Miércoles, 19 de diciembre de 2018 2:22 AM

El escenario real de la Campaña de La Reforma

Contrario a lo afirmado por la historiografía cubana, la Campaña de La Reforma no aconteció en la jurisdicción de Sancti Spíritus ni en la provincia de Las Villas.

Una de las más exitosas proezas contra el colonialismo español fue la Campaña librada por las tropas del Ejército Libertador de Cuba, bajo el mando de su General en Jefe Máximo Gómez Báez, en La Reforma. En este contexto, el estratega dominicano protagonizó una de las páginas más brillantes de su carrera militar.

Entre enero de 1897 y principios de 1898, fuerzas 40 veces mayores que las cubanas —lideradas, primero, por Valeriano Weyler y Nicolau, y, después, por Agustín Blanco— no pudieron concretar un combate decisivo ni causarles bajas significativas a los insurrectos. El plomo y el machete mambises, las enfermedades y la desmoralización, hicieron sufrir la más costosa derrota a las fuerzas peninsulares.

La culminación de la Campaña de Invasión a Occidente, el 22 de enero de 1896, por el Ejército Invasor, hizo dimitir a Arsenio Martínez Campos como Capitán General de la Isla. El 10 de febrero de ese año lo sustituyó el sanguinario Weyler y Nicolau, quien, con un colosal ejército, de aproximadamente 220 000 integrantes, no detuvo el empuje de las fuerzas libertadoras.

Desde abril de 1896, Gómez estableció su Cuartel General en el Cuarto Cuerpo, en Las Villas; se dedicó a la reorganización de los mandos y al acopio de material bélico y contingentes de refuerzo para su envío a Maceo. Esa labor se vio interrumpida al conocer de las discrepancias entre el Consejo de Gobierno y el Ejército en Armas, entonces “[…] decidió el General en Jefe pasar la Trocha hacia el Camagüey, cuya creciente desorganización amenazaba con la posibilidad de una catástrofe”.

En el territorio agramontino, Gómez intensificó las acciones contra el enemigo y eliminó la actitud negativa de las fuerzas camagüeyanas. Obtuvo importantes victorias, desarrolló operaciones conjuntas con Calixto García en Oriente, y regresó a la zona del Tercer Cuerpo, donde continuó su labor.

Pero la insistencia del Consejo de Gobierno en atribuirse la dirección de la guerra, hizo que prosiguiera la fricción entre los poderes civil y militar. Según el Coronel Gustavo Pérez Abreu, médico y amigo de Máximo Gómez: “Las discrepancias entre el Gobierno y el General se intensifican, presenta su renuncia para entregar el mando a Maceo, a quien ordena pasar La Trocha (de Mariel a Majana) para reunirse ambos en Las Villas.”

El 26 de diciembre, el General en Jefe cruzó la Trocha de Júcaro a Morón y, de nuevo en tierras avileñas, acampó, el 28, en el potrero de Santa Teresa, perteneciente al entonces municipio de Ciego de Ávila. Allí confirmó, oficialmente, la noticia de la muerte de su Lugarteniente General, Antonio Maceo, y de su hijo, Panchito Gómez Toro, por lo que declaró 10 días de luto en los campamentos. A partir de aquel momento decidió retomar el timón de la guerra.

Tal situación creada en el Occidente obligó a Gómez a adoptar una decisión: cambiar su concepción estratégica y ejecutar un plan que así describiría: “Si voy para La Habana se acaba la guerra en Occidente […], si me quedo aquí, obligo a Weyler a venir a buscarme, y como tiene mucha gente en trochas, líneas militares que torpemente sostiene y no se atreve a abandonar, tendrá que sacar soldados de Pinar del Río, La Habana, Matanzas y Sagua para perseguirme …].”

Con el propósito de ejecutar la campaña militar, decidió librarla en una región que conocía perfectamente, cuna de su hijo Panchito: La Reforma y sus alrededores. Weyler se vio obligado a concentrar gran cantidad de fuerzas y medios sobre esa área, limitada al norte por el Camino de Morón a Chambas, al sur por la faja pantanosa de la costa, al este por la Trocha de Júcaro a Morón, y al oeste por los ríos Jatibonico del Norte y del Sur.

Esta superficie comprendía una extensión aproximada de 1 800 kilómetros cuadrados, pero operó, casi siempre, en un área más reducida, en el cuadrilátero de los territorios de Majagua, La Reforma, El Laurel, Arroyo Blanco y Trilladerita, así como, también, en zonas de Florencia, Chambas y cercanas a Iguará; sobre todo, maniobró en los límites de las actuales provincias de Ciego de Ávila y Sancti Spíritus.

