Los tres primeros meses de 2026 confirman en Ciego de Ávila las tendencias que la ONEI ha documentado con creciente preocupación: crecimiento natural negativo, saldo migratorio adverso y una población que envejece sin encontrar aún el relevo generacional que necesita
Los números de la demografía avileña no mienten, aunque a veces cueste mirarlos de frente. Durante el primer trimestre del año en curso, la provincia ha continuado transitando por una dinámica poblacional que sus propios especialistas describen como compleja y que las estadísticas nacionales contextualizan en un escenario de urgencia: Cuba cerró 2024 con 9 748 007 habitantes, 307 961 menos que en 2023, como consecuencia de la contracción en los nacimientos y los saldos migratorios negativos agudizados en los últimos años.
Ciego de Ávila no escapa a esa lógica. La provincia registra un decrecimiento de su población, resultado de un crecimiento natural negativo —al presentar más defunciones que nacimientos— y un saldo migratorio total negativo. La tendencia, que en 2017 todavía permitía al territorio exhibir una tasa de crecimiento levemente positiva, se ha revertido con nitidez en los últimos años, siguiendo el patrón nacional.
Menos nacimientos, una señal de alarma
La caída en la natalidad es quizás el indicador más revelador de la situación. 2024 fue el cuarto año consecutivo en que los indicadores de natalidad en Cuba descendieron de los 100 000 nacimientos, con 19 034 menos que en 2023 —el menor número de los últimos 65 años—, y la tasa global de fecundidad fue de 1,29, la más baja en la historia cubana de la que se tenga registro.
En Ciego de Ávila, esa tendencia se expresa con igual contundencia: hasta el 11 de mayo de 2025 se habían registrado 628 nacimientos en la provincia, una cifra inferior a los 925 del mismo período en 2024, lo que evidencia una caída sostenida que el primer trimestre de 2026 no ha logrado revertir.
Entre los factores que inciden en la baja natalidad provincial figuran la anemia materna como problema nutricional que afecta a las gestantes, la hipertensión crónica asociada a preeclampsia, que obliga a interrumpir embarazos antes de las 37 semanas, y el bajo peso al nacer, con mayor prevalencia en municipios como Bolivia, Ciro Redondo y la cabecera provincial.
El envejecimiento, un proceso indetenible
El reverso de la baja natalidad es el acelerado envejecimiento poblacional. El ascenso del envejecimiento poblacional en la provincia, al existir un 20 por ciento de los habitantes con 60 o más años de edad, conlleva a la implementación de políticas públicas cada vez más exigentes en materia de salud y asistencia social. En Ciego de Ávila, 84 910 personas superan los 60 años, y la cantidad de adultos mayores se acerca, en los últimos tiempos, a un número similar al de niños y adolescentes, lo que advierte un proceso de envejecimiento demográfico complejo, en tanto las tasas de fecundidad no alcanzan el nivel de reemplazo.
El municipio de Florencia mantiene los indicadores de envejecimiento histórico más elevados de la provincia, al reportar un 25,2 por ciento de sus habitantes dentro del grupo etario de mayor edad, situación influida por la constante migración de personas en edades fértiles.
A escala nacional, las autoridades estiman que hacia 2030 la población de Cuba seguirá decreciendo, con 100 000 habitantes menos en edades laborales, y la población de 60 años o más se acercará al 30 por ciento del total. Ciego de Ávila, con su perfil demográfico actual, avanza en esa misma dirección.
La migración: el factor que más pesa
El tercer vértice del triángulo demográfico es la emigración, y es el que más ha impactado en la transformación de la estructura poblacional avileña en los últimos años. La tasa de saldo migratorio total en Cuba durante 2024 continuó con indicadores negativos, con -25,4 por cada mil habitantes, aunque la cifra fue la más baja desde 2022.
Entre las recomendaciones que el Gobierno del Poder Popular recibió en visitas de análisis a la provincia, se enfatizó en el comportamiento de las migraciones, sobre todo, en función de las potencialidades de la población migrante para el futuro desarrollo socioeconómico del territorio. La emigración no solo reduce el volumen poblacional: sustrae fundamentalmente a jóvenes en edad laboral y reproductiva, lo que agrava simultáneamente el déficit de nacimientos y el envejecimiento.
Respuestas institucionales y perspectivas
Frente a este panorama, el Estado cubano sostiene la Política para la Atención a la Dinámica Demográfica, impulsada desde 2014. Para 2025, se previó un financiamiento de 2 456 millones de pesos para la atención a la dinámica demográfica, un monto 129 por ciento superior al gasto de 2024 para ese propósito. Entre las medidas contempladas figuran la revitalización de equipos gerontológicos en las áreas de salud, el fortalecimiento de las Casas de Abuelos y los Hogares de Ancianos, y el impulso a las Casas Infantiles como alternativa a la insuficiente capacidad de los Círculos Infantiles.
La combinación de una baja tasa de natalidad y una alta emigración, especialmente de jóvenes, plantea retos para el desarrollo sostenible de la provincia. Es imperativo implementar políticas que fomenten la participación económica femenina, dado que la mujer continúa siendo el principal recurso laboral en Ciego de Ávila.
El primer trimestre de 2026 no ha traído novedades que cambien el rumbo de estas tendencias. Lo que sí ha quedado claro, una vez más, es que la demografía no espera: cada nacimiento que no se produce, cada joven que emigra y cada adulto mayor que envejece sin el apoyo que merece, es un dato que la provincia —y el país— tendrán que enfrentar con políticas más audaces, más integradas y más urgentes que las que hasta ahora han sido suficientes.
Fuentes principales consultadas:
ONEI — Anuario Demográfico de Cuba 2024 (publicado julio 2025)
Cubadebate — "La población cubana decreció en 307 961 habitantes en 2024" (23 de mayo de 2025)
Resumen Latinoamericano — "Cuba. La población decreció en 307 961 habitantes en 2024" (27 de mayo de 2025)