La representación más fiel posible de los hechos, tal y como ocurren, sin la interferencia de los filtros internos de una persona, suele representarse como la objetividad de las situaciones; mientras que la subjetividad está relacionada con las percepciones de cada persona, las emociones, creencias y experiencias, influenciada por sus vivencias y estado emocional.
Y es entre estos dos dilemas que se debate Zeida Felicia González Bonachea, vecina de Vicente Iriondo, No. 167 interior, entre Simón Reyes y José María Agramonte, en la ciudad capital avileña.
Reconoce que existe deficiencia de recursos en la actualidad, pero presenta un problema en su vivienda que depende de que otras personas —desde su percepción— le busquen una solución.
Es por ello que acude a nuestro medio de prensa, pues se siente desesperada: “Me dirijo a ustedes —enfatiza—, porque ya se han agotado las gestiones necesarias para que venga el carro a destupir y se proceda a buscar una solución a este grave problema que nos afecta.
“Puse una queja en Acueducto y Alcantarillado por la tupición que existe en la sanitaria, la cual no me permite hacer mis necesidades en el baño, pues, al descargarlo, las aguas albañales me suben para la bañadera.
“El día que llovió fuerte en la ciudad se me metió toda el agua pestilente a fosa para dentro de mi casa. Como consecuencia de ello, el mal olor es insoportable y es mucho el riesgo con que vivimos, sobre todo un niño atendido por vías digestivas porque tiene quistes de giardias.
“Después de tantas veces que he acudido a Acueducto, vinieron con el carro y, según ellos, destupieron, pero ese mismo día se tupió la sanitaria de nuevo y así está todavía.
“Voy hasta cuatro veces en la semana hasta las oficinas de Acueducto y me explican que no les asignan petróleo, pero yo vivo a menos de media cuadra de allí y veo todas las veces que sale el carro y de verdad necesito que esto se resuelva”.
Refiere también que “esta no es la primera vez que sucede esta problemática y nadie le da solución”, a pesar de las gestiones hechas.
“En mi casa somos nueve personas incluyendo el niño que está enfermo, todos necesitamos hacer nuestras necesidades en el baño y se nos hace imposible; además, cada vez que llueve es un infierno por la pudrición de agua que invade nuestra vivienda.
“Por favor, solo me queda esperar la gestión de ustedes para ver si pueden ayudarnos con este problema objetivo que requiere de acciones tanto subjetivas como objetivas”.