Famosa por sus Cartas desde la embajada, que escribió desde Turquía, Mary Wortley Montagu (1689-1972) fue una mujer atrevida, que llevó hasta Gran Bretaña la técnica de la inoculación nada más y nada menos que contra la viruela.
Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que vio la luz en una familia de la aristocracia. Vio morir a su madre siendo una niña y su padre, que ostentaba varios títulos nobiliarios, delegó su educación en una institutriz.
El carácter rebelde, ambicioso y decidido de la niña la empujó a ir más allá de las enseñanzas que recibía una niña de la época y se formó de manera autodidacta en numerosas materias, gracias a la amplia biblioteca de su progenitor.
Pasaba largas horas escondida leyendo. De este modo, a los 15 años —y contra todo pronóstico—, Lady Mary contaba con una educación comparable a la de cualquier chico de su edad y con menos de 20 años, había publicado ensayos y poemas.
En la época que le tocó vivir, los padres, muchas veces, escogían los maridos que tendrían sus hijas y, en este caso, se comportó igual; pero Mary, de ideas muy avanzadas para su época, no lo aceptó y decidió huir y casarse con un aspirante a político llamado Edward Wortley Montagu.
Los primeros años de matrimonio los pasaron en Londres, fue entonces cuando Lady Mary contrajo la viruela, y ¡sobrevivió!, al contrario de su hermano William.
Mary destacaba, además, por su hermosura, pero su piel acarreaba las marcas de la contagiosa viruela, que dejaba cicatrices en el cuerpo a quienes la sobrevivían, que había matado a su hermano y que, uno de cada cuatro infectados, fallecía por su causa.
Edward Wortley Montagu, tres años más tarde, fue nombrado embajador en Constantinopla, hoy Estambul y la pareja partió llevando a los hijos que habían procreado.
Gracias a su educación y a su espíritu aventurero y curioso, Lady Mary llegó a Constantinopla dispuesta a aprender y adaptarse lo mejor posible al que sería su nuevo hogar. Con la mente abierta, lo encontrado allí la fascinó, y dejó constancia de ello en una prolífica correspondencia que mantuvo con varios familiares y amigos, describiendo la sociedad de la época. Esos escritos están recogidos en Cartas desde Estambul.
Según recoge el portal cubano Ecured, fue a partir de testimonios como el suyo, una europea integrada en una sociedad oriental, sin limitaciones, prejuicios o las ideas preconcebidas, la concepción de la cultura musulmana empezó a cambiar en el Viejo Continente.
Adoptó sus costumbres y se vestía al modo local. Transitó y describió las abigarradas calles de los bazares, la densa atmósfera de una mezquita y la desinhibición de los harenes y los baños turcos.
Recogen las fuentes consultadas que, estando en Turquía, Mary tuvo también la oportunidad de observar que nadie tenía cicatrices de la viruela. Conoció que las mujeres turcas utilizaban el pus de una ampolla de un paciente leve de viruela y se la aplicaban en pequeños cortes abiertos a propósito en la piel de un niño sano. Observó como este desarrollaba un caso mucho más leve de viruela del que hubiera contraído por la vía natural y, tras superarlo, ¡quedaba inmunizado de por vida!, dejándolos protegidos.
Al darse cuenta, que aquello podría ser uno de los grandes avances de la historia de la medicina, y tras comprobar el éxito de la revolucionaria técnica, su intrepidez la llevó a aplicarlo en su propio hijo, con ayuda del médico de la embajada inglesa. De este modo, su hijo Edward se convirtió en el primer inglés en recibir la llamada inoculación o variolización.
Cuando retornó a Gran Bretaña, optó por inocular a su hija frente a una nueva epidemia de viruela, para ello pidió ayuda a un médico londinense y la inoculación se hizo en presencia de testigos, era nada más y nada menos que la ¡primera vez en la historia! que este procedimiento se realizaba en el Reino Unido.
No obstante, de manera inmediata encontró gran resistencia por lo rudimentaria de la técnica, siendo mal vista por los doctores, todos hombres.
Se reunió con las autoridades sanitarias para convencerles de la necesidad de extender este método entre la población, expuso a su hija como ejemplo de éxito, pero aun así, seguía chocando con las reservas de la comunidad médica.
La viruela era la causante de la muerte de entre un 10 y un 15 por ciento de la población europea. Además de una alta tasa de mortalidad que podía alcanzar el 30 por ciento de los infectados, era muy contagiosa y producía secuelas de por vida, desde las conocidas marcas y cicatrices en la piel hasta una inhabilitante ceguera permanente.
El método utilizado por Mary, solo se logró expandir, luego de que, la Princesa de Gales se entusiasmara y pidiera inocular a sus hijos al ver el éxito en los vástagos de Mary.
Eventualmente, sería este uno de los primeros pasos de las técnicas de vacunación que acabaría con la enfermedad y cuya invención debemos al médico británico Edward Jenner, quien, luego de varias pruebas e investigando con la viruela bovina, realizó el experimento definitivo con James Philipps, el hijo de su jardinero.
Después de vacunar al niño e infectarlo a posteriori con la viruela humana, efectivamente, comprobó como había quedado inmunizado, con muy leves efectos secundarios, y creando así, la primera vacuna, uno de los inventos que más vidas ha salvado en la historia.
Curiosidades
•En Cuba, la vacunación no solo representa salud: es ciencia y responsabilidad social. Detrás de cada dosis de vacuna, hay años de investigación.
• Hay pacientes, que por distintas razones médicas, como estar inmunodeprimidas, no pueden recibir ciertas vacunas. Para no enfermar, dependen de que se vacunen quienes sí pueden hacerlo, lo cual los protege indirectamente gracias al “efecto rebaño”.
• La posición de las orejas de una vaca, al igual que las ovejas y los cerdos, puede indicar cómo se siente. Ante un estímulo que perciben como negativo, las vacas pueden echar sus orejas hacia atrás en señal de temor o angustia.
• Agreguen a su acervo que los científicos han comprobado, con asombro, cómo las plantas no solo son capaces de percibir la música, sino que, además, ¡parece gustarles bastante! El estudio con varias especies muestra que son capaces de reaccionar a diferentes melodías, mejorando su crecimiento (o empeorándolo en casos de sonidos poco adecuados para ellas).
• Sepan los amables lectores de estas pequeñas cápsulas que las vacunas y la lactancia materna son las actividades preventivas más eficaces en la edad pediátrica.