Los amantes de la canción de la tierra tuvieron un reencuentro feliz con sus cultores este domingo en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac)
“Estuvo bueno el guateque”, dijeron mientras se marchaban, varios de los asistentes a la peña con el quinteto Cuerdas y voces del llano, este domingo en los jardines del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Y es que este tipo de música sigue gustando en una ciudad que aún puja por parecer modernista y estar a la altura de los tiempos que corren.
La Uneac avileña retoma este espacio en contubernio con Musicávila y en respuesta al reclamo de los músicos y repentistas que llevaban, por lo menos, más de cinco años sin poder sostener un espacio como este por asuntos de presupuesto y burocracias que no incumben a los artistas.
Según le contó a Invasor, Oristela Pérez Betanzos, comunicadora de la Uneac, “esta peña tendrá vida los segundos domingos del mes a partir de las 3:00 de la tarde. La idea es que no solo actúen sus anfitriones, sino que también sus invitados y exista la posibilidad de que alguien del público, amante del repentismo y la tradición más genuina, pueda unirse al convite sonoro”.
Por ello, será usual ver allí a los niños repentistas de la casa de la décima Raúl Rondón, y otros asiduos, como ocurrió en esta oportunidad con el inquieto repentista Sian Javier Reyes Burgos quién demostró talento, soltura y despertó exclamaciones de orgullo y ternura entre los presentes.
Su don no solo reside en sacar décimas y octosílabos de donde antes solo había nada, sino, también, el de ser popular, dicharero y ocurrente.
Lucieron, además, sobre el escenario de la llamada vanguardia artística, el trecero, laudista y vicepresidente de la Uneac avileña, Yeinier Delgado Abreu, quién fuera uno de los líderes de la tan gustada Décima cuerda, evento de la Asociación Hermanos Saíz y que tuvo una vida breve por motivos ajenos a su voluntad.
Sin dudas, el líder del quinteto, el también miembro de la Uneac y tantas veces distinguido por el sistema de la cultura, Walberto Domínguez, volvió a ser el repentista atinado, respetuoso y quién en el aire las compone, para beneplácito de todos.
Esta peña sigue siendo su casa y seguirá aglutinando no solo tonadas, puntos cubanos, guarachas, guajiras y décimas, sino también, cultores y amantes de lo que nos hace poderosamente cultos y libres.
Sandra Horta Ramos, directora de Musicávila y quién ha sido una de las defensoras más leales de esta cultura musical, expresó en consecuencia con su decir y actuar, en redes sociales de Internet, “muy merecido este espacio para disfrutar de la música campesina, éxitos para todos”.
Por lo que compromete, de alguna manera, el tan merecido y necesario acompañamiento de las instituciones culturales, junto a la Uneac, para el rescate de esta y otras peñas o espacios de verdadera cubanía. El público avileño se lo merece.