Tomada de www.biografiasyvidas.com “El violín, el más humano de todos los instrumentos”, dijo una destacada escritora y al parecer no le faltaba razón, pues muchos artistas lo han demostrado.
Hoy quiero referirme a uno de los violinistas más importantes de la historia, quien creó una nueva forma de interpretar el violín donde primaba la belleza de su timbre y expresivo vibrato. Se trata de Fritz Kreisler (1875-1963).
Este austriaco demostró desde muy joven un talento musical excepcional. Con solo cuatro años recibió su primera formación, precisamente, de su padre, quien era aficionado al violín y le enseñó solfeo. Posteriormente se unió a la clase del violinista y compositor Jacques Auber.
Fue Auber quien, más tarde, le aconsejó ingresar en el Conservatorio de Viena en 1882. Allí estudió durante dos años con Josef Hellmesberger y, posteriormente, con Joseph Massart en el Conservatorio de París.
Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que, además del violín, Kreisler estudió composición y recibió numerosos premios y medallas por sus obras y fue uno de los estudiantes más jóvenes en ser admitido en el Conservatorio de Viena, ya que su comprensión musical era de nivel profesional, así como zumba y suena.
A los tempranos 14 años, realizó una gira con el pianista Moriz Rosenthal, primero en Estados Unidos y luego, —a los 21—, por Rusia. Entre estas dos giras, fue reclutado por el ejército austríaco para cumplir con el servicio militar obligatorio; allí la suerte no le sonrió, pues fue herido y dado de baja militarmente. Durante el cumplimiento del servicio militar, interpretó el Concierto para violín n.° 1 de Max Bruch, bajo la batuta del mismísimo Hans Richter.
Esta interpretación, amigos internautas, resultó crucial en su carrera como intérprete, pues lo catapultó al reconocimiento internacional, propiciando que viajara al Reino Unido, Alemania y, finalmente, a Estados Unidos, donde al amor tocó a su puerta en la figura de Harriet Lies.
Sepan los amables internautas que la reputación de virtuoso del violín en toda Europa la alcanzó a fines del siglo XIX. Una década después, estrenó el Concierto para violín que Edward Elgar había compuesto para él, la cual resultó como una memorable interpretación y un éxito rotundo en Londres.
No obstante a su dedicación al violín. aprovechaba el tiempo en el país, además de para desarrollar su arte, también para dedicarse a otra de sus pasiones, nada más y nada menos que ¡la medicina!
Las obras de Kreisler como compositor comenzarían a lo largo de la década de 1910 y, a menudo, formaban parte de sus programas de recitales, sin que necesariamente se mencionara su nombre.
Recogen varias fuentes consultadas que se trasladó a Nueva York, luego a Berlín y posteriormente a París; allí obtuvo la ciudadanía francesa y residió en la capital antes de regresar definitivamente a Nueva York donde permaneció gran parte de su vida.
Aunque fue un compositor consumado, se le recuerda sobre todo como intérprete, pues, además de la precisión de su ejecución, desarrolló un vibrato intenso y característico que le confería un sonido inconfundible.
Continuó perfeccionando su técnica de arco, lo que le permitía interpretar frases extensas con una velocidad increíble. Un músico es tan bueno como sus instrumentos, y él tuvo la fortuna de tocar ¡seis violines Stradivarius! a lo largo de su carrera.
Paralelamente a su carrera como intérprete, Fritz Kreisler compuso obras breves para violín que exigen un alto virtuosismo. Entre ellas se encuentran las tres danzas vienesas Alt-Wiener Tanzweisen para violín y piano, que aún hoy forman parte de los programas de los mejores violinistas: Liebesfeud, Liebesleid y Schön Rosmarin, su favorita, pues la interpretaba con frecuencia como bis en sus conciertos.
Este virtuoso del violín, que llegó a ser conocido como uno de los más grandes violinistas de su época, produjo casi 30 obras publicadas.
Conozcan los amables lectores que, durante tres décadas, por una mezcla de modestia y humor, Kreisler hizo creer que una serie de piezas supuestamente halladas en un convento del sur de Francia eran auténticas reliquias del barroco. Solía atribuir muchas de sus composiciones a transcripciones de compositores como Couperin, Stamitz y Vivaldi … pero, lo que pasaba en realidad, es que ¡las había compuesto él mismo! y nadie sospechó nada.
Aunque Kreisler realizó arreglos de obras de compositores como Mozart y Beethoven, compuso algunas de las obras más bellas para violín, inspirándose en los grandes genios del repertorio.
A pesar de no ser tan conocido como muchos de sus contemporáneos austríacos, sus composiciones se siguen interpretando con regularidad hasta el día de hoy.
Mientras su carrera como intérprete terminó abruptamente tras un accidente de coche en 1941, continuó tocando el violín en sus últimos años hasta su fallecimiento. Gracias a su destreza artística y técnica, recibió siempre la admiración del público.
Curiosidades
• “La verdadera misión del violín es imitar el tono de la voz humana, una misión noble que le ha proporcionado la gloria de ser considerado el Rey de los instrumentos”, hermosa sentencia rubricada por el violinista y compositor belga Charles-Auguste de Bériot (1802-1870).
• Ahora que estamos en tiempos de arbovirosis, un alimento que debemos consumir es la yuca, así como zumba y suena: esta raíz es rica en fibra, potasio, calcio y hierro, tiene mucha vitamina K, que fortalece los huesos y la producción de colágeno, importante para los cartílagos y tejidos en general.
• Res non verba, que significa “Hechos, no palabras”, lo solemos emplear cuando queremos advertir de que las acciones son más importantes que las palabras.
• Los atlantes han sido representados en la literatura y el arte como seres perfectos, dotados de cualidades físicas e intelectuales superiores. En los Diálogos de Platón, se describe a los atlantes como descendientes de los dioses.
• Conozcan los amables lectores de estas pequeñas cápsulas del saber que los dientes de las pirañas pueden ser reemplazados muchas veces a lo largo de su vida en grupos de a cuatro, por lo que no es raro ver a uno de estos peces con solo media mandíbula, ¡esperando por su repuesto! ¡Increíble, pero cierto!