Huella avileña en juegos centro-caribeños: las alzadas de Tuto

Cada vez está más cerca el día de la inauguración oficial de la vigesimoquinta edición de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe (en lo adelante identificados con las siglas JDCC). Hoy, Invasor se detiene en el tiempo para reseñar los sonados triunfos del halterista avileño Pastor Rodríguez Luis, Tuto.

• Consulte aquí los trabajos anteriores de la serie

Cuando Rodríguez Luis era un joven de 27 años, empleado de la empresa telefónica en Ciego de Ávila —la ciudad en la cual por entonces residía el nacido en Chambas, el 26 de julio de 1938—, tuvo el honor de protagonizar el primero de los títulos de la delegación de Cuba en los X JDCC.

Cuatro años atrás lo mejor de la comitiva de forzudos había sido un octavo lugar, sin embargo, en el Teatro Municipal Tapia, sede de las competencias en la capital puertorriqueña, se hizo ostensible el adelanto de Cuba.

En horas de la noche del miércoles, 15 de junio, se efectuó la tercera jornada competitiva en la que intervinieron levantadores de la división ligera (hasta 67,5 kilogramos (kg) de peso corporal).

Tras una dura porfía con su coterráneo Arnaldo Muñoz y el trinitario Hugo Gittens, Pastor se hizo del único metal dorado en disputa, pues hasta esta edición de los JDCC solo se concedió sendas preseas a los forzudos que lograban las tres mejores sumas en cada peso.

Significativo resultó el duelo que sostuvieron los dos cubanos, muy nivelado en las cuatro pruebas: la de fuerza —a partir de 1975, la Federación Internacional de Halterofilia eliminó dicha especialidad por considerarla dañina para la salud de los competidores—, arranque, envión, y la suma de las anteriores.

Baste decir que Rodríguez le sacó 2,5 kg a su compatriota en la primera de estas modalidades (120 kg por 117,5), pero poco después Muñoz levantó 115 en el arranque por 110 su adversario. La situación volvió a cambiar cuando Pastor aseguró una alzada de 145 kg de envión, cinco más que Arnaldo.

En la suma de los tres movimientos, el nuevo monarca llegó a 375 kg, Muñoz quedó en 372,5 y Gittens se hizo del bronce con 370. Las cotas de Pastor en las pruebas que encabezó constituyeron récords para los Juegos, lo mismo que la cifra tope de Muñoz en el arranque.

Otro avileño, Eddy Martin, a la sazón reportero de Radio Progreso, dialogó con el ganador quien, emocionado, dijo sentirse satisfecho con el resultado y porque otro cubano lo acompañara en el podio. “Por encima de todo, sin embargo, quiero decir que dedico este triunfo a mi querida patria”, expresó.

Semanas después, José Llanusa Gobel, entonces Ministro de Educación y quien comandó la representación de Cuba en San Juan, citó entre los casos más notables de coraje deportivo a Pastor, quien “con una neumonía y 22 libras de menos” iniciaba su reinado en el área.

Era el primer éxito de Tuto en competencias multideportivas y la brújula para la delegación de la Perla del Caribe, que acumuló 35 títulos de oro, 19 subcampeonatos y 24 terceros lugares, para una suma de 78, muy cercana a la conseguida por los punteros mexicanos (83), líderes mediante 38 títulos, 23 subcampeonatos y 22 bronces.

Cuatro años después, ya consagrado como titular Panamericano en Winnipeg, 1967, volvió a subir a los estrados de los JDCC. 

Meses antes de efectuarse los Juegos en Ciudad Panamá, las dudas hacían mella en los pronósticos, pues una intervención quirúrgica ponía en peligro la retención del título en el caso de Tuto. Tal situación implicaba, incluso, que se dejaran de conquistar cuatro medallas, pues se premiaron por separado todas las modalidades.

Pero en la tarde del 11 de marzo se disiparon las nubes de la incertidumbre. Para comenzar por todo lo alto, Pastor ganó el movimiento de fuerza cuando sostuvo en alto 130 kg, récord nacional y para los Juegos, 10 más que el morocho Luis Ernesto García y el mexicano Manuel Mateos de la Rosa, exrecordista mundial juvenil y uno de sus más enconados rivales, ubicados en ese orden.

Sin embargo, en una disputa que reunió a una docena de aspirantes, la lucha apenas comenzaba y ni el avileño saldría ileso. Primero fue el boricua Víctor Feliciano López quien se interpuso en las pretensiones del resto, con récord para los Juegos en el arranque (117.5), por delante de Pastor (110) y del representante de Antillas Holandesas, Mirro Marco Sabina (105). 

pastor dominioen el áreaEl dominio de Pastor se hizo patente en dos citas del área centro-caribeña

No menos emocionante sería el enfrentamiento en el ejercicio de envión, evento en el que las palmas serían para el venezolano José Francisco Monzant, autor de una alzada récord de 150 kg, cinco más que lo conseguido por el cubano y Mateos de la Rosa. 

Como ocurrió en San Juan, el total de la suma de los tres movimientos en boga favoreció a Pastor, quien mejoró en diez kilogramos el triatlón para el área que había suscrito en 1966, al sumar 385, y se despidió de la fiesta multideportiva con par de cetros y dos preseas de plata. 

El inconforme, como lo calificaría el periodista Víctor Joaquín Ortega, dijo que aspiraba a cuatro medallas de oro, “o por lo menos tirar 400 kilos. Yo tenía para hacerlo”, pero los resultados deportivos en el alto rendimiento suelen estar acompañados de imprevistos y excelentes adversarios como entonces lo fueron en Ciudad Panamá Monzant (370) y de la Rosa (365). 

Pastor Rodríguez Luis, escogido como como uno de los mejores atletas de Cuba en la década 1961-1970, falleció el 6 de agosto de 2021, a los 83 años de edad. (Continuará).

• Puede consultar la anterior serie de trabajos sobre la presencia de atletas avileños en JDCC, publicados a partir del 19 de marzo y hasta el 20 de junio de 2023