¿Es el volumen también una infracción?

A día de hoy, se ha vuelto habitual que una motorina recorra las calles con un bocinón estridente promocionando lo último del reparto. Tampoco resulta extraño que el trayecto se interrumpa por algún ciclo motor que genera más ruido y humo que avance. ¿Cuántas veces presenciamos este escenario en la cotidianidad?

Sobre esta problemática, cada vez más visible en las vías, conversó el jefe de Tránsito en la provincia, el mayor Alexander Sánchez González, quien ofreció detalles a la Televisión Avileña sobre las acciones que se implementan para enfrentar la contaminación sonora en la circulación vial.

Hace algún tiempo, los bicitaxis —y en menor medida los coches— marcaban el ritmo sonoro de las calles avileñas; sin embargo, hoy son las motorinas las protagonistas de esta música alta que invade espacios públicos en Ciego de Ávila. ¿Qué está ocurriendo con este fenómeno?

De acuerdo con el mayor Sánchez González, el país ha experimentado un notable incremento en la importación de medios de transporte, especialmente motos y motorinas, lo cual ha dinamizado la movilidad, pero también ha traído consigo nuevos desafíos.

“Se trabaja para que la circulación vial sea lo más segura posible, velando por el cumplimiento de las velocidades establecidas y reforzando el rigor en la disciplina vial”, explicó.

En ese contexto, las autoridades centran esfuerzos en el control del ruido excesivo generado por estos vehículos. “Existen niveles de decibeles autorizados, tanto a nivel nacional como internacional, que regulan la emisión sonora de cualquier medio que circule por la vía pública”, precisó. 

Sin embargo, el incumplimiento de estas normativas ha motivado un enfrentamiento más directo: se aplican notificaciones a los infractores y, en casos de reincidencia, la retención temporal del vehículo por un período que puede oscilar entre quince días y un mes, junto a advertencias oficiales.

En esencia, los conductores sí pueden llevar música en sus vehículos, pero esta debe mantenerse dentro de límites razonables que no afecten el entorno. No es prohibir porque sí, es regular el volumen para evitar la contaminación sonora y preservar la tranquilidad ciudadana.

“Pueden llevar la música, pero debe ser a un nivel tal que la escuche únicamente el conductor, sin interferir en la circulación ni molestar al resto de las personas en la vía pública”, puntualizó el jefe de Tránsito, insistiendo en la necesidad de una convivencia armónica en los espacios comunes.

Otro de los focos de atención radica en el uso indebido de los sistemas de escape en motocicletas. Con el aumento del parque vehicular, también se ha detectado la utilización de resonadores que amplifican el ruido con fines llamativos, una práctica que contraviene las regulaciones internacionales. 

policiaAlain“El uso del silenciador es obligatorio en todos los vehículos de combustión”, subrayó Sánchez González

Ante esta situación, se intensifican las acciones de control. Los conductores que circulen sin el silenciador reglamentario serán notificados, y en caso de no contar con documentación legal, se les retirará hasta que el vehículo sea sometido nuevamente a una inspección técnica. 

Esto implica, en términos prácticos, que aquellos medios que no posean este dispositivo no podrán circular por la vía pública hasta cumplir con lo establecido.

El llamado es a extremar las medidas de precaución y responsabilidad ante el exceso de ruido, una forma de contaminación que, aunque se subestima, impacta directamente en la calidad de vida de la población.

Si el sonido se desborda, pasa a ser ruido y se convierte en interferencia. La educación vial debe actuar como un afinador social, capaz de devolverle armonía al tránsito.

Bajando el volumen de la imprudencia y elevando el tono de la conciencia, será posible transitar calles donde el respeto no tenga que gritar para ser escuchado.


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