Mi padre es mi modelo a seguir

waughTomada de https://www.educamosenfamilia.comSupongo que, al igual que para mí, para la gran mayoría de las amigas y amigos de la Gran Red de Redes, una de las relaciones más hermosas que existe es la que puede y debe existir entre un hijo y su papá.

Para un padre su hijo es su mayor creación, preocupación, y su mayor alegría, de ahí que el autor y músico norteamericano Dan Brown sentenciara: “Ningún amor es tan grande como el que tiene un padre por su hijo”.

Con esta breve reseña quiero rendir homenaje a todos los padres del mundo, a su sacrificio y entrega incondicional a los hijos que engendraron. Una historia donde, el amor es el protagonista principal. 

Seguro los amables internautas han escuchado, leído o visto algún vídeo sobre el llamado Equipo Hoyt. Una conmovedora historia que, de hecho, nos encoge el corazón y quiero compartir con los lectores en esta breve reseña.

Corría el 10 de enero del 1962 cuando, luego de un parto complicado, en el cual el cordón umbilical se enrolló alrededor del cuello del bebé y cortó el flujo de oxígeno a su cerebro, naciería Rick Hoyt.

En aquellos años y después de semejante trauma, los especialistas dijeron a sus padres: “No hay esperanza para que su hijo se desarrolle” y añadieron “estará en estado vegetal toda su vida”, . Entonces, llevaron al pequeño a casa y con la esperanza de que aquella no fuera una sentencia definitiva, determinaron criarlo de la mejor y más “normal” manera posible. 

A lo largo de cinco años, nacieron otros dos bebés y los Hoyt, no obstante a lo anunciado por los médicos, estaban convencidos de que Rick era tan inteligente como sus hermanos. 

Fue así que lucharon “a pie juntillas” para que lo aceptaran en la escuela local. Muchos fueron los obstáculos que tuvieron que sortear, pues “como no podía hablar, pensaron que no sería capaz de entender, pero eso no era cierto”, explicarían posteriormente.

Para demostrar que sí entendía, estos dedicados padres le enseñaron a Rick el alfabeto. “Siempre quisimos incluir a Rick en todo, por eso quisimos que vaya a la escuela pública”, dirían años después, en una entrevista.

Según las fuentes consultadas, varios ingenieros de la Universidad de Tufts, con el propósito de averiguar la capacidad de comprensión de Rick ante la insistencia de sus padres y lo que éstos habían logrado con él, le hicieron algunas pruebas.

Iniciaron la construcción de un ordenador interactivo que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando los ligeros movimientos de su cabeza. 

Por una pantalla llena de filas de letras se movía un cursor, cuando el muchacho, apretaba una tecla con la parte lateral de su cabeza, se alumbraba la letra que quería destacar, así como zumba y suena.

Sepan los amables lectores que, a los 12 años, Rick, finalmente, pudo ir a la escuela pública. Sus padres llevaron el ordenador a casa y ¡eureka! el adolescente pudo comunicarse “verbalmente” con su familia.

Eufóricos, los padres esperaban un saludo a papá o a mamá, sin embargo, lo primero que el infante escribió sorprendió a todos: “¡Vamos Bruins!”, fue el resultado y fue, entonces que comprendieron:  ¡Rick era un amante de los deportes!.

Es en 1977, Rick le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de cinco millas para recaudar fondos con el objetivo de entregarlos para un jugador de Lacrosse que se había quedado paralítico en un accidente y es ahí donde inicia la historia del “Equipo Hoyt”.

Dick, el padre (que no era un corredor de distancias, sino teniente coronel de las Fuerzas Armadas), empujó a Rick en su silla de ruedas todo el tiempo y, aunque terminaron al lado del último, habían logrado un gran triunfo, porque, además, Dick recuerda que esa noche “Rick nos dijo que ¡no se había sentido como un discapacitado mientras competía!”.

