló su tesis de grado como futuro abogado en la Universidad de La Habana y obtuvo la calificación de sobresaliente.

Después del Triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, este día pasó a nombrarse Día del Jurista y, posteriormente, se adoptó la actual denominación: Día del Trabajador Jurídico, un título más apropiado y justo, ya que comprende no solo a los juristas, sino también a todos los trabajadores que auxilian en sus tareas.

Queremos, a través de estas líneas, rendir tributo a tan importantes profesionales, hablándoles de uno de los jueces penalistas cubanos más reconocidos en América Latina.

Un eminente jurista, que forma parte de los que hicieron del Derecho y de la justicia el sentido de sus vidas fue Francisco Varona Duque Estrada (1919-1986).

Este oriundo de Camagüey, siguiendo los pasos de su progenitor, luego de terminar el bachillerato, matriculó Derecho en la Universidad de La Habana. Se graduó en 1944 y comenzó su desempeño como abogado, a la vez que impartía clases como docente en el nivel medio de enseñanza. 

Sepan los amables internautas que, desde que cursaba estudios en el bachillerato, surgieron en él inquietudes políticas y se vinculó al Ala Izquierda Estudiantil; asumió las ideas marxistas y fue un tenaz opositor que denunció los desmanes de los gobiernos auténticos de turno. 

Se integró al Partido del Pueblo Cubano y luego de la muerte de Eduardo Chibás participó en actividades de denuncia de la corrupción en las filas ortodoxas. También, condenó el régimen impuesto tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, siendo dirigente del Colegio de Abogados de Camagüey. 

Fuentes consultadas recogen que participó en manifestaciones de oposición a la dictadura de Fulgencio Batista y cooperó activamente con el movimiento campesino en Santa Lucía, donde fuera asesinado el líder del campesinado Sabino Pupo. 

Ingresó, además, a las filas del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) y mantenía comunicación con otros revolucionarios como Armando Hart Dávalos.

Este insigne jurista, redactaba, imprimía y distribuía propaganda, sin dejar de asumir otras tareas; fue secretario de propaganda del M-26-7 en Camagüey; participó en sabotajes, protección a combatientes heridos o perseguidos, recolección y envío de armas y avituallamiento y trabajó en la preparación y realización de la fallida huelga revolucionaria del 9 de abril de 1958.

Sepan los amables internautas que, por su connotada actividad contra la tiranía, fue detenido, pero, gracias a la pronta actuación de colegas que aseguraron haber enviado presuntos cables de organizaciones jurídicas internacionales, así como a la intervención de ciertas personas amigas de la familia, no fue remitido a la cárcel.

Mientras estuvo detenido, impartió conferencias a los reclusos sobre los objetivos económicos y sociales de la revolución. Sometido a juicio, fue absuelto por falta de testigos. Pasó a la clandestinidad y llegó a ocupar el cargo de subcoordinador del M-26-7 en su natal Camagüey, cargo que desempeñaba al triunfar la Revolución cubana. 

Después del 1ro. de enero de 1959, ocupó responsabilidades en los Ministerios del Trabajo y Transporte como asesor legal y director de Administración, de Transporte Terrestre y de Capacitación. También se integró a las Organizaciones Revolucionarias Integradas. 

Posteriormente, comenzó a trabajar en el Ministerio de Justicia como asesor del ministro y después asume la responsabilidad de director de Bufetes Colectivos y de la Propiedad. 

Agreguen a su acervo que también impartió docencia como profesor de Derecho Procesal Civil y Penal en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, donde luego fue subdirector. Fue director de la Escuela de Ciencias Políticas y, posteriormente, de la Escuela de Periodismo, hasta ser nombrado vicedecano de la Facultad de Humanidades.

Electo juez de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, en 1978, tomó posesión como vicepresidente del Tribunal Supremo Popular.

Conozcan que, además, representó a Cuba en el plano internacional en eventos de la Organización Internacional del Trabajo y como juez del Tribunal Internacional de La Haya. Fue vicepresidente de la Asociación Internacional de Juristas Demócratas y de la Asociación Americana. 

Según refiere el portal cubano Ecured, participó en la comisión redactora del Proyecto de Constitución de la República y, por su destacada actividad en el sector jurídico y su trayectoria, fue electo como presidente de la Unión Nacional de Juristas en 1981.

Trabajó hasta su muerte en la Reforma Penal en Cuba, y tuvo una activa participación en la redacción del Decreto-Ley sobre la revisión penal. 

Prestigió, con su conducta ponderada y su saber profundo, el ejercicio de la profesión de jurista y la de docente universitario. Le eran característicos la sencillez y modestia, la sensibilidad humana, dedicación y esfuerzo permanente en el trabajo, fidelidad, firmeza y entrega sin límites a la Revolución. 

Se destacó por su inteligencia, sabiduría y dominio racional de los temas; fue polifacético, incursionó en diferentes ramas del Derecho Constitucional, Internacional, Laboral, Penal, Civil y de Familia, entre otros. 

Se vinculó con los sectores más progresistas de la Criminología y el Derecho Penal, especialmente con figuras cimeras de la Criminología Crítica en América Latina.

En todas sus actividades, tanto en la Universidad de La Habana, como director del primer Bufete Colectivo o en la Unión Nacional de Juristas de Cuba, mantuvo un afán tenaz por la superación científica de los juristas de esta bella isla caribeña. 

Le fueron conferidas varias condecoraciones, entre ellas las medallas por la Lucha Clandestina, Trabajador Internacionalista, 250 Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana y XX Aniversario del desembarco del Granma.

Curiosidades

• Fue la primera mujer europea en recibir la Licenciatura en Derecho, en la Universidad de París y la primera abogada en obtener un doctorado en Derecho en el mundo, Sarmiza Bilcescu, de origen rumano. 

• Sepan los lectores de estas pequeñas cápsulas del saber que la palabra abogado proviene del latín advocatus, que se refiere a “el llamado para auxiliar”. 

• Vale la pena tener a la mano, en cualquier situación, esta frase que vienen con su explicación bajo el brazo: “El que hace justicia ha de perder toda malicia”, lo cual quiere decir que la interpretación de las leyes exige el camino recto y no el de los sofismas.

• En latín, Nemo esse iudex in sua causa potest, significa: Nadie puede ser juez en propia causa.

Clarence Darrow (1857-1938), famoso por sus habilidades en casos de alto perfil, también protagonizó el famoso “Juicio del Mono” en 1925. Defendió la Teoría de la Evolución en un tribunal, desafiando las leyes que prohibían la enseñanza de la evolución en las escuelas. 


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