Viernes, 24 de mayo de 2019 3:54 AM

El rastro de una cirugía (+Audio,Infográfia)

Con el diagnóstico certero de una hidrocele testicular y sus exámenes complementarios en orden, ingresó a la lista de espera que debía conducirlo a una intervención quirúrgica.

Al cabo de un año, una voz tras el teléfono le anunció a su madre la llegada del turno. Para ese entonces el paciente ya se recuperaba en casa. Así fue por un tiempo, hasta que más de 200 personas llegaron a estar en lista para una operación.

En el último trimestre del año 2018 se lograron descontar días de espera y descontento, y hoy las cifras se “balancean” con más holgura, al mostrar que nadie demora más de 30 días en entrar al salón.

Sin embargo, se dice en la calle que se llega más fácil a una operación a través de un amigo que del modo establecido, pero los rumores son solo eso, cuentos construidos a retazos y contados de boca en boca.

HISTORIA EN REVERSO

Consta en el Departamento de Estadísticas del Hospital Provincial General Docente Antonio Luaces Iraola que, al cierre de 2018, se practicaron en este centro 19 735 cirugías, 2 000 más que las previstas en el plan, y 8 521 en la modalidad de electiva, lo cual viene a confirmar el cumplimiento de los indicadores de calidad exigidos por el Ministerio de Salud Pública en la Isla.

Aunque para entender el cómo debe ser y el cómo se hace habría que empezar a contar mucho antes, cuando los pacientes todavía no clasifican como números que engrosan los indicadores.

La historia sería más o menos así: el individuo acude al Médico de la Familia y recibe de este un resumen con los síntomas para que sea evaluado por el especialista en interconsulta durante la proyección comunitaria, realizada una vez o dos al mes en cada policlínico. Luego, con la remisión de este, llega al sistema de turnos de la Policlínica de Especialidades.

Se supone que la cita sea en el plazo del mes en curso. Se vuelve a evaluar y se le indican los exámenes complementarios. La reconsulta se planifica de acuerdo al plan de trabajo del médico y allí se le termina de conformar la historia clínica, que se entrega en el Departamento de Estadística del hospital, donde se le otorga un número consecutivo.

¿Cómo llego a la consulta externa?

A estos vericuetos se le suman las subjetividades: la ausencia de un diagnóstico oportuno del Médico de la Familia, las fallas en la proyección comunitaria, las colas, los que no esperan porque llegan con amigos, o la posibilidad de que el paciente se descompense y necesite atención antes de proseguir con cualquier trámite.

Se complementan con otras realidades que apuntan a un elevado índice de morbilidad quirúrgica y al déficit de especialistas, que hacen demorar el turno para la consulta externa hasta dos meses cuando hablamos de ramas como Proctología, Urología, Mastología o Estética.

Francisco Sánchez Rodríguez, director de la Policlínica de Especialidades, confirma lo que ya se ha dicho: el hospital está sobrecargado y los pacientes vienen por su cuenta sin la correcta remisión desde la Atención Primaria de Salud, lo cual atenta contra el sistema de turnos implementado.

“Somos estrictos en el cumplimiento del sistema de turnos cuando el caso ingresa por primera vez. Tratamos de fiscalizar que las personas no entren al inmueble sin el referido, que los médicos no interfieran el horario de la consulta con otros casos, y todavía nos falta lograr la atención escalonada, o sea, de acuerdo a la hora de la cita. Somos conscientes de la necesidad de perfeccionar los mecanismos.”

•Lea La fiebre del hospital.

Sin tener todavía la certeza de una fecha, el tiempo corre y el paciente que confiaba en la rapidez del trámite y en las estadísticas halagüeñas comienza a dudar y a mirar en retrospectiva. Llegar a la lista de espera puede ser tan difícil como salir de ella.

PADECIMIENTOS AGRAVADOS

A las 10: 00 de la mañana del jueves 10 de enero, la ropa aséptica para las cirugías no estaba lista, por una rotura en la lavandería, y en algunos salones de operaciones el agua apenas fluía en las tuberías. En estas condiciones, al personal de salud no le queda más que reinventarse.