Fuentes consultadas revelan que comenzaron a competir en más y más eventos. Rick recuerda cuando entraron en la Maratón de Boston en 1981: “Nadie quería a Rick en una carrera. Todos nos miraban, nadie nos hablaba, nadie quería tener nada que ver con nosotros. Pero no los culpaba, la gente normalmente no está educada, (…). Sin embargo, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que (Rick) era una persona como cualquier otra. Además, él tiene un gran sentido del humor.”

Después de cuatro años participando en maratones, el equipo Hoyt lo intentó en su primer triatlón. Ese sueño trajo consigo que Dick tuviera que aprender a nadar. “Me hundí como piedra al inicio y no me había subido a una bicicleta desde que tenía 6 años”, diría el abnegado padre.

Sepan los lectores de estas reseñas que no fue nada fácil lo que enfrentaron. Tuvieron que adaptar una bicicleta para cargar a Rick, conseguir un bote, atarlo a la cintura de su padre mientras este nadaba, entrenar hasta casi desfallecer, pero el sacrificio dio resultados: ¡llegaron segundos! en una competición que tuvo lugar, precisamente, el Día de los Padres en 1985.

La bibliografía revisada recoge que, el Equipo Hoyt, hasta 2005, participó en 911 eventos, incluyendo 206 triatlones (seis de los cuales fueron competiciones Ironman), 20 duatlones y 64 maratones, incluyendo 24 maratones de Boston consecutivas. 

Pero, si esto le parece poco al lector, conozca que, en 1992, recorrieron Estados Unidos en solo ¡45 días! con su bicicleta especial ¡increíble, pero cierto! Además, Rick se graduó en la Universidad de Boston en 1993 con un grado en educación especial.

El amor del padre por el hijo y, viceversa, se ve reflejado en las palabras de Rick en una entrevista cuando comentó: “Mi padre es mi modelo a seguir. Una vez que se decide a hacer algo, hace lo posible por lograrlo, no importa que sea. Por ejemplo, cuando decidimos participar en un triatlón, papá entrenó hasta cinco horas al día, cinco veces a la semana, incluso cuando estaba trabajando”. 

Dick sufrió un ataque al corazón durante una carrera, cuando los médicos lo asistieron,  encontraron que una de sus arterias estaba 95 por ciento obstruida y le dijeron: “Si no hubieras estado en tan excelente forma, probablemente hubieras muerto hace 15 años”. Significa que, de alguna manera, Dick y Rick se salvaron uno al otro.

Actualmente, Rick, quien tiene su propio apartamento, y trabaja en Boston, y junto a Dick —ya retirado—, dan charlas y conferencias motivacionales por todo el país, mostrando que el sacrificio, la constancia, la disciplina y sobre todo el amor entre padres e hijos engendra la maravilla.

Curiosidades

-Los machos de la familia de delfines nariz de botella matan a aquellas crías que no son sus hijos. Por esto las hembras ¡se aparean con todos los machos que puedan! Así mantienen la procedencia de la cría en secreto y evitan que la maten, inteligentes, verdad.

-“Oigo un suspiro a través de las tierras y la mar y no es un suspiro, es que mi hijo va a despertar”, poesía y amor por su hijo en la vida y el pensamiento del más ilustre de los cubanos, José Martí (1853-1895).

-Una especie de cucarachas denominada Phlebonotus pallens guarda a sus crías bajo sus alas mientras son pequeñas y deja que coman de ¡su propia sangre! hasta que son mayores. Cuando ya pueden defenderse y conseguir alimento, salen de allí y viven por su cuenta.

-De parvis grandis acervus erit, que significa “De las cosas pequeñas se nutren las cosas grandes", es una expresión para hacer notar que, el esfuerzo constante, da sus frutos.

-Los padres zorros rojos, durante el primer mes después del nacimiento de una camada, salen cada seis horas a buscar alimento para la familia, mientras, la madre cuida a los recién nacidos. Durante los meses siguientes, juegan constantemente con sus crías, a la vez que reducen, gradualmente, su suministro de alimentos, enterrando la comida bajo ramas y ramitas cerca de la casa familiar para enseñarles a buscar comida. 


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