Premios Nacionales de Ciencias Sociales y Premios Nacionales de Historia de Cuba firmaron una declaración publica de reafirmación a su lealtad a los principios de independencia, soberanía y justicia social que guían la Revolución cubana desde sus inicios.
«La historia de Cuba, desde la gesta mambisa hasta hoy, ha estado marcada por una lucha persistente contra toda forma de dominación externa, y ese legado continúa siendo el fundamento de nuestro pensamiento y de nuestra acción», señaló el texto publicado por el sitio de la cultura cubana La Jiribilla.
Defendemos el derecho inalienable del pueblo cubano a decidir su destino sin injerencias extranjeras, subrayó el documento.
«El bloqueo económico y las presiones de toda índole constituyen formas de agresión que afectan directamente la vida cotidiana de nuestra población y obstaculizan el desarrollo pleno del país», apuntó.
Los intelectuales cubanos denunciaron al imperialismo como una amenaza a la paz, la estabilidad y la autodeterminación de las naciones.
«El auge neofascista en todo el mundo, con el abyecto liderazgo de los fanáticos del Norte revuelto y brutal, pone en peligro la existencia misma de nuestra especie», alertó el mensaje, el cual llama a rechazar esas fuerzas oscuras que atentan hoy contra Cuba.
«Reivindicamos la vocación humanista y emancipadora del proyecto social cubano, cuyo propósito esencial ha sido y continúa siendo la dignificación del ser humano, la ampliación de derechos sociales y la construcción de una sociedad más equitativa», significó la declaración.
En el comunicado, los Premios Nacionales cubanos reconocen los desafíos, tensiones y contradicciones que vive el país, pero sostienen que la solución de todos sus problemas corresponde exclusivamente al pueblo cubano, mediante el diálogo, la participación y el perfeccionamiento continuo de sus instituciones, respetando el orden constitucional vigente y nuestra tradición de resistencia.
«Alertamos sobre los peligros de discursos que, bajo la apariencia de análisis académicos o preocupaciones ‘cívicas’, pueden contribuir a legitimar agendas de desestabilización o a reproducir narrativas funcionales a intereses ajenos a la nación».
Los firmantes abogaron por la paz como principio rector de la convivencia nacional e internacional.
«Cuba necesita, hoy más que nunca, espacios de entendimiento, respeto y construcción colectiva, alejados de la confrontación estéril y de los llamados a intervenciones foráneas. Nuestro afán pacifista no niega el derecho de este país a defenderse de una agresión, si fuera necesario, aunque esperamos que un escenario así jamás se concrete», indicó.
Los intelectuales cubanos reiteraron su confianza en la capacidad del pueblo cubano para enfrentar sus retos con inteligencia, cultura política y sentido de justicia.
«Firmamos esta declaración en defensa de Cuba, de su derecho a existir sin tutelas y sin cercos o amenazas, y de un futuro construido en paz, con justicia social y plena soberanía», concluyó el texto.
La declaración fue firmada por los Premios Nacionales de Historia y de Ciencias Sociales Isabel Monal, María del Carmen Barcia, Pedro Pablo Rodríguez, Olga Portuondo, Sergio Guerra, Alberto Prieto, José Luis Rodríguez, Francisca López, Mildred de la Torre, José Bell, Hebert Pérez, Urbano Martínez, Israel Escalona y José Luis Méndez.