Gertrude Belle Elion: una vida dedicada a investigar el cáncer

Son los abuelos, amigas y amigos de la Gran Red de Redes, unas de las figuras más importantes de nuestras vidas y —en no pocas familias— el vínculo nieto-abuelo suele ser muy fuerte.

Precisamente, eso fue lo que sucedió con Gertrude Belle Elion (1918-1999), quien al fallecer el suyo de cáncer, se propuso estudiar la enfermedad con el propósito de encontrar su cura.

Sus padres habían emigrado a Estados Unidos cuando ella nació. Pasó sus primeros años de vida en un humilde barrio de Nueva York, sus primeros estudios fueron en una escuela pública, lo que no impidió —desde muy niña— su especial interés por el conocimiento y por los estudios en general. 

Como ya les dije, su abuelo —por quien sentía especial cariño—, falleció de cáncer cuando ella solo contaba con 15 años, y la muchacha se sintió muy motivada a aprender sobre esa terrible enfermedad, pero, sobre todo, quería conocer cómo curarla y decidió estudiar las ciencias y, en particular, la química. 

Se graduó en bioquímica en el Hunter College de Nueva York. Sin embargo, —como ha pasado en disímiles ocasiones, en una sociedad machista— el hecho de ser mujer no le favoreció a la hora de encontrar trabajo.

No se dio por vencida, que va. Se introdujo —durante tres meses— en la enseñanza e impartió clases de bioquímica a las enfermeras del Hospital Schoolof Nursign, de esa ciudad.

Sepan los amigos internautas que poco después aceptó la oferta de un químico, el cual buscaba alguien para trabajar como ayudante de laboratorio, pensando que lograría ganar en experiencia para llegar a obtener sus propósitos.

Años más adelante, los pequeños ahorros que atesoraba, le permitieron entrar en la escuela de graduados de la Universidad de Nueva York y a pesar de que era la ¡única fémina! no se sintió como una extraña. 

Terminó sus estudios y, aunque necesitaba realizar su trabajo de investigación para obtener el grado de máster, nuevamente las necesidades monetarias no se lo permitieron y tuvo que regresar a la enseñanza, esta vez como como profesora sustituta de ciencias en las escuelas de Nueva York.

Pero nunca perdió su afán por lograr lo que se había propuesto. Su empeño era tal, que realizaba sus trabajos de investigación por la noche y durante los fines de semana en la Universidad de Nueva York, logrando así obtener su Maestría en Química por dicha universidad, en 1944. 

Pero, desgraciadamente, no siempre todo resulta como uno quiere, ni cuando quiere tampoco, y eso sucedió con Elion, quien tuvo que trabajar alejada de la investigación en los laboratorios de varias empresas, realizando control de calidad para sobrevivir; no obstante, aprendió mucho sobre el instrumental del laboratorio.

Conozcan los amables internautas que, luego de buscar en muchas agencias de trabajo, fue cautivada por un puesto como ayudante del director del departamento de investigación de los laboratorios Burroughs Wellcome, George Herbert Hitchings.

Allí adquirió grandes conocimientos y responsabilidades, y no solo pudo dedicarse a la química orgánica, sino que extrapoló sus estudios al campo de la enzimología, la microbiología, la inmunología y hasta la farmacología. 

Hitchings y Elion —recoge el portal cubano Ecured— lograron obtener fármacos eficaces contra varias afecciones de la salud como la gota, las infecciones urinarias, la leucemia, la malaria, el herpes viral y otras enfermedades consideradas autoinmunes. 

Pusieron mucho interés en el estudio con las diferencias bioquímicas y fisiológicas entre las células normales y las cancerosas del cuerpo humano, así como las células bacterianas y los virus y las relaciones causa-efecto en numerosas enfermedades. 

Toda la información adquirida, les permitió estudiar la forma de elaborar drogas y medicamentos que inhibieran el desarrollo de una patología y sobre todo de un cáncer. 

Otras fuentes consultadas refieren que una de las principales moléculas sintetizada por Elion fue resultado de su estudio sobre los ácidos nucleicos, la 2-amino-6-mercaptopurina, una base púrica que contiene azufre, que no se encuentra en los animales y que interfiere con la introducción de otras purinas en la formación de la cadena de ácidos nucleicos, por lo que inhibe el crecimiento de ciertos tipos de cánceres, especialmente de la sangre. 

Destacados fueron los resultados de Elion y su equipo en el desarrollo de un agente químico, el acyclovir, el cual resulta muy beneficioso para el tratamiento de las infecciones causadas por los virus del herpes.

Sepan que en reconocimiento a su trabajo y a sus importantes descubrimientos en el desarrollo de medicamentos que trataban significativas enfermedades, especialmente el cáncer, la academia sueca le concedió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1988, el cual compartió con su colega George H. Hitchings, con quien había trabajado durante 40 años y, además, con el investigador Sir James Black.

Fue Elion, en aquel entonces, una de las ¡diez únicas mujeres! que habían ganado un Premio Nobel de Ciencias, y una de las pocas que lo conseguían, nada más y nada menos que sin haber alcanzado el doctorado. 

Lo interesante es que, luego de sus investigaciones, recibió doctorados honoris causa de varias universidades, entre ellas la Politécnica de Brooklyn, que la había instado a dejar su trabajo en Burroughs Wellcome hacía muchos años. 

Gertrude Elion, se desempeñó como profesora de Investigación de Medicina y Farmacología en la Universidad de Duke, guiando a estudiantes de medicina de tercer año en la investigación sobre bioquímica y farmacología tumoral, entre los muchos compromisos que mantuvo en sus últimos años.

Falleció en 1999, no sin antes, haberse convertido en la ¡primera mujer! en ser incluida en el Salón Nacional de la Fama de los Inventores y recibir la Medalla Nacional de la Ciencia. 

Curiosidades

• Todos los seres humanos, durante aproximadamente media hora después de ser concebidos, son ¡una sola célula! Poco después las células crecen rápidamente y comienzan a formar los componentes de un pequeño embrión.

• La frase Historia vitae magistra, que significa “La historia es la maestra de la vida”, se le atribuye a Marco Tulio Cicerón (106 a.C-43 a. C), quien fue un político, filósofo, escritor, jurista y orador romano.

• “Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso... yo no sé qué te diera por un beso”, la belleza del amor en palabras del poeta Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870).

• Existe una especie de caracol que puede llegar a dormir hasta ¡tres años! y después despertarse para seguir su vida, así como si nada. Aunque, por lo general, los caracoles son más activos y despiertos en zonas húmedas, en áreas cálidas pasan más tiempo dentro de su concha.

• “Los abuelos, al igual que los héroes, son tan necesarios para el crecimiento de los niños como las vitaminas”, dijo la destacada religiosa Joyce Allston (1947-2017).


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