Parecería más fácil de asimilar si agregáramos que el volumen de operaciones electivas en lista de espera es superior a las capacidades existentes para brindar una solución y el tiempo insuficiente para redistribuirlas adecuadamente, pero a quienes pende su calidad de vida de una intervención quirúrgica los números no le dicen nada.

El hospital cuenta con ocho salones de operaciones: dos para urgencias y seis dedicados a intervenciones de este tipo que tributan a las 10 especialidades quirúrgicas que residen en el centro. En la práctica, solo cuatro las asumen porque dos de ellos se dedican a tiempo completo a intervenciones oftalmológicas y de mínimo acceso respectivamente, como atenuante ante el centro de mínimo acceso que no acaba de cuajar y los salones de oftalmología que por cerca de cinco años han permanecido cerrados. Causas que, indudablemente, limitan cualquier alternativa y catalizan el número de operaciones de urgencia.

Al respecto, Roberto Morales Ojeda, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en visita gubernamental a la provincia, destacó la necesidad de agilizar el trabajo constructivo en los salones de operaciones, por ser una situación que no admitía más dilaciones ni justificaciones en la provincia.

Aguardan por igual quienes demandan procedimientos mínimamente invasivos que técnicas más complejas, pero la lógica indica que estos, junto a las afecciones asociados a la oftalmología, deben avanzar más rápido si valoramos la disponibilidad de los salones.

Así lo confirma Dayanis Zulueta Cruz, que, remitida por su ginecólogo desde Venezuela, a finales de noviembre, fue intervenida por mínimo acceso en los primeros días de 2019 para practicarle una ligadura de trompas prescrita debido a múltiples trastornos ginecológicos.

Con el reto de acortar los tiempos y elevar la calidad de la atención, en el último trimestre del año 2018, Antonio Ernesto Cabrera Linares, Cirujano General, asumió el cargo de Vicedirector Quirúrgico en esta institución de salud.

“A los 30 días es que el paciente constituye lista de espera, y se consideran prioridades para adelantar su turno las neoplasias, los casos con una evolución desfavorable y los evacuados de misiones internacionalistas. A los tres meses, los exámenes complementarios se vencen y es necesario repetirlos. Cuando esto pasa, consideramos que maltratamos al doliente, sin olvidar los gastos por el costo de los análisis. Hoy tenemos mejores resultados de trabajo.”

Uno de los primeros pasos fue dar turnos fijos a la semana para las especialidades, de forma tal que cada quien conociera cuántas intervenciones al mes realizaría y, en consecuencia, manejara los turnos en consulta externa.

No debían entrar más casos a la lista de espera que los posibles a operar, de lo que se entiende, también, que el número se maneja con precaución para no rozar los extremos y que, aun listos para operar, no se ingresa en el mismo rango de tiempo.

Pacientes en el hospitalA la consulta de la Policlínica de Especialidades llegan los pacientes en busca del especialista.

En cuanto al flujograma de la historia clínica, la indicación fue recibir en el Departamento de Estadística toda la que viniera desde las consultas externas y no de un pasillo del hospital o de un Cuerpo de Guardia. Mientras que el Libro de Actividad Quirúrgica refrenda que, después de tres llamados sin repuesta por parte del interesado, se excluye de la lista de espera.

Problemas con el material quirúrgico, fallas en el cumplimiento de las normas higiénico epidemiológicas en los salones y errores en la confección de los informes operatorios, son otras de las deficiencias que sesgan el día a día, según consta en los informes del Comité de la Actividad Quirúrgica de este centro.

Una cirugía electiva va dejando un rastro fácil de seguir pero difícil de corregir y, aun cuando la espera no demora más de 30 días, para el paciente el reloj corre desde mucho antes por los pasillos de consultorios, policlínicos y consultas externas. Seríamos absolutos si dijéramos que no hay alivios, pero lo cierto es que la salud espera, a veces con razón y, otras tantas, sin justificación aparente.


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