Tarsila do Amaral y el arte brasileño y latinoamericano

Contrario a lo que piensan muchos en este maltratado planeta, en los países, a los que llaman no tan desarrollados y del Sur, en Latinoamérica, existen destacadas figuras del arte que han dejado su huella a lo largo de la historia.

Así las cosas, hoy hablaremos de una pintora —no de este verde caimán antillano, en las que muchas han destacado por la belleza y el sentido de sus obras—, sino de la tierra de la samba y de  —al decir de muchos— de los más coloridos carnavales en América Latina: Brasil.

Concretamente hablaremos de la pintora más representativa de la primera fase del movimiento modernista en el gigante sudamericano, llamada Tarsila do Amaral (1886-1973).

Era hija de un agricultor y pasó su infancia en la granja de su padre. Sin embargo, tuvo la posibilidad de estudiar en St. Paul, Colegio Sion y luego en Barcelona; fue en esa bella ciudad española donde hizo su primer cuadro, Sagrado Corazón, en 1904.

Continuó sus estudios nada más y nada menos que en París y fue discípula de los pintores cubistas franceses Andre Lhote, Fernand Léger y Albert Gleizes, y allí, en la Galería Percier, celebró su primera exposición individual en 1926. En cual se pudo ver la que sería su obra más emblemática: La Negra.

La crítica fue muy favorable con esta obra, lo que propició que, a partir de entonces, sus creaciones adquirieran fuertes peculiaridades primitivistas y nativistas.

Característico de esta época es su cuadro Abaporu, que sirvió de rostro al movimiento antropofágico, neutralizando la literalidad anecdótica para dar paso a una imagen enérgica y contundente.

A su regreso a su Brasil natal se une a Anita Malfatti, Mario de Andrade, Menotti del Picchia y Oswald de Andrade, —con quien contrae nupcias— y, durante unos años, su relación contribuyó al intercambio de ideas entre artistas brasileños de vanguardia y escritores y artistas franceses, interesados en los orígenes africanos de su cultura.

A ese quinteto formado se le llamó Grupo de los Cinco, el  cual defendía las ideas de la Semana de Arte Moderno y se colocó al frente del movimiento modernista en el país.

Sepan los amables internautas que sus obras reflejan una gran diversidad de influencias. En ellas se representan paisajes de su país con una vegetación y fauna de vívidos colores, de formas geométricas y planas con influencias cubistas.

Tarsila reinterpretó el ámbito periférico y su potencial visual en Carnaval em Madureira. Había transitado por el suburbio carioca en la zona de Madureira, donde se encontraban las Escuelas de Samba Portela e Imperio Serrano.

En su obra pictórica se entrelazan el imaginario indígena, la cultura popular brasileña, los cambios sociales del Brasil industrializado y los movimientos sociales que marcaron su trayectoria artística. También pintó paisajes brasileños de corte onírico influidos por el surrealismo francés.

Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que, también, la política llegaría a la vida de Tarsila, precisamente luego de un viaje a la ex Unión Soviética. Incorporó aspectos del realismo socialista, estilo artístico oficial aprobado por el gobierno soviético en el que se representaba a obreros y campesinos en posturas monumentales y heroicas.

Su arte se haría un poco más social y su política un poco más activa. Pasó a desarrollar una pintura más conectada a temas sociales, de la cual son ejemplos las telas Obreros y Segunda clase, por la cual sería encarcelada durante un mes; el motivo: ser simpatizante comunista, e ir contra el dictador Getúlio Vargas.

Retornó luego a sus temas iniciales, y pintó cuadros surrealistas de figuras alargadas en los que plasmó las brillantes tonalidades rosas y anaranjadas de la tierra de la samba.

Conozcan que expuso en las dos primeras Bienales de São Paulo y gana una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de São Paulo. Ya en 1963 se le dedicó una sala especial en la Bienal de Sao Paulo y una vuelta al sol después se presentó en la 32ª Bienal de Venecia.

Tarsila continuó produciendo obras, construyendo un corpus de imágenes variado y plural, aunque siempre atravesado por su peculiar manera de mirar el arte y la vida misma.

Falleció en 1973, dejando una prolija obra pictórica, en la que no solo ilustró la modernidad: la construyó, abriendo caminos para el arte brasileño y latinoamericano en el escenario internacional.

Curiosidades

• Sepan los amables lectores que en Brasil se hablan o se expresan con signos hasta ¡210! lenguas distintas, ¡180 de las cuales son autóctonas!, así como zumba y suena, aunque el idioma oficial y que habla la mayoría de brasileños es el portugués.

• El gigante sudamericano, ocupa nada más y nada menos que el 47,3 por ciento de Suramérica, ¡casi la mitad! Por lo cual tiene fronteras, exceptuando a Chile y Ecuador, con todos los países de esta región.

• “La educación no transforma el mundo. La educación cambia a las personas. Las personas transforman el mundo”, sabia sentencia rubricada por el filósofo y educador brasileño Paulo Freire.

• Agregue a su acervo que Brasil es uno de los 17 países “megadiversos”. De hecho, tiene la mayor diversidad de animales mamíferos del mundo. ¡Interesante y cierto!

• ¿Saben qué país del mundo ha ganado más veces el Mundial de Fútbol? Claro, Brasil, pues allí junto con el baile, se vive de forma apasionada el fútbol, que es su deporte nacional por antonomasia.


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