Mapa ¿A qué territorio, según la división político- administrativa de la Colonia, pertenecía el escenario donde se desarrollaron los hechos?

Razones de índole política llevaron a la metrópoli a dividir la Isla en seis provincias, por el Real Decreto del 9 de junio de 1878: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Puerto Príncipe y Oriente.

Después de la Guerra de los Diez Años, se promulgó, el 21 de junio de 1878, la Ley Orgánica Municipal del 2 de octubre de 1877, que estuvo vigente hasta 1908, etapa de la Segunda Intervención militar norteamericana. En 1891 se formaron tres regiones que agrupaban, en cada una, dos provincias.

Morón se conformó como partido pedáneo en 1824, su Ayuntamiento fue instituido el 21 de agosto de 1870. A este municipio, en un inicio, se subordinaban los partidos de Ciego de Ávila y una parte de Magarabomba. El municipio de Ciego de Ávila se constituyó el 25 de marzo de 1877 y llegó a abarcar una gran extensión territorial: tres distritos y 11 barrios.

El área comprendida entre la Trocha de Júcaro a Morón y los ríos Jatibonico del Norte y del Sur pertenecía a los municipios de Ciego de Ávila y Morón, dependencias político-administrativas que, en 1878, pasaron a integrar parte de la provincia de Puerto Príncipe.

Para las operaciones militares, el Consejo de Gobierno de la República en Armas aprobó la división de la Isla en cuatro territorios: Oriente, Camagüey (hasta La Trocha), Las Villas y Occidente, en la sesión efectuada en la finca Santo Tomás, del municipio de Ciego de Ávila, el 18 de noviembre de 1895, cuando marchaba con el Contingente Invasor oriental hacia Lázaro López. Decretó, después de concluida la Invasión a Occidente, en 1896, la Estructura Orgánica del Ejército Libertador: al Departamento Oriental pertenecían el Primero, Segundo y Tercer Cuerpos de Ejército, cuyo extremo occidental eran los ríos mencionados. Desde aquí se extendía el Departamento Occidental, conformado por el Cuarto, Quinto y Sexto Cuerpos.

En las demarcaciones del Tercero y Cuarto Cuerpos, en gran parte de las áreas de las brigadas del Sureste de Ciego de Ávila, Nordeste de Morón y zonas de las brigadas de Sancti Spíritus y Remedios, se desarrolló la Campaña de La Reforma. Los territorios de los municipios de Ciego de Ávila y Morón, a partir de La Trocha y hasta los ríos Jatibonico del Norte y del Sur, constituyeron el escenario principal. Al aprobarse la nueva División Político-Administrativa de 1976, esta región la comparten las actuales provincias de Ciego de Ávila y Sancti Spíritus.

En la generalidad, se ha sostenido por la historiografía cubana que el espacio donde se desarrolló la Campaña estaba enclavado en la jurisdicción de Sancti Spíritus, o en la provincia de Las Villas. En realidad, esta comarca avileño-espirituana, donde se movió casi siempre Máximo Gómez, su Estado Mayor y el grupo de fuerzas que lo acompañaban, formaba parte de la provincia de Puerto Príncipe. Y así lo aclara en su Diario el Brigadier Bernabé Boza, el 26 de febrero de 1897: “[…] acampamos en el gran potrero La Reforma, jurisdicción de Camagüey. En esta finca nació el heroico ayudante del General Antonio Maceo, Panchito Gómez, hijo de nuestro General en Jefe”. Las fuerzas cubanas que actuaron en este teatro de operaciones pertenecían, fundamentalmente, al Cuarto Cuerpo, sobre todo, las unidades de la Primera División.

1CEM de las FAR: Un modelo de desgaste, la Campaña de La Reforma, 1897-1898, pp. 6 y 7.
2Loynaz del Castillo, Enrique: Memorias de la Guerra, p. 343.
3Pérez Abreu, Gustavo: “Recuerdos de la Guerra de independencia” (conferencia), La Habana, 1946, p. 19.
4Souza Rodríguez, Benigno: Máximo Gómez, el Generalísimo, 1986, p. 223.
5Mateo Domingo, Alfredo: Historia de la División Político Administrativa (1867-1976), pp. 43-48 y 65-69.
6 Izquierdo Acuña, Héctor: La Guerra de los Diez Años en la provincia de Ciego de Ávila, 2003, p. 29.
7Cabrera Sánchez, Ángel, y otros: Ciego de Ávila. Del cacicazgo al siglo XIX, pp. 58-68.
8Boza, Bernabé: Mi diario de la Guerra, t. 2, p. 33.


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