Maestro de boxeadores en Cuba y el mundo

alcides sagarra 2Tomada de Trabajadores.cu“¡Golpea con la derecha!”, “¡Mete la zurda al mentón!”, “¡No bajes la guardia!”, “¡Tira el gancho ahora!”, con estas y muchas otras frases del considerado padre de la Escuela Cubana de Boxeo, Alcides Sagarra Carrión (1936-2026), los cubanos de aquí, de allá y de acullá aprendimos de boxeo durante muchos años.

Oriundo de la Ciudad Héroe en esta bella Isla, no le resultó fácil su infancia, su familia era pobre y el infante Sagarra tuvo que abandonar la escuela en cuarto grado, para trabajar y ayudar a mantener su hogar.

De frágil salud, él mismo diría en una entrevista realizada cuando ya contaba con 85 años: “Desde niño me gustaba el deporte, y siempre me estaba fajando. Además, era asmático. A los 14 años, un profesor llamado Santos, me recomendó que fuera al gimnasio de la calle Pereda, que la práctica del boxeo me ayudaría a superar mi problema crónico de salud, y a defenderme, porque cada vez que me decían algo, terminaba discutiendo”.

Así se inició en el ejercicio del deporte de los puños y guantes, el cual demandaba de él un enorme esfuerzo físico, pero, asombrosamente, ¡el asma desapareció!  

También trabajó como mecánico, pero pesaba nada más y nada menos que ¡57 kilogramos!, y dicen los estudiosos de su vida que tenía una fuerte pegada.

Según el portal cubano Ecured, en sus inicios, allá en Santiago de Cuba, su entrenador fue Ángel Cabrales y posteriormente Odelio Wilson lo tuvo bajo su pupila. Participó en 97 combates amateurs, de los cuales ganó 87 y llegó a ser, en algún momento, campeón provincial santiaguero.

Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que fue con ellos con quienes, un buen día, emprendió el camino hasta la capital de todos los cubanos y, a pesar de que su progenitora —que no aceptaba que fuera boxeador— se opuso, llegó a ser profesional de la disciplina, pero, debido a su problema con el asma, decidió retirarse para dedicarse al entrenamiento y comenzó a estudiar en el Instituto de Deportes Manuel Fajardo.

Sagarra ganó rápidamente reputación por el trabajo que realizaba. Preparó a boxeadores de la entonces provincia de Ciudad de la Habana para los campeonatos nacionales, asesorado por el profesor alemán Kurt Rosentil en el desarrollo de todas las clases de métodos de entrenamiento innovadores.

Acertó tanto en sus métodos que, en 1964, fue promovido como entrenador principal nacional, con el asesoramiento del soviético Andrei Chervonenko.

Enrique Regüeiferos en 63.5 kilogramos (kg) y Rolando Garbey en 71 kg, junto al primer campeón panamericano en 60 kg, en el año 1963, Roberto Caminero, conocido como Chocolatico Pérez se convirtieron en las primeras estrellas del equipo cubano.

En los Juegos Olímpicos de 1968, Cuba obtiene los primeros lauros con las medallas de plata de Enrique Regüeiferos y Garbey. A partir de entonces, y con el paso del tiempo, convirtió a Cuba en la primera potencia mundial del boxeo amateur.

Conozcan los amables internautas que, con su maestría, golpe tras golpe, esfuerzo tras esfuerzo y sobre todo con una consagración total, formó a 46 campeones mundiales juveniles, más de 30 campeones olímpicos y 48 campeones mundiales de boxeo, logros jamás alcanzados por ningún otro entrenador de boxeo en el mundo. Así como zumba y suena.

Contribuyó a desarrollar las habilidades de superestrellas aficionadas como Teófilo Stevenson, quien, con tres medallistas de oro olímpicas, derrotó a Duane Bobick por KO, en el año 1972 para comenzar la dominación cubano del heavyweight, continuando con Félix Savón.

Su brillante carrera de entrenador logró poner a esta pequeña isla del Caribe en el mapa mundial del boxeo, liderando una escuela reconocida en el mundo, que, bajo su égida, obtuvo 32 medallas de oro olímpicas, 63 campeonatos del mundo en la categoría de mayores y 64 de jóvenes (títulos del mundo de cadete).

 A la pregunta que, en una entrevista en 2021, le hicieran Angelica Arce y Reno Massola,  de cuáles han sido los mejores boxeadores que han pasado por sus manos, su respuesta no se hizo esperar: “Teófilo Stevenson, Félix Savón, Ariel Hernández, Maikro Romero, Armando Martínez, Ángel Herrera, Rolando Garbey, Adolfo Horta y Roberto Balado”.

Este maestro de boxeadores impartió cursos, talleres y demostraciones en Estados Unidos, Puerto Rico, Panamá, Argentina, Guatemala y México, entre otros países del orbe. Prestó ayuda técnica en Bulgaria, Nicaragua, Rumanía, Italia, Hungría, República Dominicana y otras naciones.

En una pequeña habitación que decoró a su gusto, donde conservó valiosos recuerdos y que fuera considerada por él como “mi salón de protocolo”, se atesora su “carrera deportiva”.

Como resultado de esa enseñanza magistral recibió múltiples condecoraciones y distinciones entre las que están las Medallas XX Aniversario, Hazaña Laboral, 50 Aniversario Central de Trabajadores de Cuba, Antero Regalado, Carlos J Finlay y de los Sindicatos Soviéticos, además fue Vanguardia Nacional, recibió la Distinción Rafael María de Mendive y Mártires de Barbados, así como la Orden al Mérito Deportivo.

También le fueron conferidas la Placa Conmemorativa Vicente García, la Orden Lázaro Peña de 1er. grado, la Réplica del Machete de Serafín Sánchez y el título de Doctor Honoris Causa que entrega la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo.

Esta Gloria del Deporte Cubano y relevante personalidad del movimiento deportivo de la mayor de las Antillas, fue doctor en Ciencias Pedagógicas, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y seleccionado como mejor entrenador deportivo del siglo XX en Cuba.

Contaba que a sus pupilos les decía: “Tienes que demostrar lo que sabes: corta el paso, da un paso atrás, golpea con el gancho y con la mano izquierda para que lo aguantes’. Y si hacía falta, les daba una galleta. Eso no mata a nadie. Los activaba y salían a comerse el mundo”.

Curiosidades

• El boxeo femenino tiene una larga historia, pero recientemente ha ganado popularidad. El primer combate registrado tuvo lugar en Londres, nada más y nada menos que ¡en 1722!, entre Elizabeth Wilkinson y Hannah Hyfield.

• “Prefiero ser el primero y no tener nada en los bolsillos, que rico y tener el segundo puesto”, intensa sentencia rubricada por el boxeador estadounidense Mike Tyson.

• Las frutas es mejor comerlas naturales y no en jugos, mientras los vegetales, chícharos y frijoles son más saludables con su cáscara y no colados.

• “En cuanto una persona carece de delicadeza, te tiene en su poder”, expresó el escritor inglés célebre por sus ensayos humanísticos y por sus críticas literarias William Hazlitt (1778-1830).

• El ácido en el estómago es lo suficientemente fuerte como para disolver una hoja de afeitar y no se “come” las paredes del mismo, porque las células están en constante regeneración, por lo que cada tres o cuatro días tenemos ¡un nuevo estómago! Así como zumba y suena.