Evelyn Waugh, principal novelista satírico de su época

waughTomada de Biografías y VidasHay un viejo dicho muy cubano que dice: “El que tiene amigos, tiene un central”, y eso le aplica muy bien el escritor inglés Evelyn Waugh (1903-1966).

Considerado por muchos como el principal novelista satírico de su época. Este escritor, por su elevado intelecto y capacidad de liderazgo impresionó a los oficiales de la Segunda Guerra Mundial, los que, teniendo en cuenta su amistad con Winston Churchil, lector entusiasta de los libros de Evelyn Waugh, lo hicieron capitán.

Hijo de un famoso crítico literario, se crió en un ambiente típico de clase media inglesa; contaba con siete años cuando firmó su primer texto —repleto de faltas de ortografía—, La maldición de la carrera de caballos, lo cual daba testimonio de su talento para las letras.

Este debut adquiere una relevancia inusitada si consideramos que el pequeño Evelyn no había tenido una infancia precisamente feliz, pues creció marcado por la sensación de que su padre quería más a su hermano mayor, el también novelista Alec Waugh y mantuvo un complejo de inferioridad que le traumatizó de por vida.

Estudió historia en Hertford College de Oxford, donde consiguió una beca por sus brillantes notas y tuvo como compañeros a los principales vástagos de la élite británica.

Se convirtió en un estudiante amigo de las fiestas y del oporto en grandes cantidades, desarrollando una vida desenfrenada que lo llevó a abandonar la universidad y a que decidiera matricularse en Arte. Sin embargo, en 1922 tuvo un intento de suicidio.

Conozcan los amigos internautas que inició su vida laboral como maestro en Gales, pero abandonó la enseñanza y se dedicó a escribir. Su primera novela, Decline and fall, vio la luz en 1928 y demostró su gran inclinación hacia la literatura, precisamente, en ese año se casaría con Evelyn Gardner, una joven aristócrata que contrajo nupcias sin el permiso de su madre, para huir de ella.

Una vuelta al sol después, su mujer —su tocaya—, se fue con otro hombre, experiencia tratada por él en diversos libros posteriormente. Una de sus biógrafas revela que Evelyn Waugh, antes de casarse por primera vez, no había tenido apenas experiencia con las mujeres —aunque sí con sus compañeros en el Hertford College de Oxford, donde era común la homosexualidad.

Evelyn consiguió la nulidad matrimonial y él, que había sido un descomprometido, empezó a defender los valores de la juventud frente a una sociedad decadente.

Publicó luego Vile Bodies que obtuvo más éxito que su novela anterior. En esa etapa, durante su búsqueda de la verdad y en sus viajes por el extranjero, se convenció de que los cismas eran localistas y que la Iglesia Católica, en su universalidad, era la única depositaria de la verdad de la fe. Según los estudiosos de la vida y obra de este escritor, fue esta idea lo que lo hizo decidir entrar dentro de la Iglesia Católica, mediante una conversión íntima y convencida.

Poco después partió a África, y en Abisinia asistió a la coronación de Haile Selassié. La experiencia de este viaje le dio la trama para escribir Black Mischief y A Handful of Dust. Además, durante la guerra italo-abisinia, sus crónicas en el Daily Mail fueron las únicas favorables a Italia.

Se casó, ya en 1937, con Laura Herbert, una jovencita proveniente de una familia conversa. Ella y la literatura, según él, serían sus únicos amores, le dio la paz que necesitaba y junto a ella engendraría tres hijos.

Satisfecho con su nueva vida, escribió Scoop, una novela de carácter más desenfadado. En ese año 1938 nació su hija Teresa y afianzó su amistad con el escritor converso Graham Greene 

Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que, según los especialistas, Waugh era misógino, cruel, esnob, maleducado, antisemita y reaccionario hasta la médula, aunque, paradójicamente, estaba obsesionado con el pecado y la penitencia que este conlleva, por todo ello se ganó a pulso el ser considerado el ogro de las letras británicas, convirtiéndose en el escritor más odiado de Inglaterra.  

Escribió Helena, su novela favorita, que sería dedicada a la madre del emperador Constantino; luego vendría una trilogía militar basada en su experiencia bélica, Sword of Honour.

Algunas fuentes consultadas revelan su participación en la operación de Dakar contra los franceses, en Libia, en Creta y, finalmente, en la misión de Yugoslavia, apoyando a los partisanos, aunque también se opone a apoyar a Tito, por la política contraria de este hacia el catolicismo croata.

Su arrogancia acabó creándole muchos enemigos, no aceptaba órdenes de nadie y se vio obligado a decir adiós a las armas. Era políticamente incorrecto y lo sabía por lo cual nunca dudó en mostrarse tal cual.

Ni siquiera el amor profesado por su querida Laura lograría endulzar su agrio carácter. Ya nacidos su cuarto y quinto hijos, James y Septimus, tenía tendencia a la irascibilidad y a la bebida. Comienza a ver la Europa de la postguerra en camino de la frivolidad y alejada de la cultura.

Retirado a un bucólico exilio campestre, alejado de la urbe, se centra en condenar la corrupción del progreso, el liberalismo y el mundo moderno. Se convierte al catolicismo y construye una pequeña capilla en su habitación con santos y vírgenes de escayola, aunque nada de esto resultaría un impedimento para que cayera, con frecuencia, en las tentaciones que la vida interpone en su camino. 

Protesta contra lo que llama inicios del protestantismo amenazador en la política renovadora de Juan XXIII y caricaturiza al teólogo Hans Küng.

A principios de la década de los cincuenta, su salud empieza a deteriorarse progresivamente: una sordera considerable, un reumatismo incipiente, el insomnio, la ciática y unos espantosos dolores de muelas. Nada fáciles de soportar, esta terrible combinación de males le impulsan a ingerir grandes dosis de ginebra como paliativo.

En el váter familiar lo sorprende un ataque al corazón que le provoca la muerte, siendo un triste final que ni siquiera el escritor más odiado de Inglaterra había elucubrado para ninguna de sus criaturas. Era el domingo de Resurrección de 1966. 

Curiosidades

Las proteínas son los principales integrantes estructurales de las células de todos los seres vivos; pese a la cantidad existente, todas se forman a partir de un grupo de ¡22! aminoácidos distintos.

“En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia”, interesante sentencia rubricada nada más y nada menos que por el novelista, poeta, dramaturgo y soldado español Miguel de

Si los amables lectores de estas pequeñas cápsulas del saber han escuchado decir que al arroz, para que no engorde, hay que botarle el agua, sepan que lo que engorda es el contenido del almidón del grano, así como zumba y suena.Conozcan que el test de

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro” nada más cierto que esta sentencia que rubricó la poetisa estadounidense Emily Dickinson (1830-1886).


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