Tigres, hasta la próxima

La actuación de los Tigres de Ciego de Ávila en la 64 Serie Nacional de Béisbol no fue brillante, sin embargo, el mal resultado reflejado en la tabla de posiciones, tras dejar un balance de 28 victorias y 45 derrotas, no basta para sacar todas las conclusiones.

Por más que la afición avileña soñara con la clasificación a los play off, era de esperar que un equipo construido alrededor de una base muy pequeña no fuera capaz de lograr esa aspiración, sobre todo cuando se analiza que buena parte de los 18 novatos tendría que asumir roles protagonistas.

En ese aspecto, la ofensiva fue sumamente golpeada desde el inicio. El equipo lucía muy diferente al de la anterior campaña, cuando Dany Miranda, en su primer año de dirección, logró incluir a su conjunto en la postemporada, clasificarlo a la tercera Liga Élite del Beisbol Cubano y ganarla contra todo pronóstico.

Volviendo a esta serie, en el orden al bate solo había tres jugadores de experiencia como regulares llamados a comandar el ataque: el inicialista Jonathan Bridón, el receptor Fernando De la Paz y el segunda base Ronaldo Castillo, quien inició el torneo lesionado y solo pudo aportar en unos pocos encuentros, antes de sufrir un accidente que afectó uno de sus hombros y provocó su ausencia en la parte final del campeonato.

Aunque en el resto de la alineación había peloteros con recorrido en anteriores campañas, como Jorge Luis Contreras, Osmani Linares o Alfredo Ramos, era la primera vez que ellos asumirían la titularidad durante la mayoría de los juegos del calendario.

Con este panorama no sorprendió la inestabilidad que caracterizó al conjunto en el día a día. Quizás lo más preocupante fue que algunos responsabilizados con turnos al bate importantes no cumplieran con la alta exigencia que les correspondía, por lo que la dirección se vio obligada en todo momento a aprovechar las buenas rachas de los jugadores y colocarlos en posiciones de responsabilidad.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que ese proceso es normal en un equipo en construcción. Lo mejor fue que varios atletas mostraron destellos de calidad en su bateo o defensa, por lo que un buen plan para el crecimiento de cada uno de ellos podría aportarle a los Tigres un grupo interesante dentro de un par de años.

De forma individual, Jonathan Bridón llevó la delantera. El recio toletero lideró dentro del equipo en los acápites de jonrones (15), carreras impulsadas (56) y carreras anotadas (37). También destacó Fernando De la Paz con sus 20 dobles y gran paciencia en el cajón de bateo, comandando este aspecto con 44 bases por bolas y solo 28 ponches, según los números del sitio web del béisbol cubano, así como Alfredo Ramos, cuya producción fue consistente durante el torneo.

El pitcheo vivió una realidad ligeramente diferente a la de la ofensiva. En general, se comportó de acuerdo a lo esperado y estuvo a un nivel que, sin ser el mejor, se situó en el promedio del campeonato. En eso tuvo que ver el hecho de que fue más común la participación de lanzadores de experiencia.

Yunier Batista se consagró como referente con un destaque remarcable en sus actuaciones desde el bullpen. Su promedio de carreras limpias por cada nueve entradas (PCL) fue de apenas 2.29, con diez juegos ganados, cinco perdidos y dos salvados, además de 67 ponches, promedio de bateo oponente de 201 y WHIP de 1.16.

 

Entre los pitchers con más de un inning de labor, solo cuatro tuvieron un promedio de carreras limpias inferior a 4.00. Además de Batista, Kevin Soto logró dejar el parámetro en 2.97, el novato Randy Álvarez lo hizo para 3.46 y Osvaldo Cárdenas para 2.16. Precisamente Kevin y Yunier lograron, a dos manos, la única lechada de los Tigres.

Sigue preocupando la ausencia de lanzadores de velocidad en la provincia. En esta serie, gran parte de los avileños dependían del control, pero la realidad arrojó que esta herramienta también falló en ocasiones. Ejemplo de ello fue que las bases por bolas otorgadas (359) superaron a los ponches (321).

Por último, el promedio defensivo de 965 evidenció lagunas que corresponderá analizar y corregir, pero fue destacable el trabajo del receptor Fernando De la Paz y su impresionante marca de 27 atrapados en 38 intentos de robo, aspecto en el que fue líder a nivel nacional.

Queda entonces la tarea de corregir, con un trabajo paciente y una correcta preparación, las principales dificultades que mostró el conjunto y perfeccionar las potencialidades que mostraron los jugadores con vistas a próximas campañas, donde el resultado, sin dudas, podría ser mejor.


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