Nuevos egresados de la enseñanza preuniversitaria en Primero de Enero


    
En un emotivo acto celebrado en la institución educativa Tamara Bunke, un total de 55 estudiantes del Instituto Preuniversitario Urbano (IPU) Roberto Joaquín Espino Ávila, del municipio avileño de Primero de Enero, recibieron sus diplomas de graduación de duodécimo grado correspondientes al curso 2025-2026, en una ceremonia que evidenció la voluntad de superación de la juventud cubana frente a las dificultades estructurales en el país.

La jornada, marcada por el protagonismo de los jóvenes y la presencia de familiares y educadores, sirvió de escenario para reconocer a los alumnos más integrales: Ronaldo Ramírez Alfaro y Yadiany Nápoles Hernández, quien además pronunció unas palabras en nombre de sus compañeros, donde agradeció el esfuerzo colectivo y reafirmó el compromiso de seguir preparándose, a pesar de los obstáculos cotidianos como la escasez de recursos didácticos, las limitaciones tecnológicas y la falta de transporte.

Los agasajos por el rendimiento destacado recayeron en Emily Méndez Sánchez, Claudia de la Caridad Pérez Delgado, Briana López Sánchez y Yusbel Escobar Portales. Asimismo, se reconoció la labor de los estudiantes que integraron el Colegio Universitario, un programa que fomenta la continuidad académica, y se agradeció a las familias encabezadas por Joeline Delgado Hernández y Adisnubia Cruz Morales, así como a las profesoras Onelkys Quiñones, Aray Pérez y Melba Bou, por su entrega incondicional.

En su discurso de clausura, Yoana Matthías Rodríguez, directora del preuniversitario Roberto Joaquín Espino Ávila, subrayó la importancia de no abandonar los estudios, pese a las circunstancias adversas que enfrenta Cuba: desabastecimiento, crisis energética y emigración de profesionales. “Cada título que entregamos hoy es una trinchera contra el desaliento. Los exhorto a continuar su formación profesional, porque la universidad —para quienes la contemplan como opción inmediata— no es solo un derecho, es la vía para transformar nuestra realidad”, afirmó.

La continuidad de estudios en la Educación Superior cubana, a pesar de las limitaciones presupuestarias y la fuga de talentos, sigue siendo una prioridad estatal y un anhelo familiar. Para muchos de estos graduados, el camino hacia una carrera universitaria o técnica implicará sortear dificultades logísticas y emocionales.

El claustro de profesores del IPU Roberto Joaquín Espino Ávila converge cuando afirma que la graduación de nivel preuniversitario representa no solo un logro académico, sino una resistencia simbólica frente al bloqueo económico y las tensiones migratorias, por lo que figura como un testimonio del valor humano y pedagógico que persiste en Cuba.



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