Una conversación con Israel Rojas, de Buena Fe, motivó este análisis sobre los años en que Cuba sintió un respiro y lo que vino después
Después de escuchar a Israel Rojas, líder del dúo Buena Fe, hablar sobre el bloqueo a Cuba —de esas conversaciones con un músico que terminan siendo clases de historia— quedó una pregunta en el aire: ¿cuánto cambió realmente la isla cuando el gobierno norteamericano pareció querer dejarla respirar?
Diciembre de 2014. Barack Obama anunciaba desde Washington lo que Cuba llevaba medio siglo esperando escuchar. El 17 de diciembre, Obama y Raúl Castro comunicaron simultáneamente el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, rotas desde enero de 1961. No era el fin del bloqueo —eso requería al Congreso estadounidense— pero era un paso inédito. Raúl Castro lo calificó como “un paso histórico”.
Lo que vino después puede medirse en números
El turismo pasó de 3,0 millones de visitantes en 2014 a 4,0 millones en 2016, y alcanzó 4,7 millones en 2017, según el Anuario Estadístico de Cuba (ONEI). En agosto de 2016, JetBlue operó el primer vuelo comercial regular entre Fort Lauderdale y Santa Clara desde 1961. American, Delta y United llegaron después. Las remesas hacia Cuba se estimaron en 3400 millones de dólares en 2016, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En la calle eso se traducía en refrigeradores nuevos, fachadas reparadas, medicamentos más accesibles.
Los cuentapropistas pasaron de 424 000 registrados en 2013 a más de 580 000 en 2017 (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social). Los paladares se multiplicaron. Airbnb entró en abril de 2015 y declaró a Cuba como su mercado de crecimiento más rápido en América Latina. La economía creció un 4,4 por ciento en 2015, el mejor dato de la década (ONEI).
Después llegó Donald Trump
En junio de 2017, desde Miami, anunció restricciones a los viajes individuales y prohibió transacciones con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas. El Departamento de Estado publicó la “Lista Cuba” con más de 200 entidades vetadas, entre ellas hoteles como el Nacional, el Meliá Cohíba y el Cabaret Tropicana.
Las visitas de estadounidenses, que habían llegado a 619 000 en 2016, comenzaron a descender. Luego vino la COVID-19: solo 1,1 millones de visitantes en 2020 (Ministerio de Turismo), una cifra no vista desde los años noventa.
En 2020, la ONEI reportó una caída del PIB del 10,9 por ciento. En 2021, la inflación superó el 70 por ciento anual, según reportes oficiales. Las colas reaparecieron con una crudeza que recordaba al Período Especial.
Israel Rojas dijo en aquella conversación que el bloqueo no es solo la prohibición de comerciar. Es, también, la prohibición de imaginar. Que en los años del deshielo, por primera vez en mucho tiempo, la gente en Cuba empezó a imaginar distinto. No el socialismo ni el capitalismo. Solo que las cosas podían ser un poco menos difíciles.
En julio de 2021, Cuba dio una respuesta contundente. Como la está dando ahora.