Muy alarmante

Vivir para ver, comparar, diferenciar causas y evaluar consecuencias de hechos extraordinarios que afloraron a partir del surgimiento de la etapa de crisis denominada Período Especial en los años 90.

Que la provincia de Ciego de Ávila tenga registrada en la contabilidad pérdidas superiores a los 72 millones de pesos, no es un acontecimiento exclusivamente preocupante para la supervivencia y recuperación de la economía cubana.

Aunque sí inquieta que 22 empresas perdedoras influyan por ser decisoras del presente y el futuro del desarrollo socioeconómico provincial. Siete pertenecen a la agricultura no cañera, cuatro al sector agroindustrial azucarero, tres son de la construcción e igual cantidad de la industria alimentaria, comercio con dos, y cultura, salud y transporte tienen una per cápita.

Culpable de tanto es el sexagenario cerco económico, comercial y financiero que potenció el bloqueo al suministro de combustibles a Cuba, aquejada de prolongados apagones, pero ¿todo tipo de obstáculo tiene etiqueta de Made in USA?

Digamos, ¿el enemigo de afuera es el causante absoluto del atraso del pago del salario hoy en la industria azucarera pinense y del acceso prohibido a las utilidades por parte del colectivo de la unidad ferroviaria Ferroazuc, debido a baja disponibilidad de efectivo en la agencia bancaria del municipio de Ciro Redondo?

Ambos casos no son la excepción. Impactan también en el clima laboral la indisciplina, la desmotivación y el éxodo de la fuerza de trabajo calificada que se multiplica con la cantidad de trabajadores declarados interruptos en la actualidad, debido a la contracción de la producción de bienes y servicios.

Para medir con mayor precisión la magnitud del problema, salí a pie de exploración por mi natal pueblo avileño de Pina que, por su potencial industrial, decide en el programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.

Vi a miembros de una familia entrar y salir en la fábrica de conservas La Pinera, devenido vivienda uno de sus extremos. Los demás costados permanecen en la inercia y ni se sabe, con absoluta certeza, cuándo hizo las últimas raspaduras, turrones, caramelos y otros alimentos.

Al frente, el taller de confecciones textiles ya no garantiza empleo preferentemente para mujeres. Equipos y muebles envejecen inútilmente casi en absoluta soledad hace dos años, cuando le retiraron el transformador que alimentaba de energía eléctrica a las máquinas de coser y pusieron al personal a viajar larga distancia, todavía cogen botella hacia otro establecimiento de la empresa de confecciones Trébol, en la capital avileña.

En ruinas lleva 35 años la planta de gran panel. Muchos agradecen su contribución al fondo habitacional con los elementos prefabricados para edificios multifamiliares y consultorios del médico de la familia, pero muy pocas personas tienen una remota idea de que allí se fundían cada jornada estructuras para dos viviendas. Debiera preservarse el lugar para la historia, no lo que es hoy, un cementerio desahuciado.

A su lado, el inerte círculo infantil Sueños de mi Infancia, es ahora la incógnita de los pinenses desde que se transformó en domicilio familiar. Quedan dos de tres instituciones educativas de ese tipo, por lo que así se complican las matrículas para los niños de las presentes y futuras madres trabajadoras.

De “vacaciones” tempranas partió la mayoría del personal del principal núcleo empresarial. El central Ciro Redondo —el más moderno del país— ni un grano de azúcar produjo este año. Su corazón energético, la vecina bioeléctrica, no lo ayudó para hacer la zafra y llevar el dulce producto a la canasta básica familiar.

Sin precedentes fue la gestión de la unidad ferroviaria al trasladar solo cinco trenes con cañas en la temporada azucarera hacia Sancti Spiritus y antes movía 120 mensuales en su propia provincia de Ciego de Ávila, donde ningún ingenio arrancó la maquinaria en la contienda 2025-2026. La agricultura sumó más cañaverales quedados y requedados. El sector agroazucarero sigue agonizando.

Ambos casos no son la excepción. Impactan en el clima laboral la indisciplina, la desmotivación, el éxodo de la fuerza de trabajo calificada y la cantidad de trabajadores interruptos, debido a la contracción de la producción de bienes y servicios.

Hay algo más alarmante que el deterioro del equipamiento, dada la reducción casi a cero del mantenimiento técnico y constructivo, por las carencias de combustibles, lubricantes, grasas y otros recursos.

Frente al complejo panorama por contingencias, errores y desafíos, el delito aprovecha la coartada de la inactividad de la maquinaria en múltiples centros de trabajo, las fisuras de la guardia obrera y administrativa, y la inoperancia de no pocos agentes de seguridad y protección.

Máquinas, herramientas, piezas, componentes de estructuras metálicas y hasta los pisos de establecimientos más vulnerables, están desapareciendo.

¿Cuál será el futuro de la empresa estatal socialista ante el hurto y el robo con fuerza entre los hechos de mayor impacto que generaron una afectación económica al territorio avileño superior a los 389 600 pesos, en el primer trimestre del presente año, principalmente en entidades de Comercio, Salud, Educación, Cultura, Deportes y Transporte?

Muy alarmante situación, no constituye motivo de exageración, es de la realidad insólita y sorprendente, visto, comprobado y palpado por este periodista.