Lunes, 25 de marzo de 2019 8:06 PM

El sol de Cuba sí quema

Hace un año, los meteorólogos avileños añadieron al pronóstico público del tiempo una nueva variable

Para ser meteorólogo, uno no puede tener demasiados miedos. Tal vez, los esenciales: miedo al olvido, al desamor, a la muerte, que no son lo mismo, aunque lo parezca. Para ser meteorólogo, hay que vestirse de ecuanimidad siempre; cuando asoma un ciclón por el Arco de las Antillas prometiendo vendavales y diluvios, o cuando la tarde se adivina soleada y el viento en calma, y el sopor del Trópico se instala cómodamente en cualquier recoveco de la geografía avileña.

Bien lo sabe Orlando Córdova García, quien, por si fueran pocos los sustos de la vida, debe enfrentarse todos los días al salto en el estómago de dar el pronóstico del tiempo en vivo, tanto en la radio como en la televisión. Un error en ese escenario, bien lo sabe, se amplifica de manera exponencial, ya sea porque trastabille la lengua y no se entienda la fase de la Luna, se olvide una variable o se quede en blanco a la orden de “Dice”, que es el equivalente al “Acción” del cine. Pero es probable que el Máster en Ciencias le tema más al efecto nocivo de los rayos ultravioletas del sol que a la llamada telefónica que recibe, a diario, desde la emisora de radio provincial y al minuto y medio en pantalla de tv.

No diremos que es un acto mecánico esto de pararse delante del mapa y señalar con un puntero la dirección de los vientos. Sin embargo, Córdova y el resto de los meteorólogos que informan el parte del tiempo en los medios avileños han desarrollado una secuencia lógica, que les permite ofrecer la información actualizada, empezando por la lluvia, las temperaturas, y terminando con el índice ultravioleta (IUV).

“Hace poco más de un año comenzamos a brindar este pronóstico, el del índice ultravioleta, a sugerencia de la ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez, quien asistió a la inauguración de la nueva sede del Centro Meteorológico Provincial.”

Meteorólogos avileños sin perderle pisadas al clima

La ministra les lanzó una propuesta y ellos dijeron sí, aun cuando no tenían todas las condiciones. Para medir el índice ultravioleta de la radiación solar es preciso contar con equipos especializados que no existen en la provincia. Hasta ese momento solo Cienfuegos, que sí dispone de una estación automática con ese tipo de sensor, ofrecía el pronóstico.

Entonces, ¿cómo lo hacen?, “Nos servimos de los datos que brinda el proyecto Copernicus, una iniciativa de la Unión Europea que ha demostrado mucha precisión, incluso, con la predicción de otros eventos meteorológicos, como huracanes, por ejemplo. También analizamos los valores de Cienfuegos y, atendiendo a las variables de nubosidad y latitud, elaboramos un pronóstico para nuestra provincia.”

• La relación del MSc. Orlando Córdova con los modelos de pronósticos europeos comenzó en 2017, a raíz del paso del huracán Irma por nuestra área geográfica. Esto le valió la participación en una capacitación internacional, impartida en Colombia.

Posted by Orlando Córdova on Monday, November 20, 2017

Córdova insiste en que este dato es muy importante para un país como Cuba, ubicado geográficamente cerca del Trópico de Cáncer, donde los rayos del sol caen casi de manera perpendicular. “Aquí el IUV siempre va a estar entre moderado y muy alto. Y esos valores son peligrosos para la piel y la vista.”

Una tarde de hoy con influencia anticiclónica sobre Cuba y por tanto poca nubosidad y fuerte radiación solar, con un...

Posted by Orlando Córdova on Tuesday, March 12, 2019

La escala para el IUV comienza en uno y va más allá del 11. En Cuba, nunca se han reportado índices por debajo de cinco, salvo en casos de días muy nublados o invernales, ya que el Sol está más alejado del Ecuador y los rayos inciden en un ángulo mayor. Por lo general, el pronóstico se mantiene por encima de seis, que es un valor alto. “De ahí para arriba, la exposición a ese tipo de radiación es nociva para el ser humano.”

Mujer con sombrillaSayli Sosa ¿Hay que temerle a ese sol?, digo, y la pregunta sale sobrando. El meteorólogo cree que a la población avileña se le ha “pegado” el concepto de IUV, desde que comenzó a informarse en los partes meteorológicos de la radio y la televisión. Un año después, deben ser muy pocos los que sigan confiando en que el sol de Cuba no quema, a juzgar ya no solo por esa suerte de disfraces con que la gente sale a la calle (gafas+sombrero/gorras+sueter/camisa de mangas largas+sombrilla), sino por el numerito al final del estado del tiempo, que, casi siempre, está en rojo o violeta.

La exposición prolongada al sol, sin protección, está relacionada con, al menos, 15 enfermedades de la piel, desde las quemaduras hasta el cáncer, y cinco de los ojos: cataratas, pterigium, lesiones de la córnea, entre otras.

De que las personas no guardan los abrigos y los suéteres — y que prefieren pasar un poco más de calor antes que exponerse al “rubio”— nos habíamos percatado ya, pero ahora el trabajo consuetudinario de los meteorólogos avileños viene a confirmar que ese tipo de comportamiento está totalmente justificado.

Lo ejemplifica a las mil maravillas el mes de febrero que acaba de transcurrir. Según los registros históricos, el segundo mes del año es también el segundo más fresco de la brevísima temporada invernal en la Isla. Sin embargo, este que pasó fue un febrero caliente, con la presencia de apenas un frente frío y un valor máximo de IUV de 10. Esta, no obstante, es una tendencia de la última década. “En este febrero, en la estación meteorológica ubicada en Falla, por ejemplo, la anomalía de temperatura mínima fue casi tres grados por encima de la media histórica para este mes, a pesar de ser esta la zona más fresca de la provincia”.

(Ese, aunque míster Trump insista en que no existe, es el Cambio Climático, mis amigos.)

Y si el mes del amor fue así, ¿qué podríamos esperar para julio y agosto?, pienso y pongo en mi voz lo que ahora mismo se está preguntando media provincia. “No hay una relación directa. El mes más caluroso y seco, dentro del periodo lluvioso, es julio, en nuestra provincia. Agosto es menos fuerte, porque llueve en las tardes y refresca, pero no tiene nada que ver cómo se han comportado las temperaturas de inicio de año con lo que podría suceder en el verano. No podemos pronosticar con tanto tiempo de antelación”.

Tal vez, Córdova no pueda aventurarse a predecir el valor de las temperaturas máximas y el índice ultravioleta en el verano porque su formación científica lo obliga a calcular y no a especular, mas, nosotros, simples mortales bajo el sol, digamos, por sabiduría histórica, sabemos que será candela brava.

• Escuche el podcast completo de esta entrevista Listen to "El sol de Cuba sí quema" on Spreaker.


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