Viernes, 19 de abril de 2019 2:24 PM

El virus de la felicidad

Amplificar emociones no es cosa fácil, es más bien para aquellos que se atrevan a desnudar su alma ante otros sin el temor del qué dirán. Porque el término amplificar, aunque se emplee para describir lo que sucede cuando aumentan los decibeles de la música, es más que tomar una bocina y gritar a los cuatro vientos lo que se siente; es hacer extensivos los sentimientos y, en esa extensión, contagiar.

Igual que se propaga una gripe por el contacto entre personas o con solo respirar el mismo aire, lo hacen la alegría, el odio, el miedo, la tristeza. Las tres últimas, en cuestión de enfermedades, pudieran clasificarse como pandemias, la primera, la cura.

Como anticuerpos, los amigos, las fechas importantes, los secretos bien guardados, el amor. Todos ellos reunidos y en el momento justo no se encuentran donde quiera, así que Invasor entró en “cuarentena” por casi 24 horas para no dejar salir al virus más codiciado por estos tiempos: la juventud, y en el intento por encontrar la vacuna perfecta, encontró a casi 400 “enfermos” de alegría, en la fecha más contagiosa del año.

Jóvenes felices La fiesta aún no comienza y los jóvenes celebran como si la alegría se fuera a acabar

Jóvenes acampandoY entre col y col, una conversadita

caldosaViandas, carne y sentimiento les eran necesarias a la caldosa de la noche

Jóvenes acampandoAunque la acampada duró menos de 24 horas, había que llevar de todo un poco

Jóvenes mirando película Hubo tiempo para ver Inocencia, la película más reciente de Alejandro Gil

fogataLos móviles se encendieron para grabar el momento, aunque la fogata gigante opacó la luz de los flashes

Jóvenes comen kake¿Quién es el último para el cake?

Jóvenes sentadosEn la mañana, todos estuvieron atentos a la convocatoria para el XI Congreso

JóvenesNuevos integrantes para la Unión de Jóvenes Comunistas, otro motivo de fiesta


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