Sábado, 20 de julio de 2019 1:53 PM

Ojo avileño sobre caracol gigante

De acuerdo con información ofrecida por el Laboratorio Provincial de Control de Vectores, perteneciente a la Dirección de Higiene, Epidemiología y Microbiología, hasta la fecha solo se han detectado ejemplares de caracol gigante africano (Lissachatina fulica) en cuatro inmuebles del sector residencial, ubicados en el Área de Salud Centro, en la ciudad de Ciego de Ávila.

• Sobre las dos primeras apariciones del Caracol Gigante Africano en Ciego de Ávila, lea aquí.

Explican la licenciada Carmen Luisa Wert Márquez y la doctora Ana del Rosario Guerra, entomólogas del referido laboratorio, que en estos momentos tiene lugar un proceso de búsqueda activa en los diez municipios de la provincia, para detectar la posible presencia del caracol.

Dicha pesquisa ha permitido identificar algunas variedades de moluscos que no se reportaban en geografía avileña, tales como el Liguus fasciatus, el Oleacina SP y el Subulina Octona, de los cuales se han enviado muestras hacia el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, aunque no corresponden a la especie objeto de búsqueda.

Aun cuando especialistas de Sanidad Vegetal no reportan presencia de caracol gigante africano en ninguna de las estructuras productivas agrícolas de la provincia de Ciego de Ávila, la vigilancia se torna factor preventivo, y necesidad también, dentro de ese sector, si se tienen en cuenta los perjuicios que el molusco podría ocasionar en plantaciones de distintos cultivos.

Rafael Pérez Carmenate, diputado a la Asamblea Nacional y Delegado del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en Ciego de Ávila, le concede gran valor a la información y a las orientaciones que se le puedan ofrecer a la población por los medios de prensa u otras vías, de manera que cada ciudadano esté en mejores condiciones para actuar, sobre la base de un mayor conocimiento en torno al mencionado caracol.

Como se ha dicho, ese molusco figura entre las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, es oriundo de África del Este, se ha dispersado por otras regiones, consume unos 250 tipos de plantas, se reproduce con facilidad por su capacidad para poner un alto número de huevos, puede transmitir enfermedades a los cultivos, y la sustancia que segrega hospeda parásitos que causan enfermedades como la meningoencefalitis eosinofílica y la angiostrongiliasis abdominal, con complicaciones para la salud humana si no se combaten a tiempo.

Por ello es tan importante que, con la habitual mesura y con la seguridad de siempre, predomine la vigilancia, se evite el contacto con ejemplares de ese tipo, llevarse las manos a los ojos, nariz o boca, y, si así ocurriera, lavarlas rápidamente con abundante agua y jabón.

Entre las vías efectivas para eliminar al caracol gigante africano están la destrucción de la concha, cerrarla herméticamente en una bolsa que puede ser enterrada; hay quienes recomiendan proceder a su quema o a su inmersión en una solución de sal o cal al 3 por ciento (tres cucharadas por litro de agua)durante 24 horas, y luego sepultarla.

Nada de arrojar ejemplares vivos en ríos, solares, calles o depósitos de desechos sólidos. Mucho menos consumirlos, comercializarlos o emplearlos como carnada con fines de pesca.

En cualquier caso de sospecha, será muy prudente informar a los especialistas de sanidad vegetal o de higiene y epidemiología en el propio municipio.


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