“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”, así satiriza la hipocresía de la retórica política y la corrupción que conlleva el poder, a pesar de que estos proclaman su igualdad en su libro Rebelión en la granja, el destacado escritor, ensayista y periodista Eric Arthur Blair (1903-1950).
Este hindú de nacimiento es conocido por el seudónimo George Orwell y pasó a la historia de la literatura universal con obras que, todavía, mantienen su fuerza original.
A muy corta edad, este hijo de un funcionario del Servicio Civil Indio y administrador del departamento de opio del gobierno hindú, se trasladó, con su madre y hermanas a Inglaterra.
Luego de pasar la escuela de St. Cyprien, obtuvo una beca para estudiar en el colegio de Eton. Tras concluir sus estudios, sirvió en Birmania durante cinco años, al formar parte de la Policía Imperial Inglesa en Asia.
Abandona el ejército y regresa a Inglaterra. Escribe —sin apenas ningún sustento económico— sus primeros textos. Varios años más tarde, y cansado de la situación imperial, publica Los días de Birmania, una crítica de sangre fría contra el imperialismo, y en cierta medida, una obra autobiográfica.
Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que, por San Jorge, patrón de Inglaterra y Orwell, por un río que conoció en su infancia, Eric Blair se convirtió en George Orwell. También, porque pensó que un apellido que empezara con la letra “O” le daría una mejor posición a sus libros en los estantes de las librerías, así como zumba y suena.
Conoció la pobreza y vivió en la indigencia, haciendo trabajos de todas clases, durante la etapa que residió en París y Londres. De este difícil período de su vida nació su novela Sin banca en París y en Londres, en la cual revela las difíciles condiciones de vida de las gentes sin hogar.
Aunque se agencia un trabajo como maestro de escuela, se ve obligado a abandonarlo por problemas de salud y es así que comienza a trabajar como asistente en una tienda de libros de segunda mano en Hampstead.
En la novela Mantened la Aspidistra izada, rememora, parcialmente, esta experiencia y en su siguiente obra, La hija del Reverendo, narra la historia de una solterona que encuentra su sitio viviendo entre los campesinos.
Conozcan los amables internautas que Orwell sirvió como soldado raso y como oficial durante la guerra civil española. Tras los sucesos de mayo de 1937, el partido político en el que se encontraba fue declarado organización ilegal y se vio forzado a huir o enfrentarse al encarcelamiento.
Su experiencia bélica las recogió en un interesante libro titulado Homenaje a Cataluña, un relato personal escrito en primera persona y uno de los más conmovedores sobre esta guerra. Posteriormente, y hasta 1940 se sustentó escribiendo reseñas de libros para el New English Weekly.
Formó parte de la Home Guard, donde recibió la Medalla de la Defensa y actuó en la radio inglesa, durante la Segunda Guerra Mundial, pero en 1943, entró en la redacción del diario Tribune, y después colaboró de un modo regular en el Observer.
Este período sirvió para que escribiera muchos de sus ensayos y sus pensamientos quedaron grabados en su libro Diario de guerra.
De alguna forma adquirió tuberculosis y al volver a Inglaterra estuvo ingresado en un sanatorio. Sin embargo, decidió ir hacia Marruecos, para recuperarse.
Agreguen a su acervo que, este prolífico escritor, realizó investigaciones sociológicas en Lancashire y Yorkshire y luego las convirtió en obras como El camino a Wigan Pier.
Es esta una crónica sobre la vida de los mineros sin trabajo en el norte de Inglaterra que, en la primera parte, aborda el panorama de las minas de cobre y la segunda es un ensayo extenso de sus vivencias y del desarrollo de su conciencia política, incluyendo una denuncia a los elementos irresponsables de la izquierda.
Sepan los amables internautas que sus títulos más populares son Rebelión en la granja y 1984, ambas instrumentalizadas en la guerra cultural de EE. UU. contra la URSS.
Otras fuentes consultadas revelan que en el libro La CIA y la Guerra fría cultural de Frances Stonor Saunders se cuenta cómo, después de la muerte de Orwell, la CIA compró, a su viuda, los derechos para el cine de 1984 y Rebelión en la granja. En ese propio libro se revela el trabajo de Orwell para el Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Sus ensayos sobre problemas de política social poseen una franqueza y clarividencia sin precedentes en la literatura inglesa. Realizó, además, estudios sobre Charles Dickens.
No logró curarse de la tuberculosis adquirida y pasó los últimos tres años de su vida entre hospitales. Fallece a los tempranos 46 años, dejando para los lectores una extensa variedad de obras, entre las que les proponemos, además de las ya mencionadas, A Clergyman´s Daughter, Orwell en España, y los ensayos A Good Word For The Vicar of Bray y A Hanging, Bookshop Memories, The Prevention of Literature, Writers and the Leviathan y You and the Atomic Bomb, entre una docena más.
Curiosidades
• Tras varios experimentos fallidos con sus primeros planeadores, Wilbur Wright sentenció: “Los hombres tardarán cincuenta años en volar”. Por suerte, amigos lectores, los hermanos Wright lo siguieron intentando y fueron noticia al pilotar lo que está considerado como el primer avión de la historia en un vuelo que duró unos ¡doce segundos! Así como zumba y suena.
• “Leer un libro enseña más que hablar con su autor, porque el autor, en el libro, sólo ha puesto sus mejores pensamientos”, sabia sentencia rubricada por el filósofo y matemático francés René Descartes.
• Lo más parecido al esmalte líquido de uñas moderno tardó un tiempo en popularizarse. La mayoría de las veces se desestimaba por considerarlo una moda pasajera. The New York Times afirmaba, en 1927, que el esmalte de uñas era una “tendencia londinense”.
• Los paraguas tienen una historia milenaria. Durante un tiempo, eran para protegerse del sol más que de la lluvia, y se conocían como “sombrillas”. En Gran Bretaña —a pesar de la persistente llovizna—, tardaron en adoptar el paraguas como elemento imprescindible para protegerse de la lluvia. Tanto es así que, cuando Jonas Hanway regresó de uno de sus viajes a Francia con uno de ellos, lo recibieron con una lluvia de insultos y desperdicios. Por suerte para él, ¡tenía un paraguas a mano!
• El Actor y escritor español, José Luis de Villalonga (1920-2007) sentenció: “Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él”, ¿ya se enamoraron del suyo amigos lectores?.