Ciego de Ávila posee una riqueza cultural que sienta pautas en la vida de la nación, Únicos y brillantes es un ejemplo
Hace nueve años, un grupo de familias avileñas decidió que el síndrome de Down no sería motivo de encierro. Así lo ha contado varias veces a la prensa Ivonne Amaro Alejo, quién lidera el grupo para que su niño pueda integrarse a la sociedad, aprender cosas nuevas y hasta saber que tiene una oportunidad, con todo y las diferencias, de ser parte de algo tan grande cómo él.
Lo que empezó bajo el nombre Necesito de tu sonrisa, terminó llamándose Únicos y brillantes, y sigue haciendo lo mismo desde entonces: subir a un escenario y arrancar risas, sin importar quién esté sentado enfrente.
El grupo nació de la unión de adolescentes de distintas familias y barrios de la ciudad, todos con rasgos del síndrome de Down. Nueve años después ya no son tan pequeños, aunque sus padres y su público los sigan viendo igual: ocurrentes, traviesos, alegres. Que un proyecto así aguante casi una década, sostenido por las familias y el talento personal y no por ninguna institución, aunque forman parte de las unidades artísticas de la casa de la cultura José Inda Hernández, ya dice algo por sí solo.
Hoy son una docena, con un repertorio que llena más de una hora: música doblada, seis piezas de teatro, seis números de magia. Están en eventos importantes de las artes escénicas y Latin Luli’S Production como Danzar en casa y el proyecto Corazón. No hay una semana de la cultura o una feria del libro que no los tenga como parte de su elenco. Han estado en programas de Televisión Avileña y en el Teatro Principal también han dejado sus huellas de placer y alegría. Nada compite con las tablas profesionales, ni falta que hace.
Este verano de 2026 vuelven a presentarse ante los espectadores que en Ciego de Ávila vivieron los días de feria para emprendedores o en una pasarela de moda en el bulevar junto a Guayza D’Frank como parte de la campaña Imprime inclusividad de Hanny Jiménez, una joven emprendedora que ha decidido colmar de agasajos la vida de los más necesitados, junto a la atelier Multicolor.
Todo en este grupo conmueve. Y las anécdotas que se cuentan podrian llenar volúmenes de papel y tinta. Uno de los integrantes de Únicos…, además, colecciona medallas de atletismo. Otro quiere ser modelo de pasarelas; otro, fisiculturista. Así, cada uno ya tiene su propia interpretacion del mundo y ha encontrado su lugar en él. Al terminar cada función, los abrazos se reparten igual entre los actores y un público que muchas veces los descubre ese mismo día.
Se sobran los testimonios, también del público emocionado después de una función. Y al término, quieren tomarse fotos con ellos, y se intercambian números telefónicos para mantener el contacto.
El DSM-5 no clasifica el síndrome de Down como trastorno mental. Lo menciona como una de las causas genéticas más comunes del trastorno del desarrollo intelectual, originada por la trisomía del cromosoma 21. El manual es claro en algo que suele pasarse por alto: el diagnóstico no puede basarse solo en el coeficiente intelectual. Hace falta además un déficit de funcionamiento adaptativo, con inicio durante el desarrollo.
Ese funcionamiento adaptativo se mide en tres terrenos, según el DSM-5: el conceptual, el social y el práctico. El manual reconoce que el dominio social es donde más varía de una persona a otra, y donde el entorno pesa más. Eso significa, en la letra fría de la psiquiatría, que el estímulo y la inclusión modifican el pronóstico.
Nueve años de teatro y magia en Ciego de Ávila terminan encajando ahí, aunque nadie en el grupo lo piense en esos términos, porque son de la estirpe más hermosa, la que los hace únicos y brillantes para toda la vida.