“Soy inocente, no soy culpable”, “sigo siendo presidente de mi país”, expresó este lunes en su primera comparecencia en una corte de Nueva York, Nicolás Maduro, secuestrado por el Gobierno de Estados Unidos durante un ataque a Venezuela.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon no culpables este lunes de cargos federales de narcotráfico y posesión de armas, apenas 48 horas después de que equipos militares especiales del Ejército de Estados Unidos, en violación de la soberanía de Venezuela, los extrajeran por la fuerza y los trasladaran a Nueva York para ser procesados.
Ambos comparecieron ante el juez federal Alvin Hellerstein en el tribunal federal del bajo Manhattan y según las imágenes de las televisoras, fueron transportados en medio de fuertes medidas de seguridad desde el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn horas antes de la audiencia.
La defensa del líder bolivariano la asumió Barry Pollack, un experimentado abogado litigante que representó al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y ayudó a negociar el acuerdo de culpabilidad que condujo a su liberación en 2024.
En el caso de Flores, su defensor es el abogado con sede en Texas Mark Donnelly, de acuerdo con documentos judiciales.
La audiencia que acaba de transcurrir da inicio a lo que probablemente serán meses de procedimientos legales previos a un eventual juicio penal. Los abogados defensores de los dos dijeron que sus clientes buscan actualmente la libertad bajo fianza.
El presidente constitucional de la nación sudamericana y su compañera de vida fueron secuestrados en lo que el mandatario Donald Trump describió como un “ataque a gran escala contra Venezuela y su líder” después de una campaña sin precedentes de presión en los últimos meses sobre Caracas.
Maduro enfrenta cuatro cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas. La acusación contra Maduro y Flores se hizo pública el sábado e incluye a otros cuatro coacusados, entre ellos el hijo de Maduro y el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello.
Como dijo Trump, la operación, que calificó de “brillante”, la observó en tiempo real desde su residencia de lujo en Mar-a-Lago, como si fuera un programa de televisión. Y así ante el asombro, la conmoción y la indignación de buena parte del mundo, el mandatario de una nación soberana fue raptado en plena madrugada.
La coalición antibelicista ANSWER alertó que Estados Unidos estaba iniciando una nueva guerra basada en mentiras.
Las imágenes del ataque y posteriormente de Maduro y Cilia esposados hacen que vuelvan a la memoria las palabras que hace 20 años expresara el entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, quien en ese momento alertó sobre los planes de Estados Unidos para criminalizarlo y justificar una intervención a Venezuela.
Ese discurso de 2005 en el Palacio de Miraflores -sede del Gobierno de Venezuela- cobra vigencia ante lo ocurrido en la nación sudamericana el pasado 3 de enero.
Chávez llamó la atención de que había una operación en marcha y que tratarían incluso de formular acusaciones en su contra por narcotráfico, delito por el que ahora pretenden encausar a Maduro ante la justicia de Estados Unidos.